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'Loving Pablo, Hating Escobar': Penélope Cruz y Javier Bardem en un affaire narcótico

'Loving Pablo, Hating Escobar': Penélope Cruz y Javier Bardem en un affaire narcótico

10 de enero del 2018
Por Gabriella Botello
El Lado B del narco.

A esta altura del partido, no debería sorprendernos que Pablo Emilio Escobar Gaviria, el zar más titánico que el narcotráfico haya visto, haya excedido el estatus de ícono cultural, social y político y se haya derramado al culto de estampita y santo colombiano, incendiando la imaginación cultural en una ristra de esfuerzos cinematográficos y televisivos que lucraron con la mística del Patrón. Prestarle el cuerpo a Pablo es un sacrificio ritual que requiere de bigote y pancita, pero capturar el inverosímil realismo mágico de la figura de Escobar ya conquistó a Wagner Moura, el brasileño de la serie Narcos; al parce Andrés Parra para la colombiana El Patrón del Mal, y hasta a Benicio del Toro quien hizo del Robin Hood de Medellin en Paradise Lost. Así y todo, ningún acercamiento parecería ser más complejo que el de Javier Bardem, que captura las aristas letales y emocionales del líder indiscutido del cartel de Medellín en Loving Pablo, Hating Escobar, la nueva adaptación cinematográfica de la novela homónima de Virginia Vallejo, la periodista colombiana que mantuvo un sórdido affaire con el capo narco. Interés, polémica, ascenso, pasión, respeto y muerte: la biopic de Fernando León de Aranoa también fichó a Penélope Cruz y el trío de españoles auguran algo bueno.

Cuenta la leyenda que la Hacienda Nápoles -con todo y su zoológico y pistas de karting- fue el escenario del encuentro que sellaría el destino de Vallejo y Escobar. El novio de Virginia -Aníbal Turbay Ayala, sobrino del expresidente colombiano Julio César Turbay- tenía una invitación y le llevó a la infame casa de Pablo. Pero jamás retornarían del rayo que los estacó el uno al otro: Vallejo estuvo a punto de morir ahogada en un torbellino que se formó en el río que nadaba y Pablo le rescató. Y eso fue todo: la presentadora del prime-time televisivo más famosa del noticiero colombiano y el narco más poderoso a lo alto y ancho del Magdalena (y séptimo hombre más rico del mundo) iniciaron una discreta relación secreta que los enredaría durante cinco años.



El ascenso y la caída de Escobar -y subsecuentemente, la del cartel de Medellín, que murió en los techos del barrio Los Olivos cuando Escobar fue acribillado en el centro de la oreja derecha, el centro de la espalda, y la pierna derecha en un espectacular operativo policial en 1993- desde los ojos de Vallejo pone de relieve las dos caras del narco. Por un lado, el salvador que creó los barrios, las iglesias, y las escuelas, y que alertó a la oligarquía de una situación social que se cristalizó con la elección constitucional de Escobar como funcionario en la Cámara de Representantes colombiana. Por otro, el hombre más peligroso del mundo que inició la guerra contra el Estado, el Servicio Secreto, y la sociedad colombiana y que carga con más de 6 mil muertos a sus espaldas. En el medio de Pablo y Escobar está Virginia: más allá de la evolución de la poderosa mente criminal, el nacimiento de la industria de la cocaína, la corrupción, el terror y las dictaduras, el hombre que amaba y ambicionaba el objetivo cultural de una Colombia mejor. El relato resultante de la superviviente toca cuestiones como la fascinación, pero también abordar el horror desmedido. Es un Escobar “diferente al que habíamos visto antes”, que se pone la estructura ósea de un Bardem animal y amenazante, visto desde el tótem que le construye Penélope Cruz y su antrega sin reservas.

Si bien no entendemos demasiado bien por qué tres españoles hacen una película en inglés, podemos estar seguros que veremos la curva de ascenso del narco en una interpretación multidimensional de la mano de Bardem y de su acercamiento libre de estereotipos hacia el Patrón. "Me atraía interpretar a Pablo Escobar desde hace muchos años. Fue en 1998 que empecé a estar intrigado por este personaje como persona y, desde entonces, me han ofrecido otros personajes de Escobar, pero siempre los he rechazado porque no había nada más allá que un estereotipo", afirmó el actor respecto de sus motivaciones.“Se dice de Escobar que era un padre amoroso, y a la vez causó horror a tantas familias. Me interesaba esa contradicción, necesitaba una lectura que le hiciera humano, para entenderle mejor a él y a nuestra propia responsabilidad. Escobar, como Hitler, no vino de un planeta extraño”, subrayó Bardem. ¿Las motivaciones del propio Escobar? “Una necesidad absoluta de respeto. Le volvió loco, puso a una sociedad de rodillas, pero nunca lo logró”, teorizó Bardem.

Loving Pablo ya se vio -y sin una recepción increíblemente positiva- en los festivales de Venecia, Toronto y San Sebastián, lo que no ha impedido que tanto Bardem como Cruz hayan sido nominados para los próximos Goya. Las críticas a las película nos hacen pensar que la nominación al galardón español tiene más que ver con las escasas apariciones del el matrimonio Bardem en proyectos de su cine nacional, por lo que es fácil concluir que pueda tratarse de una maniobra de marketing para la película. Así y todo, lo cierto es que la explosión sexual que siempre nos regalan Bardem y Cruz indudablemente absorberá gran parte de los fallos, pero podemos augurar que el inglés no será el punto fuerte de esta narrativa.

(Imagen de Portada: LovingPablo.Com)

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