'Purl': el nuevo corto de Pixar es un #MeToo para niños que enseña a luchar contra el machismo

Gabriella Botello · sucucho

Publicado el 7 de febrero del 2019

El programa Sparkshots para jóvenes talentos de Pixar inaugura con un contundente material.

¿Quieres ver lo más tierno que verás en el día EN ESTE PRECISO MOMENTO (Creenos: vale la pena que te gritemos en Caps. Lock)? Pues, esta es tu oportunidad. El programa Sparkshorts de Pixar acaba de estrenar su canal de YouTube para que sus jóvenes cineastas tengan la oportunidad de publicar y realizar sus cortometrajes de bajo presupuesto con toda la alta visibilidad que demanda un Producto Pixar. Y no eligieron mejor lugar para comenzar que Purl, una acertada reflexión post-#MeToo que pondera sobre la posición de la mujer en la industria masculinizada (y si eso no te emociona, no sabemos qué lo hará).


No hace falta que lo digamos dos veces: los cortos Pixar son tan amados y esperados como los propios largometrajes y, entre los fans, son una verdadera commodity que enamora y muchos seguidores fieles del estudio animado se apasionaron con sus personajes gracias a las encantadoras historias cortas. Sabiendo esto, no bastó mucho para que la empresa explotara sus assets convocando a sus jóvenes talentos y, sostenidamente, se ha enfocado en resaltar diferentes voces e historias con sus cortometrajes, como Sanya’s Super Team de 2015, y Bao de 2018.

Ahora, Pixar decidió nuclear los esfuerzos con SparkShorts, una "iniciativa experimental de narración de historias" que apunta a brindar más oportunidades a los nuevos creadores dentro de la compañía. Purl fue uno de los cortos pioneros que se aunciaron como parte del programa y ahora puede verse entero en línea. Y es tan tierno (y tan contundente) como aprendimos a esperar de cualquier producto Pixar.

Es que Purl, en meros ocho minutos y medio, aborda un fenómeno visibilizado en la era del #MeToo: los espacios laborales dominados por una masculidad ocasionalemente tóxica… Purl reflexiona sobre aquello que las mujeres hacen (o sienten que tienen que hacer todo lo posible) para encajar en esas oficinas... El ovillito rosado -la tierna Purl- llegallega a la empresa después de la inseguridad de una temporada desempleada. ¿Su desafío? Imponerse límites a sí misma para ver qué tan lejos está dispuesta a llegar para encajar en una corporación dominada por hombres idénticos que regurgitan información sobre actualidad deportiva o al último coche que se han comprado.


Purl, construida con ese material dúctil de la lana, se teje a si misma una identidad diferente para encajar en el entramado atroz de la empresa, acallando a la verdadera perla rosada para convertirse en un traje más. Pero... ¿vale la pena la transformación si no nace del crecimiento genuino? Lacey, un nuevo ovillo, le hace dar cuenta de nada amerita la renuncia a uno mismo. Y he ahí la moraleja de la fábula: encajar está sobrevaluado, aceptarse a une misme es la única vía de legitimación que uno precisa, y sólo así puedes aceptar a un otro. Es que nadie debería tener que demostrar que eres mejor que los demás para probar que estás en el lugar correcto, ¿verdad?

Como no hay realidad que supere a la ficción, Purl y su ovillo rosa neón están bastados sobre las vivencias de la directora Kristen Lester y la productora Gillian Libbert-Duncan. "Se basa en mi experiencia en animación. Mi primer trabajo, era como la única mujer en la habitación, y para hacer lo que amaba, me convertí en uno de los chicos. Y luego vine a Pixar y comencé a trabajar en equipos con mujeres por primera vez, y eso me hizo darme cuenta de la parte femenina que había enterrado y dejado atrás”, explicó Lester.

Si bien esto se distancia de ser un #TimesUp para niños, es cierto que el mensaje es bastante potente, sobre todo teniendo en cuenta que el ex-CEO de Pixar John Lasseter renunció (con todo y admisión temprana de culpa) después de un escándalo por “abrazos inapropiados” que sacudió el conglomerado Disney-Pixar a finales de 2017. Según los informes, Lasseter habría fomentado un entorno laboral donde los empleados se sentían incómodos debido a su comportamiento, que incluía "agarrar, besar, hacer comentarios sobre atributos físicos". Sin dudas, el mensaje contra el acoso y la discriminación en la oficina nos llega fuerte y claro.

El hecho de que Pixar, con su estilización pensada para el público infantil, toque la compleja relación en los espacios laborales del mundo post-#MeToo es esperanzador. Que las próximas generaciones aprendan -a través del mundo de glitter y technicolor de Pixar- cómo las mujeres pueden sentirse ostracizadas en espacios laborales falo-céntricos aborda el síntoma de las industrias dominadas por los hombres en general y la de Hollywood en particular. Nunca es demasiado temprano para aprender a no discriminar.



Imagen de portada: Pixar.

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