Muchísimo más que un payaso demoníaco: ¿qué es (y de dónde salió) 'It'?

Gabriella Botello · sucucho

Publicado el 11 de setiembre del 2017

Un Pequeño Manual del Horror Ilustrado para que entiendas el monstruo-furor.

El Huracán Pennywise lo hizo de nuevo. El vendaval que arrasó la taquilla mundial con U$S 179 millones en su primer fin de semana se llama It y si bien en nuestras pesadillas siempre toma la forma del payasocomeniños más demoníaco del universo cinematográfico, lo cierto es que no es la única que puede asumir. El payasito del mal que aterrorizó a generaciones con una coulrofobia insalvable es solo una de las manifestaciones posibles que puede encarnar la entidad que encarna todo mal que craneó Stephen King en la seminal novela homónima. Y en Fandango te explicamos los orígenes, alcances y debilidades de su misteriosa naturaleza.

Pennywise, the Dancing Clown es la creación sobrenatural con la que King conforma por oposición su Macroverso: es el vacío que deja el cosmos. La criatura dista de ser un payaso: el ser del mal ancestral es tan viejo como el universo mismo y llamarle Eso -como traducción inexacta del pronombre indefinido que le daría el totalizador nombre de Ello- engloba todo ese vacío que contiene al mismo Macroverso. Su dimensión madre -la zona Deadlights- es desconocida y la única que la que existe la forma primigenia y real de It: una criatura peluda, agazapante, infinita hecha de luz naranja. Y aunque le encanta asumir la forma de Pennywise, no es la única forma que puede tomar.

Es que está bien aterrador (Crédito: Warner Bros.)

Una de las ventajas de ser una entidad malévola incorpórea es la capacidad de asumir múltiples identidades transespecistas y Ello puede convertirse tanto el payaso del Infierno como manifestarse versión patuda en el cuerpo de una araña hembra. Lo que, en definitiva, lo vuelve débil ante su único némesis: La Tortuga, otro de los seres del Macroverso que bajo la identidad de Maturin proteje el Rayo. Y aunque It dice ser un "ser superior" respecto de la tortuga, el ritual de Chüd (que no veremos en la película) es el enfrentamiento mental fundamental a la pieza literaria con el que el Club de los Perdedores consigue exorcizar a Pennywise para su siesta transdimensional de casi tres décadas. Dicho sea de paso, el rito es el que invoca al Poder de la Tortuga.

(Crédito: Tumblr.)

Cualquiera sea el caso, la entidad que aterrizó hace millones de años en el punto en el que eventualmente se construiría Derry, en Maine, ha demostrado ser imposible erradicar del todo . Y si bien durmió la siesta durante millones de años bajo una capa de tierra, la llegada de la Humanidad marcó su primer despertar oficial. Y para 1715, cuando se construyó el pueblito, It ya estaba haciendo de las suyas en el ciclo de 27 años de hibernación entre potentísimos brotes asesinos. Los niños se convirtieron en su bocatto di cardinale: sus miedos eran los bastante fáciles de manipular como para asumir una forma física simple. Su poder no se limita solo a la infancia: también afecta a los adultos de Derry para que ignoren las andanzas asesinas del payaso malévolo. Y vaya si lo logra: de la explosión de Iron Works que mató a 108 personas -incluyendo a 88 niños- al asesinato de Dorcey Corcoran en manos de su padrasto Richard Maclin son sumariamente ignorados y las tragedias se asimilan al punto en que los carteles de "Buscado" y la desaparición infantil se toman como norma.

(Crédito: Warner Bro.)

Los superpoderes son el Lado B del payaso aterrador, y su talento primigienio es el de cambiar de forma para asumir la que sea que su víctima tema más que nada. La forma física por default de Pennywise puede asumir otras variables, como un homeless leproso, una mujer dentro de un cuadro, y una montaña de personajes (protegidos por derechos de autor) que van desde Drácula, el Hombre Lobo, tiburones varios, Frankenstein hasta el Monstruo del Lago Negro. A esa se le suma la capacidad de crear ilusiones al punto de influenciar y controlar qué es lo que sus víctimas pueden ver (o dejar de ver), teletransportación a puntos lejanísimos, y todo tipo de telekinesis

El descenso del Losers' Club a la morada de Pennywise en las alcantarillas de la casa embrujada de Neibolt Street 29 muestra su más marcada debilidad: una vez superado el miedo, It es vulnerable a un ataque físico al punto que puede se causal para una hibernación forzosa. De hecho, la entidad del mal se retrotrae a las entrañas de Derry para su descanso ritual de 27 años del que saldrá para la secuela que dirigirá Muschietti el próximo año y que confirmó su estreno para 2019.

Y aunque uno de los poderes más devaluados del Mal Máximo es el de forzar el olvido de las atrocidades que comete, ninguno de nosotros podría olvidar el verano de 1989 en el que una pandilla de perdedores combatió a la maldad atávica. Menos que menos cuando compite por el pedestal del éxito de taquilla más resonante del año.

(Imagen de Portada: Warner Brosi)