Romero, Nicholson, Ledger, Leto, Phoenix: ¿cuál es el mejor Joker?

Gabriella Botello · sucucho

Publicado el 2 de octubre del 2019

Hablemos de lo importante.

Preguntas clave: ¿cómo te desprendes de Cesar Romero? ¿Cómo haces para llenar los gigantes zapatos de payaso de Jack Nicholson?¿Cómo rebooteas al personaje que, signado por la fatalidad farandulizada, eyectó a Heath Ledger al estrellato batmánico? ¿Cómo le das voz a quien Mark Hamill ya convirtió en una leyenda? Respuesta: pues no lo haces: creas tu propio Joker. Y eso es precisamente lo que hizo Joaquin Phoenix en Joker.

Pero así y todo, con la cuenta regresiva al estreno sentenciando sus números finales, comprar las iteraciones del atávico megavillano es más que menester… Y como en Fandango estamos a bordo de un tren del hype de velocidad supersónica seguramente ensamblado en China desde los últimos dos meses (con terribles consecuencias), pues nos tomamos el tiempo de recopilar y comparar cada Joker con la interpretación de Phoenix para ver quién merece la bufona corona del mejor psycho clown del cine.


CÉSAR ROMERO

Nos ponemos a bailar el bati-twist de la emoción. Romero es la versión slapstick del Joker con todo y las onomatopeyas de arte pop, los gadgets superfluos, los acólitos más demenciales color neón, y un sentido del estilo y de la moda que queremos para nuestra vida ASAP.


Es quizá aquí donde más se parece al Joker de Phoenix, al punto de acusar al director Todd Phillips de homenaje: la estética circense que en Arthur Fleck es un tétrico ejercicio de payaso triste y maquillaje corrido, en Romero es una efectiva manifestación lúdica enojadísima del ideario de asesino en masa. Así y todo, el corte vintage de los trajes, las enormes solapas, corbatas de nudo grande, y las chillonas combinaciones son idénticas en los dos.

En la serie de Adam West de la década del ‘60 jamás vimos cuál es el origen del personaje, pero el mismísimo Batman implicaba que en ocasiones conocía la verdadera identidad del villano. Aparentemente, este Joker tiene la (poco dramática) backstory de haber desertado el secundario, hacer carrera como hipnotizador profesional que finalmente se arrojó a una vida criminal. La historia de origen no incluye una batea de ácido, pero es la primera origin story que vimos en la pantalla del Guasón. La segunda no llegaría hasta 1989 con...

JACK NICHOLSON

¿Alguna vez bailaste con el Diablo bajo la luz de la luna? Nosotros sí, y con Jack Napier -mente criminal extraordinaire, gángster que bordea la locura, y seductor casi profesional-, Arthur Fleck también tiene en su génesis un incidente profundamente traumático formativo que les permite habitar a la retorcida persona del payaso.

El Joker de la Batman de 1989 es uno de los más brillantes de la historia del cine, con una risa salvaje y pasos demenciales que nos permiten atisbar que debajo de las carcajadas producidas por contaminación química reside un peligroso depredador. Poco queda del payaso de la era pop: Nicholson es un tiburón desequilibrado con un cerebro afilado y un único objetivo: ser el némesis perfecto de Batman y advenir el caos y la destrucción a Ciudad Gótica.


Los puntos en común con Arthur Fleck, por más distintas que puedan parecer las tipologías de personaje, son más de las que se aprecian a simple vista. Ambos personajes derivan de The Killing Joke, y tiene mucho que ver con el trauma como gatillo para convertirse en un asesino en masa. No obstante, en el personaje de Nicholson, vemos que la vena criminal antecede por mucho los terribles eventos (como caer en un piletón de ácido) que le convirtieron en el Guasón: de hecho, Jack es el responsable de matar a los padres de Bruce Wayne, creando inadvertidamente Batman.

Fleck, por otro lado, parecería ser último orejón del tarro que combate la depresión a diario hasta que entra en contacto violento con Thomas Wayne, más un multimillonario del mundo real que un parangón de virtud. El arrojo a las conductas psicóticas y criminales y el descenso a la locura es, por ende, mucho más explosivo en el caso de Phoenix, más violento, más inexplicable, y causado por un trauma psicológicamente complejo.


Quizá es esto lo que convierte a Fleck en un personaje más atractivo: Napier es un bad boy que jamás ha intentado redimirse, que asesina sin culpa, y con quien es muy difìcil identificarse. Fleck, por otro lado, espeja nuestras vulnerabilidades y luchas internas al punto en que es fácil entender (y hasta un punto justificar) las terribles acciones que cumple después.

HEATH LEDGER

¿Quieres saber de dónde sacamos estas cicatrices? Pues, del cráter que dejó la icónica interpretación de Ledger en la bati-historia,una reinvención del personaje para una nueva era, imbuyendo permanentemente al payaso de angustia. Este misterioso Joker con cicatrices no solo se desquitó; era un terrorista cuya única agenda era instituir el miedo y el caos. El solitario nihilista blanco que recurre a la violencia demostró ser alarmantemente profético, y el personaje aún se puede ver en la cultura popular como una especie de antihéroe aspiracional.


El Joker, además, se insertó en la convincente narrativa del Batman del nuevo milenio que creó Christopher Nolan y, de hecho, la versión era tan convincente que el discurso del Joker no se distanciaba simbólicamente tanto de las expresiones de terroristas anarquistas que vimos en los etarras, por ejemplo. En el universo hiperestilizado y tecnológico del Caballero de la Noche, es la antítesis perfecta y le vemos como un villano capaz de corromper desde el fiscal Harvey Dent hasta los barcos con presidarios.

Aquí es donde vemos un correlato simbólico con la fase anarquista del Joker de Phoenix: también un paria social, que se basa en ese concepto par iniciar un movimiento de protesta en el que los manifestantes también se calzan las máscaras de payaso. Una cosa es obvia: ninguno de estos dos personajes necesitan de una batea de ácido para convertirse en el Joker, sino una exposición a la sociedad para desarrollar sus tendencias más psicóticas. El monstruo más aterrador es, por ende, el humano.


Así y todo, la principal diferencia entre ambos es aquello que podemos ver. El Joker de Ledger está envuelto en misterio, su origen cambia cada vez que lo cuenta, su maquillaje nos habla de profundo desbalance emocional. El Joker de Phoenix profundiza en los aparatos, las humillaciones y motivaciones que, del pozo depresivo, lo hicieron eyectar a la locura y dejar toda inhibición atrás. De alguna manera, Phoenix es el recorrido y Ledger sería el punto de llegada. Sólo podemos imaginar qué tiene que pasarle a un personaje para convertirse en un arlequín genocida.

JARED LETO

La última rendición que vimos en Suicide Squad resultó en el rechazo eyectivo de la interpretación de Jared Leto y su versión gangsta, sumamente prolija, con dientes de aluminio, y vestido a la moda que vimos con todo y un tatuaje diciendo “Dañado”. El de Leto parecía más un intento para ser chocante/actual que de verdad intentar comunicar qué era lo que ocurría con el personaje (y, si debemos ser francos, parecería que quien sea que haya diseñado los tatuajes de Leto no tenía demasiada idea de nada del personaje).


Así y todo, tanto Leto como Fleck crearon al personaje de una forma similar. Siendo que ambos son actores de método, los dos fueron al extremo para armar a su versión del Joker. Jared protagonizó bromas detrás de escena cometidas por el actor, que no solo se mantuvo en el personaje durante el rodaje, sino que, habría enviado "regalos" cada vez más antihigiénicos a sus coestrellas. Por su parte, Joaquin bajó 25 kilos para representar al Guasón (algo que, según el propio actor, lo desequilibró un poco) y su copratogonista Marc Macron, quien lo describió como "bastante inmerso en el Joker".

¿Y CUÁL ES EL MEJOR DE TODOS?

Pues, no quedan demasiadas dudas de que gustos no hay nada escrito, pero hay varios factores que hacen que objetivamente el arco narrativo, desarrollo de personaje y diseño del arquetipo sean mejor construidos en el Joker de Phoenix.

La mejora cualitativa del personaje desprende de un hecho cuantitativo: el Joker es protagonista de su solo film, dándole mayor cantidad de tiempo para explorar y tensar un arco dramático de mayor calidad y con un foco indiviso en su trama. A esto se le suma que ésta es la primera ocasión en la que se profundiza sobre la misteriosa origin story de un personaje misterioso que cautivó por jamás regalar un atisbo de sus motivaciones o de cuál fue el evento trascendental que le enloqueció (Nicholson aparte).

Así y todo, lo más sólido del personaje es que su interpretación nos recuerda más al asesino serial John Wayne Gacy que a cualquier otra caricatura del villano del cómic: el único humor que detenta es de una acidez tan siniestra que mete miedo en serio. Este registro de su lenta degradación se narra en un lenguaje visual de simbolismo superior, un trip hacia la locura que se manifiesta con el anárquico maquillaje y la risa demencial.

Principalmente, Phoenix hace carne al Joker de una manera dolorosa y descarnada, en un cuerpo delgado hasta que la piel tiene forma de hueso, con un andar siniestro y desgarbado, con unas lágrimas que podemos creer, y una actuación vocal impecable. Joaquín logró capturar los aterradores y sutiles manierismos que hacen al Guasón uno de los personajes más relevantes de la cultura popular. La risa es clavada, el fumar compulsivo es espectacular, y su mirada atormentada debería ser parte de todo manual de actor. Mucho más que cualquier otro.


Imagen de portada: Fotomontaje de Fandango con imágenes de Warner Bros.

Tags:

Lo último de Fandango TV

Recomendaciones
Lo primero que debemos ver en los cines
2 meses antes
Análisis
Expediente Fandango
3 meses antes
Primicias
¡Spider-Man: Miles Morales!
4 meses antes
Exclusivo
Entrevista a Jim Carrey
4 meses antes
Opinión
¿Apokolips War es plagio?
4 meses antes
Momentos
Momentos Épicos de Jurassic Park
3 meses antes
Resumen
¿Secuela de Constantine?
3 meses antes