Por qué 'The Mandalorian' merece 15 nominaciones a los Premios Emmy

Gabriella Botello · sucucho

Publicado el 29 de julio del 2020

No, no es solo Baby Yoda.

Podemos decir -y no mentir- que The Mandalorian, el buque insignia de Disney+, es todo lo que está bien de Star Wars. Después de una épica primera temporada que culminó a finales del año pasado y de convertirse en trending topic cortesía de Baby Yoda, la serie mandaloriana acaba de consagrarse con unas colosales 15 nominaciones a los Premios Emmy. Y aquí te contamos por qué el cazarrecompensas intergaláctico se las merece.


Justo después del lanzamiento de una nueva (y divisiva) trilogía de secuelas, Star Wars siguió ampliando su galaxia en permanente expansión con la primera serie live-action para su propia plataforma de streaming. Y, para todos los que venían pecando de poca Fe a raíz de las controversiales cintas de la Era Disney, fue un retorno al enamoramiento de todo lo que hace que la galaxia muy, muy lejana sea objeto de pasiones a 40 años del estreno de la primera cinta.


Entre la sólida trama estilo western, el frondoso acervo del universo Star Wars, el respeto al material de origen, los complejos personajes, todo empaquetado en la fantástica estilización de tecnología de vanguardia warsie, The Mandalorian excedió el amor del fandom y se convirtió en un favorito global. ¿Pero eso amerita las 15 nominaciones al Emmy? Pues sí, y aquí te contamos por qué.

DOS CEREBROS WARSIES QUE SABEN LO QUE HACEN

El showrunner Jon Favreau -a quien le debemos la primera y segunda Iron Man- es el héroe colosal que dio vida a The Mandalorian. A igual que en esas primeras cintas del Universo Cinematográfico de Marvel, Favreau supo conjurar una vida propia al Universo, crear sus rituales, razas, lenguajes, y costumbres de forma tan cohesiva que parece un mundo real. Fanático acérrimo de Star Wars, Favreau escribió los primeros cinco episodios por puro amor al arte.

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Imagen: Disney Plus


A él, se le suma el amigo de la casa Dave Filoni, cuyo Coeficiente Intelectual Warsie debe rondar en los 120. De verdad: hay poco que Filoni, autor intelectual de Star Wars: Rebels y co-creador de The Clone Wars, no sepa de la galaxia muy, muy lejana. Dave nos trajo algunos de los mejores arcos narrativos de Star Wars, incluyendo el de Mortis, la amistad entre Obi-Wan y Anakin, la trama de Darth Maul, y la compleja historia de Ahsoka Tano.

jon favreau david filoni the mnadalorian emmys

Crédito: Disney


Tanto Filoni como Favreau tienen veneración por el material de origen, que es vital para que una serie ambientada en la galaxia muy, muy lejana tenga éxito. Después de todo, el fandom warsie es tan apasionado que es difícil de complacer. Pero incluso así, Filoni y Favreau encuentran un punto medio para que la serie se sienta distintivamente Star Wars y no apele sólo a los fanáticos.

UN FANSERVICE QUE NO EYECTA AL INICIADO

El conocimiento de ambos se confirma en la pantalla. Ya en el mismísimo primer episodio, hay referencias oscuras a productos enterrados en el Lado Oscuro de Star Wars, como el Día de la Vida o el diseño del bastón de Mando, ambos sacados del infame Especial de Navidad de Star Wars (que no ha sido emitdo desde 1978). La mayoría de las referencias (como los blurrgs, los Mythosaurs, etcétera) son tan orgánicas, tan naturales al guión, que se nota que Filoni y Favreau son nativos warsies.

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Crédito: Lucasfilm


Así y todo, The Mandalorian no es puro fanservice que abandona a su suerte al recién iniciado en la magia warsie. Más allá de poder integrar la serie de Disney+ al lore de Star Wars, Filoni y Favreau crearon un complejo universo por mérito propio, creando una trama solvente y con bastante vuelo, con personajes tridimensionales que interactúan con un marco político que enriquece el relato. The Mandalorian premia al fanático enciclopédico pero no abruma -o, peor aún, revela la ignorancia- del espectador eventual. Ese balance es clave para interpelar y seducir a ambas audiencias.

LA CLAVE ES LA NOSTALGIA

Podemos decir con certeza que Star Wars es parte de la infancia colectiva del mundo occidental. The Mandalorian funciona porque nos conecta en iguales partes con esa parte de nuestra historia persona, con la sensación de asombro que nos regaló nuestro primer vistazo a la primera cinta de la franquicia.


La serie evoca al dedillo la primera hora de Una Nueva Esperanza: todo se siente como nuestro primer viaje a Tatooine, la cantina de Mos Eisley, las primeras escaramuzas con los Sand People, y la cueva de Ben Solo. Eso es intencional: Favreau buscó que The Mandalorian fuera la versión de la galaxia muy muy lejana con la que primero entramos en contacto.


Filoni y Favreau usan nuestra nostalgia para crear historias intrigante y sugerentes. Invertimos emocionalmente en esta trama porque ya tiene una profundísima conexión con nuestra infancia, nuestra memoria, y nuestra experiencia cinematográfica.

HABÍA QUE DECIRLO: BABY YODA

Es peludo, es adorable, tiene orejas gigantes, y es un nuevo epic win en la guerra de mechandising de Star Wars: Baby Yoda llegó a final del primer episodio del hitazo The Mandalorian para salvar nuestro 2019 (y, por qué no, nuestro 2020). El Niño de The Mandalorian hizo que la Humanidad olvidara sus diferencias y se uniera en un suspiro colectivo de “Awwww (convengamos que desde que terminó la serie de Disney+, el mundo se fue al demonio: ¿coincidencia? No lo creemos).

THE MANDALORIAN BABY YODA EMMYS

Crédito: Disney


El éxito de The Mandalorian es directamente proporcional al tiempo de pantalla de Baby Yoda por dos motivos. Por un lado, es una versión en miniatura del tutor Jedi que le enseñó a Luke Skywalker los caminos de la Fuerza. Es decir, es uno de los seres instantáneamente más reconocibles de la cultura popular, y no se puede fallar.

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Crédito: Twitter


Pero por otro lado, su encanto radica en que nadie sabe demasiado de él más allá del hecho de que tiene 50 años -sí, lo de “Baby” es engañoso-, tiene un precio sobre su cabeza, puede usar la Fuerza y seguramente sea de la misma especie que el Maestro Yoda. Las teorías mandalorianas sobre el bebito verde se han extendido como un incendio forestal, y eso es un enorme fan service para ponernos a teorizar sobre todo lo que sabemos.

Y UN GRAN PROTAGONISTA: MANDO

La técnica Baby Yoda se repite con el Mandaloriano titular. Por un lado, especulamos que puede ser hasta un primo lejano de Bobba Fett, uno de los preferidos del fandom. Pero más importantemente, parte del éxito de The Mandalorian se lo debemos a la curiosa estrategia para desarrollar al personaje de Pedro Pascal.


Durante prácticamente toda la primera temporada, no supimos el verdadero nombre de Mando, no vemos su cara y solo tenemos fragmentos de backstory. Para ser francos, es testimonio del talento del equipo creativo de The Mandalorian que un personaje que expone tan poco en términos literales y metafóricos pueda tener una conexión tan fuerte con los espectadores. Por supuesto, era inevitable que el velo se levantara en algún momento, y el episodio final de la primera temporada proporciona mucha información que estábamos pidiendo desde el estreno.

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Crédito: DIsney+



Su lealtad a los códigos mandalorianos, su historia en la Gran Purga y el Asedio de Mandalore, su relación con la Deathwatch, y muchísimo más hacen de Din Djarin un personaje con muchísima tela para cortar. Regalar la posibilidad de zambullirse en esa historia de fondo es puro amor al fanático, pero también un misterio para resolver para toda la audiencia.

UNA TRAMA ESTILO WESTERN ESTILO SAMURAI

The Mandalorian es, en esencia, un western cruzado con películas de samura. De hecho, la misma sinopsis describe a Mando como un “pistolero” vagando por los "confines" de la civilización conocida, donde el gobierno tiene poco que decir. Es decir, algo así como el Clint Eastwood de la trilogía Hombre sin nombre Sergio Leone. Pues sí: hay saloons, hay planos montando animales bajo soles imposibles, y música que haría emocionar a Ennio Morricone.

the mandalorian western

Crédito: Pinterest


La historia de guerreros que operan al margen de la sociedad, viajando solos mientras luchan contra la injusticia no son sólo de los westerns: también evocan las cintas del crack Akira Kurosawa, como The Seven Samurai o la espectacular Yojimbo. Hasta hay referencias a mangas como Lone Wolf and Cub, de Kazuo Koike y Goseki Kojima, en el que un soldado viaja con su hijo en un carro mientras trabaja como asesino.


Correrse de la historia típica bélica de Star Wars -a veces repetida hasta el hartazgo- resultó ser una de las mejores decisiones estratégicas para la galaxia muy, muy lejana. Alimentarse de estos géneros que formaron al Hollywood dorado inyecta nueva vida a Star Wars. Ante todo, invita a refrescar las historias que se agotaron en la pantalla grande donde todos se sienten de un estilo muy predeterminado, mostrando que aún hay enorme hambre de Star Wars.

TECNOLOGÍA DE PUNTA

Si bien el live action tiene todos los aspectos narrativos y emocionales para ser una serie exitosísima, la forma en que se realizó The Mandalorian representa el cambio de paradigma técnico más importante desde que se creó la pantalla verde. La serie usó tecnología de vanguardia creada específicamente para el show y encausó una revolución invisible en la manera de hacer televisión.

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Crédito: Disney+


Básicamente, The Mandalorian sigue tomando viejas técnicas y las reinventa: en este caso, rodar con una imagen en movimiento de fond. El avance no está en la idea, sino en la ejecución: una confluencia de tecnologías que redefine la producción virtual llamado El Programa. Formalmente llamado Stagecraft, esta pantalla crea un entorno de filmación visual en 6 metros de altura, 270 grados de circunferencia y 22 metros de ancho. Parece no diferir de otros usos de pantalla LED, pero no sólo es más grande: el Stagecraft es más inteligente.


¿La enorme innovación? La imagen mostrada no sólo se genera en vivo en 3D fotorrealista por computadoras superpotentes, sino que la escena 3D se ve directamente afectada por los movimientos y la configuración de cámara. En fácil: la cámara se mueve hacia la derecha, la imagen se altera como si fuera una escena real. Es esto lo que nos permite el enorme grado de verosimilitud del que hablábamos más arriba: el universo de The Mandalorian es tan inmersivo y se siente tan real porque, a todos efectos práctico, se relaciona con los actores de forma real.


ENTONCES, ¿POR QUÉ SE MERECE LAS NOMINACIONES?

Ya superamos el esnobismo de decir que pertenecer a la cultura de masas excluye a las películas o series de pertenecer a las ternas de lo mejor del cine y la televisión. The Mandalorian es una serie impecable basada en una de las franquicias más populares y redituables de la historia del entretenimiento que apostó por renovarse de una forma profunda. No es sólo chapa y pintura: es una verdadera reinvención estructural que sin negar el pasado, tanto en términos del propio legado como del patrimonio cinematográfico, nos regala una bocanada de aire fresco que conquista a la audiencia y a la crítica. Felicitamos a todo el equipo detrás de The Mandalorian y les agradecemos por llevarnos de viaje a todo lo que nos enamora de Star Wars.

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