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Fandango True Crimes: el caso real del Hijo de Sam detrás de 'Mindhunter'

15 de agosto del 2019
Por Gabriella Botello
Fandango True Crimes: el caso real del Hijo de Sam detrás de 'Mindhunter'

Entre los veranos de 1976 y 1977, el Hijo de Sam depredaba las calles de neón de Nueva York como letal criatura, agazapado entre autos y alcantarillas y con un revolver Charter Arms Bulldog en la mano. Sus órdenes de matar -disparar a su presa dentro de sus coches- venían del perro de su vecino Sam, que había sido poseído por Satanás. La historia es enorme y por eso, el Son of Sam se ganó el podio entre los serial killers de la historia norteamericana primero y de Mindhunter, el psycho trip de David Fincher, después.


El nombre menos ominoso del Hijo de Sam es David Berkowitz y, desde su infancia, tenía todas las marcas de un asesino serial. Es que Richard David Falco nació el 1 de junio de 1953 y sólo a los días, su madre Elizabeth Broder -que le dio el apellido de su anterior marido al niño, en lugar del de Joseph Klineman- se deshizo del niño. El recién nacido fue adoptado por la pareja judío-estadounidense Pearl y Nathan Berkowitz del Bronx.


Fue ese abandono, según detalló el propio Berkowitz, el que lo llevó por una senda destructiva desde temprana edad. Pese a tener inteligencia mayor al promedio, perdió el interés por aprender a una edad temprana y se enamoró del hurto y los incendios. De hecho, David hasta mataba animales, una de las tres señales más marcadas de la infancia de un asesino serial.

A medida que crecía, lamentaba su falta de vida social y su incapacidad para conseguir una novia. "El sexo, creo, es la respuesta, el camino a la felicidad", dijo. Esta clave de la felicidad es lo que él sintió que se le estaba negando. No ayudaron las fuertes emociones relacionadas con su propia adopción y la muerte de su madre adoptiva cuando solo tenía 14 años.


De hecho, a los 22 años, Berkowitz descubrió que su madre biológica, que creía que había muerto en el parto, todavía estaba viva. Sin embargo, al conocerla, ella parecía algo distante y desinteresada. Esto agravó su creencia de que no era deseado no solo por ella, sino por todas las mujeres. El antropólogo forense Elliott Leyton describió el descubrimiento de Berkowitz de su adopción y nacimiento ilegítimo como la "crisis primaria" de su vida, una revelación que destrozó su sentido de identidad.

Solo, sintiéndose rechazado y enojado, David Berkowitz cometió su primer crimen en 1975. Siguió a dos adolescentes en la calle y las apuñaló por la espalda con un cuchillo de caza. Ambas sobrevivieron, pero ninguno pudo identificar a su atacante. La violencia escalaría sólo meses después. El 29 de julio de 1976, con una pistola .44 que compró en Texas, Berkowitz se acercó a un automóvil estacionado con Jody Valenti y Donna Lauria dentro. Berkowitz disparó varios tiros al auto, matando a Lauria e hiriendo a Valenti. Descubrió gracias periódico al día siguiente que acababa de matar a su primera víctima. Y se salió con la suya.

En los siguientes 12 meses, David comenzó un frenesí de asesinatos y le quitó la vida a seis personas e hirió a ocho, casi todas parejas jóvenes sentadas en sus autos de noche. En el interín, empezó a escribir cartas al Departamento de Policía de Nueva York, y luego también al columnista de Daily News Jimmy Breslin. Fue en estas cartas que nació el "Hijo de Sam" y, con él, el temor que sentía por él en toda la ciudad.


Crédito: Bettmann/Getty Images

Crédito: Bettmann/Getty Images


“Sam es un muchacho sediento y no me dejará dejar de matar hasta que se llene de sangre. Sr. Breslin, señor, no piense que porque no ha tenido noticias mías durante un tiempo, me fui a dormir. No, más bien, todavía estoy aquí. Como un espíritu vagando por la noche. Sediento, hambriento, rara vez se detiene para descansar; ansioso por complacer a Sam. Amo mi trabajo. Ahora, el vacío se ha llenado. (...)Lo que sea, si tengo la suerte de conocerte, te contaré todo sobre Sam si quieres y te presentaré a él. Su nombre es "Sam el terrible". Sin saber lo que depara el futuro, me despediré y nos vemos en el próximo trabajo. ¿O debería decir que verá mi obra en el próximo trabajo?”, le escribió a Breslin cerca del aniversario del primer asesinato.

Los asesinatos llegaron a un punto muerto después del crimen de Stacy Moskowitz y Robert Violante el 31 de julio de 1977, cuando dos testigos vieron a un hombre sospechoso cerca de la escena del crimen que sacaba una multa de estacionamiento de la ventana de su automóvil. Viendo las infracciones que habían sido multadas ese día en el registro, apareció el número de patente de David Berkowitz.

Cuando la policía encontró el auto estacionado frente al departamento de David, dieron con un rifle y una bolsa de lona llena de municiones, mapas de las escenas del crimen y otra carta destinada a las autoridades. El Detective John Falotico recuerda que cuando lo detuvo, Berkowitz dijo con claridad “Soy Sam” con una enorme e inexplicable sonrisa.

Crédito: https://imgur.com/3oohv0m.jpg

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Pronto, la policía descubrió que el departamento de Berkowitz tenía graffitis satánicos en las paredes, donde también encontraron diarios con detalles de sus actividades. Durante el interrogatorio, Berkowitz afirmó que el perro de su vecino fue una de las razones por las que mató, afirmando que el perro exigía la sangre de jóvenes mujeres bonitas. Berkowitz afirmó que el perro labrador negro de su antiguo vecino Sam Carr, Harvey, estaba poseído por un antiguo demonio y que emitió órdenes irresistibles de que Berkowitz debía matar a la gente.


Con abundante evidencia acumulada en su contra e intentos de usar una defensa de locura frustrada por pruebas psiquiátricas en tres ocasiones distintas, Berkowitz finalmente se declaró culpable de todos los cargos en 1978. De hecho, el propio David confesaría en una conferencia de prensa en 1979 que las historias de posesión demoníaca eran mentira y que había considerado durante mucho tiempo el asesinato para vengarse de un mundo que sentía que lo había rechazado y lastimado. De cualquier forma, volvió a retractarse en 1990, cuando afirmó que era parte de un culto satánico que participó en los asesinatos y aseguró que sólo estuvo involucrado en tres de ellos.

Actualmente, Berkowitz cumple seis sentencias de 25 años a cadena perpetua en el Centro Correccional Shawangunk en Wallkill, Nueva York... Y ahora es un ferviente cristiano con su propio sitio web que puedes ver pinchando aquí.

Imagen de portada: NY Daily News Archive

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