'Venom: Let There Be Carnage': ¿por qué amamos el título de la secuela?

Gabriella Botello · sucucho

Publicado el 22 de abril del 2020

La traducción en español es "Que haya carnicería" y nos parece que captura perfecto el espíritu del simbionte más pegajoso del Spiderverse.

A esta altura, no es secreto para nadie que pasamos décadas queriendo ver a Venom, el simbionte alienígena pegajoso del Spiderverse, en la pantalla grande. Ya desde 1988, los fanáticos del cómic entramos en hype desmedido tan sólo imaginando las demenciales aventuras del monstruoso antihéroe viscoso en el live action, de preferencia con clasificaciones R, sangre, y vísceras voladoras.

Y en 2018 llegó ese momento con Venom, la cinta de Tom Hardy que ya desde el tráiler miró a un tipo con toda seriedad a la cara y dijo "rodando por la calle como una caca en el viento". Y fue la cosa más graciosa que podría haber pasado. Y, a juzgar por el anuncio oficial de la secuela, la magia mística volverá a repetirse.


Seamos sinceros: Venom es un delicado equilibrio. Por un lado, un personaje adulto archiviolento que limpia los restos de sus enemigos devorados usando sus costillas de montadientes, pero que a su vez dice cosas como “caca en el viento”. Evidencia de ello abajo:


O sea, pendula entre tener una ametralladora en llamas con motosierras en los costados y las referencias anatómicas bizarras dignas de la pubertad más recalcitrante. Pese a que a muchos nos compró con la complejidad antiheórica, Venom nunca decantó en la publicidad engañosa de venderse como algo que no era o de tomarse demasiado en serio… O sea, y para hacerla corta, Venom es un alien repleto de profanidades con apetito por la carne humana, y el sentido del humor de un quinceañero hormonal.

Y la película Venom, casi accidentalmente, capta eso casi por accidente en una buddy cop movie entre simbionte alter ego y Eddie Brock que brilla siempre cuando ambos interactúan. ,Este cataclismo colosal de película puede no tener un norte narrativo claro y que está objetivamente tan desordenada como el cuarto de tu primo adolescente, pero es infinitamente entretenido. Y gracias Tom Hardy por todo lo que nos da en esta mágica mezcla de mediocridad que termina siendo increíblemente brillante.


La mayoría de los fanáticos estuvimos de acuerdo que quizá no tuviera los méritos artísticos de otras cintas superheróicas (digamos, no sé, Joker), pero nos contentamos con la química de Hardy con… Bueno, Hardy. De hecho, temimos un poco cuando se anunció que Andy Serkis tomaría la batuta para la segunda entrega, arruinando el delicado equilibrio. Pero con el anuncio de Venom: Let There Be Carnage, nunca nos sentimos más tranquilos en la vida.


La traducción literal al español es: “que haya carnicería”. Ya es absurdamente maravilloso que profetiza la aparición de Carnage, el villano de esta entrega que encarna Woody Harrelson. Pero la construicción de la frase en sí misma es es más que eso: debería ser el disclaimer al lado de una bebida energética tan fuerte que te haga ver visioner. Debería ser el título de un show de Lamb of God en un Blockbuster abandonado. “Que haya carnicería” es tan desmedido, tan bobo, tan algo-que-dirían-en-Jackass que capta perfectamente el sentido del humor ridículo que encarna el petróleo que es Venom.

Puede que el título no pruebe nada más que un (cuestionable) juego de palabras, pero si conocemos a la gente de Sony, puede querer decir que entendieron exactamente qué tipo de propiedad que tiene en sus manos. Es decir, que entendieron (y esperanzadoramente, capitalicen) de qué va Venom.


Imagen de portada. Sony.

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