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'Yo Soy Betty, la Fea' llegó a Netflix y elegimos los 5 mejores momentos de la serie que nos da culpa amar

21 de octubre del 2019
Por Gabriella Botello
Se dice de mí...

No tenemos dudas de que -en nuestra triste y milenial existencia- el pináculo de la semana fue el calculadísimo lanzamiento de Yo Soy Betty, la Fea por la pantalla de Netflix. De más decir, nos pasamos el domingo con un balde de tres kilos de pop-corn, en modo jogging y medias de entre casa, con el cabello hecho un desastre mientras veíamos las aventuras de la heroína de una generación mientras se abría paso en el mundo, encontraba el amor verdadero, y le pateaba el trasero a la peliteñida en el proceso.


Betty fue un tsunami de la televisión colombiana cuyo power resonó en toda América Latina y poder ver 20 años después los tejes y manejes de Ecomoda -y, dicho sea de paso, a Patricia repetir “Ay, pero Maaaaaaarce” hablando desde la nariz hasta el hartazgo- es demasiado épico como para dejarlo pasar. De ahí que nos internáramos en un maratón durante todo el fin de semana y, por mucho que se diga de nosotros, en Fandango somos así.


LA ENTREVISTA DE TRABAJO

En cámara subjetiva y rodeada por modelos: la escena de apertura que marca el tono de Betty, la Fea que, por mucha novela que sea, tenía los delirios inspirados (como una cámara subjetiva sostenida durante más de diez minutos, incluyendo el opening, maldición) que la posicionaron como una de las mejores ficciones de la pantalla chica latina. Así y todo, destaca por mucho la presentación oficial de Beatriz Pinzón Solano, alias Betty, en la primera entrevista de trabajo junto a Patricia Fernández, platina archinémesis con microfalda plateada.


Licenciada en Economía con maestría en finanzas y pasantías en el Banco Montreal, con tremendas referencias, tres idiomas (sólo un poco de italiano) se graduó como la mejor de su promoción con todo y tesis laureada: es claro que Betty es una genia… Que no puede poner su foto en su hoja de vida y que, pese a haber estudiado tanto, no consigue empleo por encima de puesto de secretaria.


EL PRIMER BESO ENTRE ARMANDO Y BETTY

Venía anunciadísimo desde poco más que el primer momento de la serie: eventualmente, Armando -un patán con todas las letras pero que se ve sensacional en un traje- iba a intentar besar a Betty para conseguir algo a cambio… Como el bienestar de la empresa. Haciéndose el galán, el Don Armando da un besazo de telenovela… Que logra hacer que Betty se desmaye de la impresión.


EL CAMBIO DE LOOK DE BETTY

Vivimos por los makeovers: de verdad, es el motor inamovible que lleva nuestra existencia hacia adelante… Y este es uno de los mejorcitos en nuestro arsenal. El hecho de que la cámara subjetiva de la que hablábamos más arriba volviera a la acción es desopilante, pero en esta ocasión, por los mejores de los motivos.


El cambio de look del capítulo 128 se cementa con el del 129 con todo lo que podíamos querer: peluquería, maquillaje, cosmetólogos concentrados, publicidad encubierta a Max Factor, y una cita candente al final del episodio… Todo esto sólo demuestra que Betty jamás fue fea, sólo no se sabía arreglar, la pobre.


EL DESFILE DEL CUARTEL DE LAS FEAS

Debe ser uno de los mejores momentos (y de mayor satisfacción y justicia poética) de todas las series de todo el mundo. Las feas revolucionan la pasarela de Ecomoda del mismísimo Hugo Lombardi con un desfile plagado de actitud. Obvio, todos lloramos cuando pasó Inesita y cuando entendimos lo importante que es el apoyo de los amigos.


ARMANDO VESTIDO DE DRAG QUEEN

El título es bastante autoexplicativo, pero cómo olvidar el clásico episodio 41 en el que Armando pierde una apuesta con Hugo y debe vestirse de algo salido de The Rocky Horror Show. Brilla Julián Arango en esta escena y la fiesta es espectacular.




Imagen de portada: RCN Televisión

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