Déscargate nuestra app

para una mejor experiencia de cine

Crítica a 'Hasta el último hombre': lo nuevo de Mel Gibson con Andrew Gardfield

Crítica a 'Hasta el último hombre': lo nuevo de Mel Gibson con Andrew Gardfield

25 de enero del 2017
Por Renato Carrasco Urbano
El contundente regreso de Gibson plantea una historia real, conmovedora y nada sutil sobre la guerra que, sin lugar a dudas, no dejará a nadie indiferente.

Mel Gibson regresa por todo lo alto tras diez años de ausencia como director, regalándonos una obra honesta, emocionante, fiel a su estilo y llena de momentos memorables que engrandecen al cine bélico hollywodense. Lejos de los escándalos de su vida privada, el cineasta vuelve con una propuesta que parece reunir lo mejor de su trabajo fílmico hasta el momento, rememorando clásicos del séptimo arte como su galardonada Braveheart (1995).

Hasta el último hombre, o Hacksaw Ridge por su título en inglés, narra la historia de Desmond Doss (Andrew Gardfield), un joven médico militar que participó en la batalla de Okinawa, durante la II Guerra Mundial, y se convirtió en el primer objetor de conciencia en la historia estadounidense en recibir la Medalla de Honor del Congreso.

Los primeros minutos de la película pueden tornarse algo lentos, si estás esperando que la acción empiece de manera súbita e intempestiva, pues la historia abre con la vida de Desmond, desde pequeño, antes de su incursión a la guerra, resaltando todas aquellas vivencias que lo convirtieron en un hombre noble, dedicado, religioso y ajeno a cualquier tipo de violencia. No obstante, este primer tramo, aunque carente de belicismo, hace despertar nuestra empatía hacia cada uno de los personajes que van apareciendo en pantalla, desatancando las interpretaciones de Teresa Palmer como Dorothy, la eterna amante y compañera del protagonista, y la de Hugo Weaving como el quebrantado padre de Gardfiled dentro del film.

(Imagen: Lionsgate)

Durante la segunda parte, somos testigos de todas las humillaciones que Doss tiene que soportar una vez que comienza su entrenamiento militar. Ante la negativa de usar cualquier tipo de arma de fuego, ya sea para atacar o defenderse, el protagonista es torturado física y mentalmente para dejar atrás sus convicciones; sin embargo, sus valores y principios se imponen frente a la crudeza de la milicia. Llegado a este punto, también es digno de aplaudir las actuaciones de Vince Vaughn como el duro Sargento Howell, Sam Worthington como el intransigente Capitán Glover y Luke Bracey como el temerario Smitty, personajes que evolucionan significativamente con el pasar de los frames.

(Imagen: Lionsgate)

Cuando al fin llegamos a la interpretación de la batalla de Okinawa, la película cambia radicalmente. Gibson pone toda la carne al asador y no duda en retratar, con brutalidad, todos los horrores de la guerra. Planos y movimientos de cámaras viscerales, sangre, lágrimas, mutilaciones, piel quemada a carne viva, soldados volando por los aires y muerte por doquier, se convierten en el plato principal de la función. Es en este punto que comenzamos a ver no solo el lado ético y moral de Desmond, sino también su lado heroico, arriesgando su propia vida para salvar a sus compañeros caídos y honrar a su patria, siempre con Dios por delante.

(Imagen: Lionsgate)

Hasta el último hombre es una película que va de menos a más, creciendo exponencialmente con cada secuencia y desembocando en un merecido homenaje al héroe de guerra original, a quien podemos ver durante los créditos finales hablando sobre su experiencia y las motivaciones que lo llevaron a cumplir tan titánica misión.

En definitiva, Hacksaw Ridge es un espectáculo visual fascinante que conmoverá hasta los corazones más duros. Un film de guerra que no tiene nada que envidarle a las propuestas de Steven Spielberg (Rescatando al soldado Ryan), Oliver Stone (Pelotón) o Francis Ford Coppola (Apocalypse Now). Imposible perdértela en pantalla grande.

(Foto de portada: Lionsgate)

Do you want to go to www.fandango.com? No Yes