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¿Por qué nos decepcionó tanto el final de ‘House of Cards’?

¿Por qué nos decepcionó tanto el final de ‘House of Cards’?

12 de noviembre del 2018
Por Lorena Carbajal
Aunque la actuación de Robin Wright es brillante, no bastó.

‘House of Cards’, uno de los mejores dramas políticos que pasó por televisión, se despidió para siempre tras seis temporadas y muchísima polémica luego del despido de su estrella, Kevin Spacey. Pero, la presidencia de los Estados Unidos no quedó sola: Claire Underwood, interpretada por Robin Wright, puso la cara y sacó la ficción a flote con una notable performance, aunque eso, lamentablemente, no haya sido suficiente.

Frank Underwood está muerto. Esa es la única premisa que teníamos clara cuando empezamos la sexta temporada ahora de ocho episodios (las temporadas anteriores tuvieron trece). Y aunque este hecho lo sabemos desde los primeros avances, la razón del fallecimiento no se revela hasta los últimos cinco minutos del episodio final.

Nuestro principal problema con ‘House Of Cards’ es que no pudo cerrar justamente el arco narrativo de ningún personaje. Empezando por Claire, ahora viuda, con apellido de soltera y embarazadísima. Ella, acaso uno de los personajes femeninos con más fuerza en televisión, terminó saldando cuentas de Frank y girando a su alrededor toda la temporada. Pese a tener brillantes momentos como el cambio de gabinete femenino y sus impactantes monólogos frente a cámara, eso no bastó para dejarla relegada a la sombra de su despiadado esposo.

Crédito: Netflix

Crédito: Netflix

Su co-protagonista ahora, Doug Stamper, fue a lo largo de estos años uno de los personajes más enigmáticos de la ficción. Leal a Underwood hasta su muerte (literalmente), Doug nunca pudo expresar sus verdaderas motivaciones para fungir de mano derecha y lamebotas de Francis. Nunca se explica por qué su fijación en mantener limpio el legado de su jefe. Y, al mismo estilo que el perro que mata Spacey en el primer episodio de la serie, termina perdiendo la vida a manos de Claire, oyendo un escabroso “listo, no más dolor”.

Entendimos perfectamente la analogía, y quizá hasta la aplaudimos, pero si desarrollaban más el personaje a lo largo de los capítulos, el comentario ahora sería diferente y nuestro sentimiento final hacia Stamper sería menos frustrante.

Crédito: Netflix

Crédito: Netflix


EL MODELO DE NETFLIX

Recordemos que esta ficción, dirigida por el aclamado David Fincher en la primera temporada, fue el primer proyecto de Netflix en ser lanzado de forma completa. No se sabía cómo reaccionarían los usuarios ante tantos capítulos juntos ni mucho menos cuál sería la acogida. Lo que se conocía como “serie web” pasó a formar parte de las grandes ligas tras sus sendas nominaciones a los Globos de Oro y Emmys.

El producto tuvo éxito en un inicio, pero el problema ahora radica en que el final de la serie se sintió como un final de temporada más, en vez de un capítulo final. La sensación que nos deja esto es que quizá lo más importante para Netflix es generar contenido por cantidad en vez de calidad. Y claro, había que terminar la serie como sea.


(Imagen de portada: Netflix)




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