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Heath Ledger: la supernova que apagó a la estrella más prometedora de Hollywood

Heath Ledger: la supernova que apagó a la estrella más prometedora de Hollywood

23 de enero del 2018
Por Gabriella Botello
La vida se abre camino.

Ya pasaron diez años y el cráter hiriente que dejó su ausencia es un vacío desbocado que duele más por injusto que por inexplicable. Sabemos qué pasó. Para Heath Ledger, la inmortalidad requirió el sacrificio ritual de su salud mental: el australiano de la sonrisa sónica y serena fue encontrado el 22 de enero de 2008 boca abajo en su departamento en el SoHo con una cóctel letal en sangre de fármacos para curar su anseidad, su depresión, su dolor, y su insomnio. Lo que no sabemos es por qué el actor de 28 años sucumbió a la "sobredosis de medicamentos prescriptos". Y eso es lo que duele de las estrellas que se apagan: la espectacular supernova que no podemos justificar.

El bad boy más guapote de la prepa, el vaquero gaylémico, el icónico payaso del crimen anarcodemencial, el caballero con corazón de rey: Heath Ledger supo ser todos y ninguno. La esquizofrenia controlada que lo arrojaba a cada personaje y que le obligaba a vivir con dos consciencias en un solo cuerpo ciertamente fue desafiante. Y quizá por eso -en las palabras de su padre, Kim Ledger- fue que se encontró con los fármacos y, durante algún tiempo, le quitaron las aristas dolorosas a la angustia crónica.

"Él sufría de insomnio porque tenía un problema de ansiedad con episodios depresivos, lo que generaba que tomara medicamentos", dijo su expareja y madre de su hija Matilda, Michelle Williams, de quien se habría separado poco antes de su muerte. Nunca se supo cuáles fueron los motivos de la ruptura, pero los viajes y las presiones de sus respectivas carreras fueron minando y enfriando la relación, que culminó en 2007. Ledger tenía una enfermedad que no se podía sacudir. Estaba crónicamente deprimido y permanentemente ansioso.

"Estaba exhausto. Física y emocionalmente", dijo su coach de dialecto Gerry Gernell, que vivió con él en sus últimas semanas mientras rodaban la póstuma The Imaginarium of Doctor Parnassus. Ya desde The Dark Knight que Ledger no tenía una noche de sueño completa. Si bien su hermana Kate diría que interpretar al Joker no habría generado el trauma que le quitaría la vida, para otros allegados lo habría puesto en contacto con una oscuridad interna difícil de sacudir. De acuerdo a lo que describió a la revista People, para Gernell era una ocurrencia habitual escucharle caminando por la noche en el departamento. "Estaba desesperadamente infeliz y desesperadamente triste", agregó el especialista.

Extrañar a su novia, a sus padres y a su hijita lo habría llevado en una espiral descendente: una neumonía mal curada y los problemas para dormir dejaron exahusto a Ledger. No era la depresión postJoker: era la vida misma lo que se lo comía a pedazos. Las pastillas, en ese descenso, operaban una calma que el propio Ledger sabía ilusoria. "Él dijo: 'Tengo que parar, no está ayudando. No estoy bien, me está haciendo sentir peor'. No ayudaba con sus asuntos de relación, no ayudaba con extrañar a su hija, no ayudaba con su sueño, y él lo sabía", aseguró Gernell a People.

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Parte del estrés devenía de la ruleta hollywoodense en la que se habría insertado. Como explica Naomi Watts -pareja de Ledger del 2000 al 2004-, "llevaba al corazón en la manga" y era un "verdadero original", pero con "dificultad para mantenerse al día con quién era", según afirmó en el el documental de Spike TV I Am Heath Ledger y en el posteo que puedes ver arriba. No sería la única persona que afirmaba que Heath tenía una compleja relación con el estrellato. "Soñaba con la fama y cuando la consiguió ya no la quería más”, asegura el cineasta Matt Amato en el documental.

Su fama de "niño bonito" en películas como 10 Cosas que Odio de Ti, Corazón de Caballero e incluso El Patriota fue algo que Ledger combatió desde el minuto cero. De hecho, se le ofreció el papel de Spider Man, que no aceptó para no ingresar en ese encasillamiento de la fama ("Si lo hago estaría robando el sueño de otro actor", le confiaría a su agente). La decisión -quizá contraproducente en una primera instancia- se revirtió con Brokeback Mountain y las garras sublimes de Ang Lee, que le regalaría a Ennis del Mar -el vaquero homosexual inolvidable con el que se recibió de actor. Y, también, le regalaría a quien sería su pareja: Michelle.

Ledger viviría solo tres años más. En el interín, llegarían los días desesperados y las noches despiertas que lo convertirían en adicto a los medicamentos. Ledger fallecería producto de una intoxicación severa producto de una combinación letal de oxycodona, hydrocodona, diazepam y alprazolam. El informe de su autopsia explicó que la sobredosis no fue el único atracón de drogas del actor, sino que la dosis letal fue el resultado de una serie de excesos sostenidos en el tiempo.

A diez años de su muerte, todos quienes lo conocieron buscan refugio en su memoria. Williams pasó el aniversario con su mejor amiga Busy Phillips, que subió esta foto a su Instagram, además de una historia hablando de una poderosa canción que le hizo recordar a su amigo y padre de su ahijada. Michelle seguiría usando el cabello corto como tributo al "único hombre heterosexual a quien alguna vez le gustó el pelo corto". Su hermana -la última en hablar con él el día antes de su partida- dijo que era su "alma gemela". Jake Gylenhaal -coestrella en Secreto en la Montaña- explicó cómo lo conoció en el set de Moulin Rouge (y el bromance que los unió desde entonces).

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"Todo esto es tan insignificante. En la gran escala de las cosas, han habido tantos antes que nosotros que han estado en esa posición que solo soy uno mas. La vida es demasiado corta. Es como si ya nos hubiésemos ido, en retrospectiva", dijo Heath Ledger a la Rolling Stones hace más de una década. Lo autoprofético nos hace encontrar cierta paz frente a la incomprensión del sufrimiento. La estrella que encendió el cielo de Hollywood puede haber transitado con angustia y dolor su pasaje por la fama... Pero la estela que vibra, aún hoy, nos recuerda que no hay supernova que pueda devorarla y que Ledger y su memoria persisten al día de hoy. Descansa en paz, Heath: lo peor ya pasó.

(Imagen de Portada: Youtube)

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