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¿Querías más 'Bohemian Rhapsody'? 'The Freddie Mercury Story: Who Wants to Live Forever?' no es lo que estás buscando

¿Querías más 'Bohemian Rhapsody'? 'The Freddie Mercury Story: Who Wants to Live Forever?' no es lo que estás buscando

30 de enero del 2019
Por Gabriella Botello
Después de 'Bohemian Rhapsody', nos ponemos bien exigentes con nuestras biopics.

Bueno: seamos sinceros. Debe ser que estás viviendo dentro de un tupper (o como una cabra ermitaña en la cordillera nepalesa) si no sabes que Bohemian Rhapsody, la biopic de ese colosal fenómeno de masas llamado Queen, es la película del momento. Amén de ser la película biográfica más taquillera de la historia, las cinco nominaciones al premio Oscar (que no entendemos del todo por qué, pero nos vale madre) y el destape de nuevas acusaciones de abuso sexual al director Bryan Singer mantienen a Rapsodia Bohemia en boca de todos.


Y tiene perfecto sentido. La historia de Freddie Mercury con flequillo y pelo largo, con los leotardos de spandex, con la pandereta loca en los sótanos, con bigote y musculosa blanca, en bata y paseando entre sus amados gatos, conquistando al público a puro “eh oh”, sassyness mítica, su profunda confianza en su talento, la vulnerable fragilidad de su soledad, el crudo poder de su talento, su trágico final, y su convicción por hacer continuar el show es lo que le valieron el status de leyenda del rock n’ roll. A 28 años de su partida terrenal, el magnetismo del artista más grande de todos los tiempos persiste y todos queremos un pedazo de él, algo que Bohemian Rhapsody (con todo e inconsistencias cronológicas) nos infundió.

Y si ahora, hypeado hasta el extremo de ir a ver la versión sing-along, quieres más material para conocer la vida y obra del Mercurio del rock, pues podemos imaginar que has hecho arqueología en las profundidades de Youtube para encontrar material que intente rescatar la magia de Freddie… Y seguramente te topaste con el blasfemo cataclismo que es The Freddie Mercury Story: Who Wants To Live Forever, un docudrama del Channel 5 británico que estrenó en 2016.

El documental, una mezcla entre ficción con John Blunt en el titular y testimonios de allegados al cantante, pretendía recrear la vida del cantante desde la épica presentación en el Live Aid (el mejor concierto de rock de todos los tiempos con el 79% de los votos en una encuesta de las galerías Proud de Carden Londres) hasta su muerte, en 1991 con todo y un profundo retrato antropológico de la escena gay de los ‘80 y la aparición de la epidemia del SIDA.


Y falló estrepitosamente en el intento. De la elegante, escandalosa, y enorme personalidad de Mercury, Blunt rejuntó todos sus tropos y manierismos a finalizar cada frase con “darling” y una afectación wanna be posh que duele en nuestros oídos. No ayuda que el guión, responsabilidad de John Fothergill, pareciera haber sido escrito por los pies de 20 monos encadenados a máquinas de escribir, un ejercicio torturante y tortuoso únicamente empeorado por la nula capacidad de actuación de los protagónicos.

El pésimo vestuario, las pelucas sacadas de una tienda de disfraces de tercera mano, los calamitosos one-liners y el pésimo diseño de producción podrían ser perdonables si el relato echara luz sobre la vida y obra del artista más grande del rock n’ roll… Pero, surprise, surprise: nos encontramos ante un reduccionismo narrativo casi criminal que ancla a vida del astro de Queen en una única arista. Que es la vida sexual desenfrenada, el consumo de drogas y alcohol sin límites, y la irresponsabilidad afectiva de Mercury, con un foco particularmente morboso en los sufrimientos físicos del artista en sus últimos momentos (vamos, que hacer pasar 10 minuto discutiendo una biopsia de un sarcoma característico del SIDA es absolutamente innecesario para describir la vida enorme de Freddie).

Lejos del réquiem, Who Wants to Live Forever sabe más a falta de respeto con todos los vicios del amarillismo -incluyendo el tono moralista y crítico, innecesariamente anclado en las conquistas sexuales y las juergas de Mercury- que bordea en lo insultante. Circunscribir a Mercury a la circunstancia del SIDA es olvidar qué hizo a Freddie grande: la música. Y eso es precisamente lo que le falta a The Freddie Mercury Story.

Si bien el registro cronológico es correcto, Blunt (el frontman de Killer Queen, una banda tributo a la original) tiene cierto parecido físico a Freddie , y las entrevistas a sus allegados son reveladoras, Who Wants to Live Forever? es un ejercicio de tabloidismo… El mismo que sufrió Mercury y lo obligó a la reclusión durante los últimos meses de su vida. Y nadie, ni el público, ni Queen, ni Freddie, se lo merece.


Imagen de portada: Channel 5


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