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Crítica a ‘Destrucción’: Cuando una “transformación” rescata una cinta de su caída libre

Crítica a ‘Destrucción’: Cuando una “transformación” rescata una cinta de su caída libre

21 de enero del 2019
Por Cristhian Manzanares
Nicole Kidman está sobresaliente en este drama policial que se toma demasiado en serio

‘Destrucción’ comienza con un asesinato, o mejor dicho, con la investigación de uno que tiene el interés latente de la demacrada detective Erin Bell. Ella aún sigue sin reponerse de un traumático episodio –un frustrado asalto mientras operaba encubierta– que la ha atormentado durante 20 años, y que solo sirvió para arruinar una carrera policial que mantiene a duras penas; eso sin mencionar su dañada vida familiar. Esta es la historia de una enmienda que parece complicarse a medida que avanza el metraje, tanto o más de lo que se complicó dos décadas atrás. Este crimen la trasladará indefectiblemente hacia aquel pasado.




A partir de aquí, la directora Karyn Kusama nos lleva en constantes flashbacks hacia los días iniciales de esta operación, con una Bell de piel tersa (dejándonos en claro, de forma algo grosera, que las arrugas solo son sinónimos de la vida patética que lleva a cuestas en la actualidad), en la que junto a su compañero Chris (Sebastian Stan), se infiltran en una banda de asaltantes de bancos. Dado el fatal desenlace del atraco en el que formó parte (poseedor de una de las muertes más ridículas y peor actuadas que recuerde en mucho tiempo), Bell quiere enmendar las cosas y por fin acabar con sus cargos de conciencia. Nicole Kidman nos entrega un papel que se debate entre el remordimiento y la energía contenida de no poder sanar y salvar de ella misma a quienes la rodean.

Kusama nos relata una historia que pretende ser de redención porque entendemos, grosso modo, el desalentador presente de Bell: su personalidad es destructiva, está mal vista en su trabajo, la relación con su actual pareja es tirante, y el respeto de su única hija, Shelby (Jade Pettyjohn), es inexistente, sumado al hecho de que la jovencita tiene como pareja a un tipo que Bell desaprueba por completo. Así que, en efecto, Kidman “luce mal”, no solo por el maquillaje, sino por lo que este devela, una vida hecha añicos. Es así que se sotiene ‘Destrucción’ durante las dos horas de película, con la actriz conduciendo emocionalmente un film que no nos conecta con ningún otro personaje, salvo cuando Kidman transmite su sensación de pesar y vacío que la consume.

La personificación de Kidman como Erin Bell es peculiar, superando con creces la transformación “física” que en su momento realizara Charlize Theron en ‘Monster’, por ejemplo. Sobre todo –y esto no es menos importante–, por realizar un papel dentro de una historia que tranquilamente pudo haber estado pensado para un personaje masculino. Kidman golpea, patea, y hasta dispara, así como también es golpeada y pateada sin remilgos. La actriz demuestra que puede ser versátil al involucrarse en una cinta que quiere ser una suerte de film noir moderno, pero es el manejo de Kusama el que enreda un poco las cosas, no al punto de desmerecer su actuación, pero deja la sensación que con esta performance el resultado de la cinta pudo haber sido superlativo.

‘Destrucción’ se sostiene gracias al talento y los riesgos que Kidman asume en este film, aun cuando cualquiera pueda llegar a considerar a este como un “error” en su carrera. No lo es porque la aproximación que hace a su personaje es una demostración de lo buena actriz que es, incluso para modular su voz de acuerdo a la edad que representa en el ecran, debido a los confusos saltos de tiempo que realiza Kusama, por ejemplo. O por cómo camina por las calles de una derruida Los Angeles, acaso como si paseara con la familiaridad que resulta ir y venir por un lugar que conoces al dedillo a pesar de lo mucho que te ha maltratado. Y para eso bastaba verla sin tanta arruga postiza en su rostro.



(Imagen de portada: Diamond Films)

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