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Crítica a 'Nosotros': La rebelión de los dobles

Crítica a 'Nosotros': La rebelión de los dobles

21 de marzo del 2019
Por María Paula Ríos
Horror, humor y delirios mesiánicos.

Persiguiendo la misma línea que ¡Huye!, Jordan Peele nos presenta su nueva creación: Nosotros, cinta en la que horror social también está presente, aunque no de forma tan explícita como en su ópera prima. El prólogo del film se sitúa en 1986, cuando la pequeña Adelaide Wilson (Lupita Nyong'o) padece una experiencia traumática, que básicamente se reduce a que se enfrenta con una niña exactamente igual a ella. Esto ocurre en un parque de diversiones mientras disfruta junto a sus padres de unas vacaciones en la costa. Algo terrible ha sucedido en ese encuentro, pero Peele solo revela las consecuencias.

Saltamos al presente, y nos encontramos con un Adelaide adulta que tiene una familia constituida: un esposo y dos hijos. Como cuando era niña, se dirigen a ese pueblo junto al mar a pasar el verano, que por cierto no será para nada idílico. La situación tomará un giro extraño en el momento que cuatro personas aferradas de la mano, acechen la casa vacacional. Apelando al humor y a un tempo de suspense hitchcockiano, el realizador develará algo terrible: quienes los hostigan son iguales a ellos.

¿Sus dobles? ¿Qué quieren? Calzan sandalias, visten monos rojos, hablan extraño y utilizan enormes tijeras doradas como armas. Y algo tengan por seguro: buscan venganza. No sé si Peele será consciente, pero su película, teóricamente, se apropia del concepto de sombra que elaboró y desarrollo el psicólogo suizo Carl Jung (discípulo de Freud). Este postula que la sombra se constituye por nuestras frustraciones, nuestras experiencias dolorosas, los temores, inseguridades y agresividad que se alojan en lo inconsciente. Aquello que nos negamos aceptar, y que a su vez reprime nuestra auténtica personalidad.



En Nosotros el inconsciente se corporiza, se rebela y los dobles asumen identidad propia. Esos sentimientos negados, los outsiders, quieren ser reconocidos y manifestarse en el exterior, como un síntoma. Jugando también con otro concepto psicoanalítico como el del chiste, Peele junta todos estos elementos y construye una película de horror que además de ser original y reflexiva, es efectiva. Las persecuciones in house al estilo Funny Games nos mantienen en vilo, el humor negro es necesario y descomprime, y la resolución sectaria pop algo onírica y simbólica, tiene un dejo al cine de género oriental.

Ya se lo preguntó el maestro de horror japonés Sono Sion en El Club del Suicidio: “¿Cuál es tu conexión contigo mismo?”. En tiempos de hiperconectividad, quizá Peele quiere dejar entrever cuanto nos cuesta identificar lo que realmente importa… y quizá para hacerlo hay que tocar fondo, o debe suceder algo extraordinario que nos conecte con nuestra esencia. Como diría una amiga, en tiempos de remakes y spin offs, la autoría de Peele es más que bienvenida y meritoria. Invita a tu otro yo al cine, que Nosotros vale la pena.

(Foto de portada: Universal Pictures)



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