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'Gravity' en la vida real: un misil indio derribó un satélite y hay un 44% de probabilidades de que los escombros impacten contra la EEI

2 de abril del 2019
Por Gabriella Botello
Alfonso Cuarón intentó decirnos que no era una buena idea, pero en fin.

Todos los que alguna vez tuvimos un ataque de pánico pensando en la enormidad del universo circundante sufrimos en cantidad con el horror vacui de la escena de apertura de Gravity, la opus magna de Alfonso Cuarón. El esteta virtuoso nos oprimió hasta la taquicardia con la intensa escena de obertura de 17 minutos de plano secuencia sobre un accidente espacial en tiempo real. Y, si bien casi necesitamos un shock cart para que nos devuelva el pulso, pues pensamos que era otra de esas cosas que sólo ocurren en las películas. Resultó que -para variar- estábamos equivocados.


Es que la India se declaró una “superpotencia del espacio” la semana pasada cuando derribó uno de sus propios satélites con un misil antisatélites, reclamando a codazo limpio su lugar entre EE.UU., Rusia y China en el mismo acto que expusieron su “poder de defensa”. Bastaron cinco días para que cayeran en cuenta de que cometieron un terrible error. Es que la destrucción del satétlite, ubicado en la órbita terrestre, generó 400 piezas de desecho espacia que, como si fuera poco, ponen en peligro a los astronautas a bordo de la Estación Espacial Internacional (EEI), según advirtió el lunes Jim Bridenstine, el jefe de la NASA. “Es algo terrible”, reprocharon desde la NASA. Y tienen razón.


De hecho, y según los estudios, el riesgo de colisión para la Estación ha aumentado 44% en solo diez días. Esto se debe a que, de los 400 desechos, 60 escombros miden más de diez centímetros. Pese a que el impacto ocurrió en una altitud relativamente baja de 300 km y debajo de dónde obrita la EEI (410 km), veinticuatro piezas ya alcanzaron una altitud mayor que la estación espacial.

Crear un evento que envíe escombros a un pico más alto que la Estación Espacial Internacional es algo terrible, terrible”, protestó Bridenstine. “Este tipo de actividad es incompatible con el futuro de los vuelos tripulados”, agregó. “Es inaceptable”, repitió.


Todo esto nos recuerda (y muchísimo) a la obertura de Gravity, la ópera espacial de Cuarón. De hecho, en la cinta Matt Kowlaski (George Clooney), el especialista y bailarín espacial Shariff (Paul Sharma), y Ryan Stone (Sandra Bullock) están intentando reparar un telescopio cuando desde mission control piden que aborten la misión.

Explican, en un angustioso mensaje por radio, que los escombros de un satélite destruido destruyeron a más satélites, creando así un granizo de misiles que se acerca rápidamente en su dirección. Antes de que puedan retornar a su nave, los residuos son una tormenta de pedreadas que destruyen al equipo, y resultan en la muerte de Shariff. Es entonces cuando vemos a Bullock flotar en el medio del espacio desprendida de la nave fuera de control en una de las escenas más icónicas del filme.

Sin dudas, todo este ballet destructivo cósmico de 17 agonizantes minutos de duración debería haber sido suficiente advertencia para que nadie intentara jamás enviar misiles a ningún satélite, pero parecería que en la India jamás pasaron Gravity. Si bien se espera que el riesgo a la Estación Espacial Internacional decrezca en tanto los escombros entren en la atmósfera terrestre y se deshagan, lo cierto es que todo el evento espacial parece más sacado de una película que cualquier otra cosa.


Imagen de portada: Warner Bros.

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