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La historia detrás de 'Kommer, Süsser Tod', el himno de 'End of Evangelion'

25 de junio del 2019
Por Gabriella Botello
El Tercer Impacto está musicalizado con una poderosa balada a la 'Hey Jude'

Neon Genesis Evangelion tiene su Segundo Impacto en la pantalla de Netflix y -como era de esperarse- el más revolucionario de los mechas arrasó con todo a su paso. El animé/crisis existencial tiene uno de los desarrollos psicológicos y arcos narrativos más intensos de la ficción contemporánea y, en gran parte, se lo debemos a End of Evangelion, el final definitivo que profundizó en los últimos dos episodios con un trip salvaje y sin concesiones a la oscuridad del Apocalipsis.


End of Evangelion fue, en parte, una respuesta al vendaval de ira otaku que se desató después del estreno del finale de la serie televisiva de Neon Genesis Evangelion, dos episodios profundamente simbólicos que la sensibilidad de los puristas del género de robots gigantes y protagonistas pechugonas no pudo atajar. De ahí que muchos fanáticos se sintieran habilitados para enviar amenazas de muerte al director Hideaki Anno… Que se las cobró con el último ova, un final canónico que profundiza en los últimos dos episodios y da conclusión a los misterios de la serie, pero con una vuelta sumamente perturbadora e infinitamente más trágica que los episodios 25 y 26.

En la película, Anno no se achica y arma un nuevo final que explica (casi) todos los cabos narrativos que quedaron sueltos en la serie, pero cuyo costo y consecuencia es tan grande que sume a cualquiera en tremendo pozo depresivo. Es una pieza importantísima y poderosa de arte que, además, es increíblemente crítica de sus detractores: Anno incluso sumó las caputras de las amenazas que recibió y las incorporó en el metraje.


Uno de los momentos más potentes de End of Evangelion es el de la implementación del Proyecto de Complementación Humana, un método artificial para hacer evolucionar a la Humanidad, fusionando las conciencias individuales en una sola entidad mediante la disolución de las barreras conocidas como campos AT… Este Tercer Impacto -orquestado por los malosos de SEELE, la organización secreta que gobierna el mundo- convirtió a todos en LCL, con todas las almas de la Humanidad siendo absorbidas por la Luna Negra (sostenida, a su vez, por la Rei/Adán/Lilith gigante).

En el interín, Shinji está dentro de su EVA mientras analiza a sí mismo y a su lugar en el mundo. Mientras se debate que su existencia no vale nada en esta realidad, acepta el Proyecto de Complementación, que en definitiva, significa la muerte de toda vida en la tierra. En ese momento suena Kommer Süsser Tod, una canción específicamente escrita por Anno para ese momento que esencialmente narra todo lo que está pasando por la cabeza de Shinji en ese momento, una especie de coro que narra sus pensamientos y las consecuencias de sus actos. Y, para ser el apocalipsis, es una canción con impresionante diferencia tonal a lo que esperaríamos. De hecho, Ven Dulce Muerte es, en apariencia, una canción súper feliz.

La canción, además, comparte el mismo nombre con una de las piezas del compositor clásico Johann Sebastian Bach. Casualmente, la pieza trata de un hombre que aparentemente reza por la paz de la Muerte, ya cansado de la cruel "cámara de tortura" que es este mundo. No es simbólico que en Kommen, Süsser Tod original lo único que quiere el protagonista es ver el rostro de Jesús y pararse entre los ángeles, algo que efectivamente sucede con Shinji, que en pleno proceso de Instrumentaliación, se convierte básicamente en un Dios.

Tiene sentido que lo sea: Shinji, durante la secuencia Tercer impacto / Instrumentalización o, entiende que esta catástrofe que acaba con la vida en la Tierra es correcta y maravillosa. De hecho, este acontecimiento arrebatador, este borrón y cuenta nueva es realmente una liberación de una especie de tortura, un éxtasis totalmente incomparable a cualquier otro… Un apocalipsis technicolor musicalizado con piano de cola y guitarra acústica que nos evoca muchísimo a Hey, Jude que, hacia el final, se convierte en una paliza estilo LSD que culmina con toda la humanidad gritando de éxtasis y de alegría (o de total horror).

Esa dualidad también aplica a la letra, que es todo lo perturbadora que no es la música. De hecho, esta especie de coro da voz a los pensamientos y emociones de Shinji mientras elige, a sabiendas, el Tercer Impacto.


Sé que te he decepcionado: he sido un tonto conmigo mismo, pensé que no podía vivir por nadie más. Pero ahora a través de todo el dolor, es hora de que yo respete que los que amas significan más que nada”, dice la poderosa balada rock. Y es un fiel reflejo de cómo el protagonista se siente sobre sí mismo, y cómo todo se cae en pedazos (además de cuánto quería que le dejen solo pero, por su soledad, terminó fusionando a todas las personas en un único ser). “Todo vuelve a la nada, todo se derrumba; todo vuelve a la nada, sólo sigo decepcionandome (...) Perdí todo lo que me importa en el mundo”, termina la canción.

Lo maravilloso es que el proceso se revierte y Shinji entiende que la evolución del potencial humano sólo es posible si nos adueñamos de las heridas, nos responsabilizamos por ellas, y se buscan soluciones a los problemas individuales en conjunto. De más decir, toda la cinta es un ejercicio extremadamente abstracto e introspectivo, pero en definitiva, Shinji vuelve a elegir a la humanidad y niega el Proceso de Instrumentalización.

Ven, dulce muerte es lo más alejado posible a música funcional: es una pieza compuesta específicamente que cierra el sentido simbólico de End of Evangelion de una forma ideal… Tanto es así que el fandom la conviritó en uno de los hitazos de la serie (sí, como Cruel Angels’ Thesis, el famosísimo opening de Neon Genesis Evangelion). La decisión demuestra que no hay nada librado al azar en este animé de culto y reafirma su puesto en el podio de las mejores ficciones de la Historia.


Imagen de portada: Gainax.

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