Psicópatas de película: Alex Forrest, la "hierve conejos" de 'Atracción Fatal'

María Paula Ríos · _Live_in_Peace

Publicado el 21 de mayo del 2020

A veces la pasión y el desenfreno se puede transformar en una obsesión sin límites.

He de aquí que inauguramos una sección en donde nos ocupamos de todos los personajes del cine que están desequilibrados. Vale aclarar que el término psicópata a veces será ilustrativo, porque también en este listado tendremos varios neuróticos de temer (psicológicamente hablando). En esta ocasión nos ponemos retro y nos ocupamos de un personaje que catapultó a la fama a la gran Glenn Close: Alex Forrest de Atracción Fatal.

Nos remontamos a 1987 para encontrarnos con esta cinta dramática dirigida por Adrian Lyne, que tuvo un gran impacto a nivel mundial, por su historia. Es simple y cotidiana, quizá en la actualidad se podría tildar de machista por su resolución, pero lo que aquí nos atañe es el comportamiento de nuestra chica al límite. ¿De qué trata? Un matrimonio feliz, Dan (Michael Douglas) y Beth (Anne Archer), y su pequeña hijita, que se ve perturbado cuando aparece en escena la pasional amante de Dan, Alex Forrest.



A ver, él es un exitoso abogado y se cruza con Alex, una rubia infernal y salvaje que rompe con sus esquemas rutinarios y burgueses. Cuando este quiere poner fin a la relación, nuestra chica no cae en cuentas y se torna obsesiva y acosadora, amenazando a Dan y a su familia con actitudes de temer. O sea, ella comienza con el chantaje, lo amenaza de suicidio si la deja, hasta el punto de llegar a relacionarse con su familia.

Tenemos escenas, por ejemplo, en la que Dan llega a su casa y encuentra a Alex en su living hablando con su mujer; o que esta pasa a buscar a su hijita por el colegio y la lleva a una montaña rusa; y la quedó en los anales del cine, cuando Alex hierve el conejito, mascota de la pequeña de la casa, en una olla a presión. Sí, es tremendo de solo imaginarlo; levantó una gran polémica en los 80´.



Psicológicamente hablando nuestra protagonista se convierte en una “borderline”, un trastorno que generalmente se manifiesta por la necesidad de afecto. Estas conductas al borde, justamente tratan de llenar ese vacío afectivo sin importar el costo, porque el miedo interno a la soledad es irracional. Esto está ligado a una gran carencia de afecto y apego en algún momento de la infancia, que no se pudo procesar. Una formar de amar (o relacionarse) patológica.

Para descontracturarnos un poco, te contamos una curiosidad sobre la película. Estuvo en manos para que la dirija Brian De Palma, pero este quería quitar los psicologismos y darle un sesgo bien de thriller a la historia, sin poner en eje el tema de la infidelidad y sus consecuencias. Otra de las condiciones que puso es que no la protagonice Michael Douglas, ya que no le veía el menor potencial: “No tiene encanto. Es él o yo”, expresó. Y ya sabemos cómo decantó la cosa, Michael se quedó, la dirigió Adrian Lyne, y se convirtió en una cinta super popular, a pesar de un final cuestionable. ¿Tú te animas a verla?



(Foto de portada: Composición Fandango)

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