El día en que Roman Polanski acusó a Bruce Lee del asesinato de Sharon Tate

Gabriella Botello · sucucho

Publicado el 15 de agosto del 2018

El aclamado director tenía múltiples sospechosos cercanos a su esposa y Lee fue uno de ellos.

La memoria no es perfecta: es un espejo que todo trauma raja. Debe ser por eso que la muerte de Sharon Tate y la explosión del clan de Charles Manson tiñó nuestros recuerdos con el terror abyecto del asesinato múltiple y ritual; e hizo que olvidáramos una cosa o dos del atroz crimen de 1969. O así fue hasta hoy, cuando la noticia de que Mike Moh interpretaría a Bruce Lee en Once Upon a Time in Hollywood -lo nuevo de Tarantino- nos refrescó el cerebro con una patada karateca al cráneo. Es que habíamos olvidado que, en un momento, el buenazo de Lee estuvo implicado en el crimen de Tate y sus tres invitados, entre ellos, el estilista Jay Sebring.


La relación entre Lee y Tate es una perfecta teoría de seis grados de separación. Para 1969, Sebring -antigua pareja de Sharon- era uno de los más reputados estilistas de la industria del entretenimiento. Pero fue antes, en la International Karate Championships de 1964, que Jay conoció a Lee y operó como su escalinata en el complejo entramado del universo cinematográfico de mitad de siglo pasado. De hecho, fue él quien le presentó al productor Bill Dozier, que eventualmente lo ficharía en el papel de Kato, su rol revelación el The Green Hornet.


Obviamente, a través de Sebring, Lee conoció al director Roman Polanski y su esposa, la actriz Sharon Tate. De hecho, Bruce fue instructor de artes marciales de Polanski y de la propia Tate al coreografiar las escenas de pelea de la parodia sexy The Wrecking Crew (en español, La Mansión de los Siete Placeres, que, dicho sea de paso, también fue el debut de Chuck Norris).

Fuente: Imgur

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Así, llegamos a la noche del 8 al 9 de agosto de 1969, donde Lee había sido invitado a la cena con Sebring, Tate y otros amigos. El artista marcial no pudo asistir a la cita y se enteró al día siguiente de los terribles asesinatos en la cas de Cielo Drive al 10050, de Beverly Hills. Lo que para muchos fue una casualidad, para Polanksi se trató de evidencia incriminatoria contra el actor oriental.

Pasaron cinco meses hasta que no se relacionó al clan Manson con el crimen. Hasta que se dio con los culpables, se blandieron todo tipo de acusaciones, desde que Polanski y Tate cometían ritos satánicos, hasta una serie de asesinos de famosos sueltos. Pero fue Polanski quien aseguró de que sospechaba que alguien muy cercano a él y su mujer había sido el responsable.

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De hecho, Roman enloqueció e intentó dar con el asesino a toda costa. Amén de contratar un especialista grafológico para comprar la caligrafía de sus sospechosos con el “Pig” que se escribió en la pared de Cielo Drive y de contratar detectives para realizar escuchas ilegales, Polanski compró un kit para dar manchas de sangre y buscó en los Laborghinis y Porches de sus amigos buscando residuos sanguíneos.

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Lee cayó bajo las sospechas de Polanski cuando el actor marcial -que tenía pobre vista- afirmó que había perdido un par de anteojos… Como los que se encontraron en la escena del crimen. De hecho, el director polaco compró un medidor de lentes para tomar las medidas de su grupo de amigos… Incluyendo a Lee. Obviamente, nunca encontró ninguno que coincidiera.


Eventualmente, se dio con Charles Manson y su familia y se descubrió la identidad de los responsable. No obstante, las sospechas de Polanski se enraízaron y circuló el rumor de que el asesinato de Tate había sido organizado por el propio Roman Polanski, después de que descubriera que el niño que esperaba era hijo de Bruce Lee.


Imagen de Portada: La mansión de los Siete Placeres.