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Hablemos de ‘El método Kominsky’, la entrañable serie de Netflix con Michael Douglas y Alan Arkin

Hablemos de ‘El método Kominsky’, la entrañable serie de Netflix con Michael Douglas y Alan Arkin

12 de diciembre del 2018
Por Lorena Carbajal
Chuck Lorre vuelve a desarollar una comedia que se perfila como la mejor del año.

El creador de ‘Two and a half men’ y ‘The big bang theory’, dos de las comedias más importantes de mediados del milenio, vuelve con una exquisita historia liderada por los legendarios Michael Douglas y Alan Arkin. Chuck Lorre, con la jerarquía que ambos títulos le otorgan, se da el gusto de desarrollar ahora una especie de dramedy que, bajo la perspectiva de un actor en el ocaso de su carrera, deleita por la orgánica ejecución del guion y las notables interpretaciones de sus protagonistas.

Sandy Kominsky (Douglas) y Norman Newlander (Arkin), son dos ancianos que brillaron en Hollywood años atrás como actor y agente, respectivamente. En medio del tercer acto de sus vidas, ambos deben aprender a lidiar con un pasado que no volverá y con un futuro cada vez menos prometedor. Pese a presentarnos un entorno caótico y con diversos problemas (incluso de salud), ‘El método Kominsky’ es una serie cautivadora y muy fácil de digerir.

Con ocho brevísimos capítulos, la serie nos invita a reflexionar sobre la soledad de los adultos mayores, sus problemas y preocupaciones. Nominada a los Globos de Oro como Mejor comedia y Mejor actor principal y secundario, esta ficción pese a su arco narrativo no logra que solo lleguemos a conmovernos, sino también es capaz de regalarnos divertidos y memorables momentos.

No obstante, quizá el fallo principal (y el único) radique en el tratamiento hacia los personajes femeninos de la ficción que, finalmente, pareciera que solo están para decorar la trama. En primer lugar, no logramos mayor afinidad con ninguna de las hijas de los protagonistas. Lisa, la heredera de Norman, acaba en un centro de rehabilitación sin nada más interesante que aportar; y Mindy, la única hija de Sandy, tiene como motivación principar cumplir una especie de rol maternal con su propio padre. En segundo lugar está Nancy, el interés amoroso de Kominsky, una mujer divorciada que por casualidades del destino llega a su vida, pero que no tiene mayor relevancia que orbitar alrededor.

Si estos personajes femeninos acaban fallando estrepitosamente, la química casi perfecta entre Douglas y Arkin hace que el corazón del programa se centre en la especie de bromance que han forjado con los años. Ambos, vulnerables por el momento de sus vidas en el que se encuentran, tienen como principal motivación protegerse entre ellos aunque no lo demuestren explícitamente. Su relación, oscura e imperfecta, es amistad verdadera al final del día.

(Imagen de portada: Netflix)





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