'Mucho, Mucho Amor': todo lo que quisiste saber de la enigmática vida de Walter Mercado

Gabriella Botello · sucucho

Publicado el 15 de julio del 2020

Ícono LGBT, leyenda televisiva, estrella estafada, abstemio sexual: 'Mucho, Mucho Amor', el documental de Netflix, aborda las múltiples aristas del astrólogo más famoso del mundo.

Walter Mercado es una bestia mitológica y Mucho, mucho amor: La Leyenda de Walter Mercado, el nuevo documental de Netflix, hace ontología ese mito, de su ascenso, apogeo y caída; sus escándalos, sus últimos años lejos de los reflectores y ese optimismo inalienable que lo convirtieron en leyenda. En una hora y media de lectura de tarot, el documental de Cristina Costantini, Kareem Tabsch, Alex Fumero indaga en la magia de Walter.



Walter Mercado puede jactarse de nunca haber dado malas noticias. Podrá haber sido cientos de cosas (un monumento a lo kitsch, un Liberace made in Puerto Rico, una explosión de cirugía hiperbólica, capas de terciopelo wannabe Nostradamus, y elecciones de guardarropa de dudoso gusto), pero jamás cuervo de mal agüero. Es que el astrólogo, vidente, y/o psíquico más exitoso del planeta siempre dio buenas noticias entre sonrisas de porcelana perfecta, pese a que su vida distó mucho de ser perfecta.


Aquí, recapitulamos algunos de los eventos de su vida y cómo llegó (y cayó) de la fama.

LAS CASUALIDADES NO EXISTEN

El origen, dicen, está en Camilo Sesto. En un programa televisivo de su Puerto Rico natal, un agujero televisivo producto de la ausencia de Sesto necesitaba alguien que hiciera correr los minutos de aire. El productor Elín Ortiz hizo todo lo que todo productor que se precie debería hacer: llenarlo de inmediato. Hizo pasar a un actor ataviado en una túnica hindú que, pese a promocionar su obra de teatro, detrás de escena leía las manos y hablaba sobre los signos del zodíaco.

walter mercado joven

Telemundo


Ortíz demandó que, en lugar de presentar su actuación, hiciera lo que mejor hacía: predicciones. Sus quince minutos de fama llegaron leyendo palmas y disertando sobre astrología con una alegría pasmosa. Al terminar, un ejecutivo lo atajó en la puerta: su actuación había reventado los teléfonos del canal y todos -espectadore y empresarios- querían más. Era 1969 y ahí nació el mito de Walter Mercado. Y nótese, no es Walter: es Wuolter. Como se decía a sí mismo.

Ese habrá sido su salto a la fama, pero la historia de Walter empieza mucho, mucho antes, en un Ponce eminentemente agrícola que, en la década del ‘30, recién dejaba de ser colonia española y pasaba bajo el ala estadounidense. Si le creemos a la leyenda, Mercado habría descubierto sus poderes a la tierna edad de seis años, cuando encontró un pajarito muerto, lo acunó en sus manos, le pidió que despertara… Y, en efecto, el pájaro salió volando ante la incrédula de una vecina.

walter mercado flamenco

El Nuevo Heraldo


Por la lógica de los pueblos chicos e infiernos grandes, Mercado fue rebautizado como “Walter Milagros”, un prodigio adivinatorio. Desde entonces, una multitud de creyentes en sus supuestos poderes curativos se acercaron para la sanación que prometían sus manos. Pero no era su único talento: en la universidad, se formaría en pedagogía, psicología y farmacia; aprendería de las disciplinas orientales. El canto, la danza y le actuación le llegaron siendo compañero de baile de la comediante Velda González, y protagonizaría las telenovelas puertorriqueñas Un adiós en el recuerdo y Larga distancia. Como si fuera poco, fundó una escuela de artes dramáticas llamada Walter Actors Studio 64.

Su aparición en Telemundo fue una bisagra y, para 1970, tendría su propio segmento en El Show de las 12, que devendría en su propio programa en la misma cadena. La fama fue tal que su programa en Univisión llegaba a 120 millones de personas: Mercado se convirtió en asesor y guía espiritual de la comunidad latina, una forma fluida que se mantuvo inmóvil en su slot televisivo hasta entrados los 2000, y que llegó a escribir la sección de astrología del Miami Herald. Con una vigencia imperturbable a ambos lados del Atlántico, Walter reinó en el trono televisivo hasta su auto-deposición en 2006.

waltermercado

Univisión


UN ÍCONO LGBT

Mucho, mucho amor desmantela el mito y encuentra la raíz del éxito (o parte). Y va más allá de su marca registrada de las capas estilo Juan Gabriel/Liberace, de la cirugía hasta el punto del irreconocimiento, de la bijou incordiosa, de las melenas de coiffeur impecable, de los ocho kilos de maquillaje, de ese género elusivo y andrógino, de un magnetismo irrevocable. Walter Mercado se demarcó como vector único del prime time, por ser un gurú convincente tan convencido de su propia verdad y poder que era imposible no creer en todos esos humos y espejos, en la farsa suave de que todo estaría bien.

walter mercado

Crédito: Walter Mercado


Ante todo, a Mercado le debemos el escape decido del esquema binario de la televisión latina y sus galanes de telenovelas, bien etiquetados dentro de roles de género preestablecidos. No había definiciones que le cupieran a las túnicas de gasa y el makeup estilo Barbara Waters: Mercado se convirtió en un ícono LGBT, una leyenda queer que triunfó pese a la misoginia de la tevé y la sociedad. “Soy quien soy y lo que la gente ve es lo que soy. La gente quiere saber si soy heterosexual, homosexual, metrosexual, bisexual... a mí no me interesa. Lo importante es que soy un ser humano y acepto a la gente como otros seres humanos y la gente me ama por lo que soy. Aquí estoy, soy lo que soy”, dijo hacia final de su vida.


Es más, la sexualidad de Walter es hasta el día de hoy un total enigma. "Fue un pionero, alguien que desafió las nociones de masculino y femenino", dice Kareem Tabsch, uno de los documentalistas encargado de Mucho Mucho Amor y agrega: "Aunque él no se puso una etiqueta, creo que esa fue una decisión subversiva y haciendo eso, inspiró a otros".

Walter Mercado

Netflix


Tremendo personaje suscitaba tremenda reacción, y muchos especularon con sus elecciones sexuales, pero a Mercado parecía no molestarle. “En lo absoluto, y digo lo que siempre he dicho. Yo soy una ostra. Si piensan que me he estado acostando con todo mundo, si alguien se ha acostado conmigo, que lo publique en este momento”, señaló sobre los rumores. Es más, hasta dijo tener muy pocos encuentros sexuales y se declaró como abstemio sexual, que negaba los placeres de la carne. “Te voy a decir que si lo he hecho, ha sido muy pocas veces. Ha sido muy íntimamente, y sin un tipo de comentarios”, explicó.

UN ENGAÑO MORTAL

Si Walter es el héroe de Mucho mucho amor, el antagonista sería Bill Bakula, el ex manager. Pero antes de ser villano, Bill fue el gran empujón para la carrera de Mercado que introdujo el concepto de marketing al talento del vidente y convirtió la magia en negocio.

Según contó el propio Bakula -un per

sonaje frío diametralmente opuesto a la suavidad positiva de Walter- llegó a una consulta astral con todo y un storyboard de un nuevo programa de televisión para Mercado. Era una osada revolución televisiva: un atractivo talk show astral a la Americana, epítome del buen gusto, con una decoración fresca y una producción de calidad.

WALTER MERCADO BILL BAKULA

Netflix


Y podríamos decir que Bill fue un visionario que dinamitó (o deberíamos decir, “explotó”) el talento de Walter, y lo convirtió en una superestrella. Después del talk show y de la mano de Bakula, Mercado se convirtió en una verdadera commodity del mercado, con giras continentales, presentaciones en vivo de sus libros, el 0-800 de predicciones astrales con miles de empleados, su horóscopo publicado en más de 150 diarios de Estados Unidos. Es decir, Mercado se convirtió en una empresa que generaba millones de dólares. Con ello, llegó un opulento estilo de vida, con fanáticos a tono. Bakula lo trataba como a un dios encarnado: viajes en primera clase, limusinas y siempre lo esperban centenares de rosas blancas.


Quizá Mercado podría haberlo previsto, pero Bakula terminó quedándose hasta con su apellido. Literalmente: vía contrato legal vitalicio, el mánager pasó a tener control total de la marca “Walter Mercado”, con todos los derechos de su nombre, sus programas, sus proyectos a la firma de Bakula. El astrólogo se quedó sin nada y no podía ni usar su nombre con fines comerciales. Para 2006, el golpe le quitó el aire a Mercado y su carrera se detuvo. Pese a que la situación se resolvió legalmente (a favor de Walter), el astrólogo ya tenía 80 años y jamás se recuperó. En 2011, Mercado cambió su nombre por Shanti Ananda (Paz y Felicidad) para intentar revertir el daño de la demanda.

MUCHO, MUCHO AMOR

Desde 2006 y hasta su muerte en 2016, Walter vivió en una mansión en San José de Puerto Rico. Y ahí es donde entran Cristina Costantini (Feria de la Ciencia) y Kareem Tabsch (The Last Resort) con Alex Fumero retrataron los dos últimos años de vida del astrólogo más famoso del mundo en una soledad alejada de los flashes. Podríamos decir que a Walter se le rompió el corazón: sus problemas de salud incluyeron un infarto de miocardio del que nunca terminó de recuperarse.

walter mercado

Crédito: Netflix


Eso no quiere decir que Walter haya estado solo: con él vivía Willie Acosta, mano derecha y asistente de toda la vida. "La gente cree que soy su amante… pero es una relación muy familiar. Nunca he tocado a Walter ni con un dedo, nunca en mi vida", sentencia Acosta en pantalla. “Protejo a Walter de todo, de cualquier cosa", asegura.


Y Walter necesita protección: el Mercado que vemos en pantalla es una sombra pequeña del astrólogo de la tele. Es ahí donde el documental viene a reivindicar su legado con este trabajo de puro amor que revisita su herencia en América Latina. Es claro que es un homenaje sentido al personaje que -ante todo- intentaba repartir amor, mucho amor, a sus millones de seguidores.

walter mercado

Netflix


No hay dudas de que el documental de Netflix es un gran punto para reconectar con este astro y figura de la televisión y la historia latinoamericana que dejó una huella imborrable en el patrimonio cultural. Y, porque no hay mejor manera de ponerlo, nos despedimos con sus palabras: Bendiciones para todos y que Dios me los bendiga a todos hoy, mañana y siempre, y que reciban de mi paz, mucha paz, pero sobre todo, mucho, mucho amor!”.

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