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¿Cuánto falta avanzar por la igualdad de género en la industria del cine? [ANÁLISIS]

¿Cuánto falta avanzar por la igualdad de género en la industria del cine? [ANÁLISIS]

8 de marzo del 2017
Spoiler: falta muchísimo. En Cinepapaya celebramos el Día Internacional de la Mujer haciendo ¡luces, cámara y a la acción!

Regla Dorada de la pandillita preescolar de niños pasados de azúcar, revoluciones y legitimación de género: no se permiten niñas. Y parece que el Hollywood Boy's Club sigue operando con el mismo set de normas desde el kindergarden. Con el análogo en versión Los Ángeles de los pellizcones y el hurto de muñecas para su mutilación, la industria fílmica le tira del cabello a directoras, técnicas, guionistas, asistentes y actrices. Discriminación en la representación, negación de oportunidades, denigración en el trabajo y eliminación del reconocimiento: las mujeres son el Segundo Sexo de Hollywood. Y aquí te contamos por qué odiarlo.

La matemática es sencilla: la falta de representatividad femenina en los roles de dirección y creatividad necesariamente lleva a una falta de pluralidad en las voces que escuchamos en el cine y la series. Míralo por ti mismo... Quizá, incluso, podamos hallar una solución:

(Imagen: Centro para el Estudio de la Mujer en el Cine y la Televisión)



NÚMEROS QUE NO EXISTEN

Hay combustible estadístico para rato. De acuerdo al Centro para el Estudio de las Mujeres en Televisión y Cine y del estudio que condujeron en 2015, sólo el 3 por ciento de las cinematógrafos, el 6 por ciento de los directores, el diez de las escritores y el quince por ciento de los productores ejecutivos son mujeres. Es decir: el radio de hombres trabajando en la industria versus mujeres es de seis a una... El mismo que en 1946. Y los resultados son notorios: del circuito comercial, sólo un 4,1 por ciento de las películas fueron dirigidas por mujeres en 2015, según ese Centro.

Alice Guy Bláches, la primera directora mujer (Imagen: Centro para el Estudio de la Mujer en el Cine y la Televisión)

Los vericuetos del porqué son rizomáticos, complicados y corren mucho más profundo que las estructuras patriarcales que conocemos (y odiamos) Hollywood. "No hay un cuarto trasero con machos ejecutivos mascando cigarros conspirando contra las directoras femeninas, que yo sepa. La resistencia a contratar mujeres parece un síntoma de una industria conservadora y temerosa que recicla los mismos géneros, estereotipos e ideas empobrecidas año tras año. Así que el negocio de las películas, como todos los grandes negocios, se aferra a estos polvorientos estereotipos de género porque es más fácil creer en ellos", explicó la periodista Manohla Dargis, cuando salieron a la luz sendos mails de Sony Entertainment que daban cuenta de que esa discriminación (ademas de insultar a Angelina Jolie, de ratificar que Jennifer Lawrence cobraba menos dinero que su contraparte masculina, además de comentarios muy desagradables en general).

(Imagen: Centro para el Estudio de la Mujer en el Cine y la Televisión)

Motivos más, sensibilidad menos, la Ley de Hollywood opera desde la era del celuloide y el poder cabrío del macho fílmico se propaga con explosiones, pirotecnia y bombos y platillos desde entonces. Las férreas Alice Guy Blachés, y directoras del primer lustro de vida de la Ciudad de las Estrellas, gone girls de los 20's y las Dorothy Arzner e Ida Lupinos de los 60's, sepultadas y desaparecidas bajo el manto patriarcal de los estereotipos de género.

Hoy serán más que sólo Arzner y Lupino en el aguantadero de la representatividad femenina en la industria cinematográfica... Pero el bastión de mujeres es solo un 4 por ciento del espectro de directores, condenadas a la movie jail desde antes de siquiera comenzar... Y todo tiene que ver con el dinero. "Es imposible conseguir el dinero: no es el proyecvto, no es el desarrollo, los actores, escritores: no puedo conseguir dinero para realizar películas dirigidas por mujeres", confesó Cathy Schulman, presidente de Mandalay Pictures.

(Imagen: Giphy)

Sea cual fuera el caso, aquellas que sí logran entrar a las fuerzas laborales son sujetas a las aberraciones, insultos, avances sexuales, objetivizaciones, denigración sexual, maltratos y errores de juicio. De hecho, un Tumbler los recopila: Shit People Say About Women Directors muestra un ápice del ser mujer en la industria.


Pero la maldad más grande no es otra que la del bolsillo.



SUELDOS DIFERENCIADOS

El sexismo también es salarial. Según un estudio de 2014 del New York FIlm Institute, la ganancia colectiva de las diez actrices mejor pagas alcanzaba los U$S 181 millones... Mientras que los diez cheques más abultados masculinos arañaban los U$S 470 millones. De los 20 profesionales en la lista de los mejores pagos, la primera mujer es Angelina Jolie... En el puesto 16.

Jolie es directora y actriz. (Imagen: E! Entertaninment)

Las actrices dan batalla y visibilizan el conflicto salarial de la industria con el arma a su alcance: su fama, sus discursos, su influencia social. Cate Blanchett, Emma Watson, Meryl Streep, Mila Kunis, Jane Fonda y tantas más han verbalizado sus denuncias de acoso, detallando que sus contrapartes masculinas pueden ganar hasta 10 veces más.

(Imagen: CBS)

Uno de los reclamos más viralizados fue el Jennifer Lawrence ante el hackeo de los mails de Sony Pictures Entertainment al dejar al descuvierto cuán menor había sido su salario respecto al de sus colegas. "Cuando descubrí cuánto menos se me había pagado que los afortunados muchachos con penes, no me enojé con Sony. Me enojé conmigo. Fallé como negociadora porque me di por vencida demasiado rápido. Si soy honesta conmigo misma, mentiría si no dijera que hubo una cierta necesidad de caer simpática lo que influenció en mi decisión de cerrar una acuerdo sin dar la pelea. No quería parecer difícil o consentida. Eso pareció una buena idea hasta que vi los salarios publicados en internet y me di cuenta que cada hombre con el que había trabajado no se preocupó en lo más mínimo en parecer difícil o consentido”, escribió la actriz en una carta abierta.



REPRESENTACIÓN DIFERENCIADA

Las actrices tampoco lo tienen fácil: la cantidad de papeles a los que pueden aplicar son marcadamente menores que los masculinos. De acuerdo al análisis del Centro de Estudios de Mujeres en Televisión y Películas, solo un 15 por ciento de los protagonistas y un 30 de los personajes parlantes en las 100 películas más taquilleras del 2014 eran mujeres... De las cuales un 30 por ciento vestían reveladoramente o aparecían en desnudas: es decir, casi un tercio de los personajes femeninos fue consistentemente sexualizado.

Sofía Coppola (Imagen:Pinterest)

De hecho, solo un diez por ciento de las 500 películas más taquilleras entre 2007 y 2015 tenían un elenco balanceado, de acuerdo al New York Film Institute.



RECONOCIMIENTO DIFERENCIADO

La falta de narrativas femeninas y de técnicas mujeres se hace sentir la élite de los Premios Dorados. Y los números asustan: de las 89 entregas de Premios Oscar, solo un galardón por Mejor Directora fue a parar a manos de una mujer, otorgado a Kathryn Bigelow en 2010. Además de ella, únicamente cuatro mujeres fueron nominadas en esa categoría...

(Imagen: Centro para el Estudio de la Mujer en el Cine y la Televisión)

¿Nos sorprende? No. Tiene sentido: los votantes de la Academia tienen el casete blanco, conservador y patriarcal engranado. Es que, con una edad promedio de 63 años, y siendo el 94 por ciento blancos y el 76 por ciento hombres, no debería sorprendernos que las minorías difícilmente encuentren el reconocimiento más eximio de la industria. Esa es la regla (no la excepción).



LA SOLUCIÓN PUEDEN SER INTAURAR NORMAS...

Desandar la huella del patriarcado puede necesitar un 20 por ciento de buena voluntad. Y un 80 de acción afirmativa. La demanda de Directors UK de que para el 2020 el 50 por ciento de las películas con financiamento estatal sean dirigidas por mujeres hace eco de un síntoma salido de control. La norma, además, exigiría que para poder aplicar a la excepción de impuestos, había que cumplir con un criterio de diversidad, entre los que se incluye el género. En la misma línea, la Comisión de Igualdad de Empleo estadounidense estaría intentando garantizar la paridad de género en la industria cinematográfica desde 2015 proponiendo normas y regulaciones para la realización de películas. Ninguna ha pasado, por ahora, pero sí revelan lo profundo del engranaje machista en las vísceras de Hollywood.

Ana Duvay (Imagen: Hello)



... O CAMBIAR LOS MODOS DE PENSAR

¿Cuánto falta? No demasiado: el arco del universo moral será largo, pero tiende siempre a la justicia. La fuerza centrifugal machista que se come la industria caerá, eventualemente, por su propio peso. La igualdad de género es un imperativo que arma su vía ladrillo a ladrillo. Largo y encumbrado, el camino para desmantelar el ridículo Boys Club de Hollywood es difícil. Pero no imposible.

El cine se trató siempre de nuestra humanidad puesta en 24 cuadros por segundo al servicio de historias que nos hagan vibrar. Combatir la heterogeneidad patriarcal en la representación, en las narrativas, en la visibilidad y en el salario agranda el abanico y refleja el universo sociocultural que habitamos. Ese universo en el que somos la otra mitad, tan creativa, talentosa, reaccionara, poderosa y sensible como la primera mitad. La pluralidad de voces es hacer grande al arte (y a la humanidad). Feliz día.



(Imagen de portada: CNN.)

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