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Solías ser chévere, Disney: Colin Trevorrow  abandona 'Episodio IX' y es síntoma de un problema mayor con Star Wars

Solías ser chévere, Disney: Colin Trevorrow abandona 'Episodio IX' y es síntoma de un problema mayor con Star Wars

6 de setiembre del 2017
Por Gabriella Botello
Sentimos una perturbación en la Fuerza.

Esto debe ser una especie de récord. La olla a presión que triangula al Imperio Disney, su megafranquicia de los huevos de oro Star Wars, los ejecutivos de Lucasfilms y los directores que las megafonean estalló por el hiperespacio: Colin Trevorrow, que capitanearía el cierre de la trilogía con el Episodio IX acaba de ser despedido... A meses de siquiera comenzar a rodar. La ola interespacial de cesaciones de contratos parece más una perturbación en la Fuerza y la repetición del modus operandi de Han Solo y de Rogue One: Una Historia de Star Wars podría no augurar nada bueno para la saga cósmica en la Era Del Ratón... O eso creemos.

Primero, a lo nuevo. Trevorrow, que ya nos trajo joyitas cuestionables estilo Jurassic World, había firmado el contrato que lo vinculaba a la última entrega episódica de Star Wars en 2015. La cesación de su contrato, que se anunció con un sutil "todos hemos llegado a la conclusión de que nuestras visiones del proyecto difieren" (directo de la página StarWars.Com) es reminiscente a otras experiencias de despidos. El anuncio de la separación de Trevorrow del proyecto nos suena parecidísimo al de los otros tres directores que han sido desligados en el lapso de los últimos dos años en la serie de spin-offs que Disney quiere hacer funcionar.

Es que vamos: solo han pasado tres meses desde que Phil Lord y Chris Miller fueron sumariamente retirados del set de Han Solo con un 85% de la película ya rodada. El eterno conflicto de los reshoots nos hacen querer estar atrapados en carbonita, pero es solo la punta del proverbial iceberg.

El despido en julio de la dupla directiva Miller-Lord-que ya habían traído éxitos de la comedia como 21 Jump Street - fue el síntoma más visible de una tirante relación entre el equipo creativo y el corporativo, encabezado por la presidente de Lucasfilms Kathleen Kennedy. La decisión de apartar al dúo de la dirección del spin-off fue el estallido de un número de microcrisis de distintos órdenes. Su escalada, cada vez más dramática, se condensó en tamañas diferencias creativas, filosóficas y operativas entre los cabecillas del estudio y los caciques Miller y Lord. Las divergencias entre los modus operandis se volvieron insalvables y la cesación fue la única solución posible para el estudio, que veía en peligro la misma identidad de la franquicia. Según revelaron fuentes cercanas al rodaje, con un editor despegado del proyecto, escueta cantidad de tomas diarias, un coach de actuación contratado a último minuto, y el fichaje de emeregencia del veterano oscarizado Ron Howard, Han Solo atravesaría su peor momento. Y no sería la única película que atravesó el único proceso de edición de Lucasfilm

La situación es la versión dramatizada del despido de Gareth Edwards en pos de las reescrituras, rerodajes y reediciones de Tony Gilroy para Rogue One durante 2016. El año previo a ese estuvo dominado por el drama de Josh Trank y el inexplicable despido previo al lanzamiento del showreel del spin-off de Bobb Fett. Suma todos los eventos y existe un único resultado posible... Hay una indefendible y obvia repulsión entre Disney y Star Wars que se cementa en un dato irrefutable: de las seis producciones realizadas bajo el reino de hierro del ratón, cuatro han sido cuando menos problemáticas

¿Y qué tienen todos los directores en común? Pues, para empezar, todos eran razonablemente desconocidos a momento de su fichaje. Tanto Trevorrow -contratado previo al hitazo de Jurassic World-, como la dupla Lord-Miller ligada por recomendación del misísimo Lawrence Kasdan, y Trank sumado al mix por el éxito de Poder SIn Límites, fueron integrados a la familia Star Wars ante de sus películas-revelación. Y, en su momento, era pura buena noticia: la compra de Lucasfilms con la chequera Disney ciertamente auguraba una renovación de voces necesaria para oxigenar la (longeva) saga. Pero esas voces han sido muteadas antes de siquiera comenzar.

Las excepciones de J.J. Abrams y Rian Johnson confirman la regla que se autoimpuso Star Wars: nada es severamente disruptivo a la tónica de éxitos asegurados. Todos entendemos que la apuesta es grande, pero la norma desafía el objetivo de dar nuevas tónicas a la consabida trama de la galaxia muy, muy lejana hace mucho, muchísimo tiempo atrás. El despido de Trevorrow confirma que las intenciones de Disney más puristas que puras.

La otra cuestión a considerar tiene más que ver con Kathleen Kennedy y el cásting de directores que, esfuerzo tras esfuerzo, demuestra caer vetusta. Las alegadas "diferencias creativas" arriban años después de la contratación: Miller y Lord fueron contratados en julio de 2015 y despedidos en 2017, y Trevorrow había sido fichado en agosto de 2015 y despedido ayer mismo. Los tres estuvieron durante años en el proyecto antes de que esas diferencias se volvieran claras. Y sí: pueden haber fallas en la comunicación, ¿pero cómo se pueden encausar una de las preproducciones más grande del mundo sin que esas diferencias de opinión emerjan?

Las señales de problemas en la cuna de Han Solo y el Episodio XI ciertamente indicarán una adultez torturada y traumas que definitivamente se verán en la pantalla. Y definitvamente es problemático para el fandom.

(Imagen de Portada: StarWars.Co)

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