Machismo y racismo: ¿por qué tanto escándalo por el show de Maroon 5 en el Super Tazón?

Gabriella Botello · sucucho

Publicado el 4 de febrero del 2019

El polémico evento deportivo más esperado del año tuvo uno de los ratings más bajos de su historia.

El Super Bowl es el talento norteamericano para crear deportes nacionales pensando en películas. Ya lo sabemos todos: el campeonato de fútbol americano es la excusa para presentar los tráilers de las películas y series que esperan causen furor a lo largo del año (y shows de medio tiempo de lo más escandalosos). Es que vamos: con casi 100 millones de televidentes en suelo yanqui (además de 66 mil fanáticos en el U.S. Bank Stadium), el Súper Tazón es el evento televisivo de más alto perfil del año y es de esperar que se aproveche al público cautivo para hypear demencialmente con algunos de los proyectos más esperados… O también la chance de que Maroon 5 lo arruine todo.


Como si el partido entre los New England Patriots y los Los Angeles Rams, no hubiese sido lo bastante decepcionante, el halftime show -una especie de espectacular bombo y platillo musical que ha sido estelarizado por deidades como Prince, U2, Beyonce y los Rolling Stones- estuvo a cargo de la banda de Adam Levine -frontman de la banda, juez en el reality show de cantantes The Voice y diseñador de moda- y pasó a la historia como la peor presentación de medio tiempo de los 53 Super Bowls.


Y no exageramos: la catarata de memes que surgió a partir del show fue suficiente para saber que la comunidad online en general (y el público televisivo en particular) no respondió bien al espectáculo. En parte, tiene muchísimo que ver con que Maroon 5 es una banda insípida que permaneció (algo) relevante porque el cantante principal ahora es una estrella de un popular programa de talentos. Y si rescatar a una banda que la pegó a principios de la década pasada (sí, en pleno año 2000) no era ya bastante malo, el show estuvo mal parido de entrada, y la producción se diseñó alrededor de la aparición de Travis Scott, Big Boi y un coro de gospel, el striptease estilo Mamushka de Adam Levine (en serio, inexplicable), y canciones “de onda” que son sólo tolerables cuando estamos encima del coche y tenemos que cambiar de estación de radio porque nuestra favorita está en un comercial. Sí. Así de malo.


Y, francamente, no es que pudiéramos esperar mucho más de una banda que construyeron su marca alrededor de singles que anticiparon las tendencias pop actuales, con ganchos vocales horrorosos, pistas casi MiDI de sintetizadores pop, y las voces de estrellas invitadas mucho más relevantes que ellos mismos. Si precisamos un estándar de qué se trae Maroon 5 por esta década, seguramente sea el hit "Girls Like You", la oda a las mujeres que aman a los idiotas junto a Cardi B.

Como si fuera poco, Levine destacó por su desinterés, bajo carisma y estilo despojado en el que lo más interesante que hizo fue sacarse sendas capas de ropa… Algo que intentó ocultarse con cantidades ridículas de acrobacias pirotécnicas, las linternas chinas, y una sucesión de malas elecciones no parecía entender qué era lo que estaba en juego. Con el mal gusto de un avistamiento de Spongebob Squarepants (un pedido en línea para que sonara Sweet Victory, Big Boi entrando en un Cadillac y salvando la dolorosa presentación durante 90 segundos reloj, y el excelso coro mal utilizado, todo apunta a que Maroon 5 pecó de ser la clásica banda de rock sin alma en acción, equivalente sólo a a ver una película en las pantallitas atroces de un avión.

Todo esto sería incluso perdonable de no ser por el tenso entramado social del fútbol norteamericano, uno de los nidos del racismo que aún perdura en la cultura yankee. O, al menos, eso es lo que entendemos con la controversia que gira en torno a la NFL, en particular después del escándalo con el mariscal de campo Colin Kaepernick (que, en 2016, se arrodilló durante el himno nacional para que los espectadores tomen consciencia de la desigualdad racial para ser sumariamente echado de la Asociación Norteamericana de Fútbol).


El asunto Kaepernick llevó a que muchos artistas de origen afroamericano rechazaran la posibilidad de cantar en el half-time show del Super Tazón. Según trascendió, Rihanna habría dicho que no por "apoyar a Colin Kaepernick"; el rapero Jay-Z dejó claro su disgusto por la NFL, y más. El tono político del espectáculo de medio tiempo del Super Bowl se convirtió en una responsabilidad, en el que la mayoría de las estrellas de la música estadounidense marcaron su posición al respecto.

Y esa no fue la única controversia de Maroon 5. Parte de la ofensa de Levine tuvo que ver con el striptease que mencionamos más arriba… Es que, en caso de que no recuerdes, en el 2004 se armó un terrible escándalo cuando Janet Jackson cantó con Justin Timberlake, que “accidentalmente” dejó uno de sus senos al descubierto por un “mal funcionamiento del vestuario”. Y está entrecomillado porque jamás se aclararon los hechos por los que la CBS, que televisa el evento, fue multada con 550 mil dólares por "indecencia pública" (y que, además, hizo que la música de Jackson fuera censurada en varias cadenas a raíz de la burla y la discriminación).


Bajo la luz del #MeToo y la perspectiva de género que cuestiona el doble estándar machista en los productos culturales, el show de medio tiempo de Maroon 5 -que, francamente, hace que el de Janet sea francamente casto y pudoroso en comparación- sólo refuerza la doble moral patriarcal de la televisión y los organizadores del Super Bowl al punto en que varios medios se preguntaron si el “pezón de Levine arruinaría su carrera como el de Janet Jackson”.


Esta suma de eventos hicieron que este espectáculo de medio tiempo tuviera el rating más bajo hasta el momento (más bajo aún que el del año pasado con un Justin Timberlake haciéndole un réquiem a Prince). Y eso ha dejado un par de cosas en claro. En principio, la abundancia de tráilers y de baits del mundo del espectáculo dentro de una presentación deportiva es un formato que agotó al espectador. Cuando la propia final del campeonato ni siquiera hace titulares, es que sabemos que hay un problema, ¿verdad?

Se puede debatir que, en la era de la fragmentación y el streaming, es difícil encontrar artistas de estadio para patear cabezas con su música:con el envejecimiento de los incondicionales del rock clásico que gustan a absolutamente todos y la inexistencia total de los artistas de MTV que otrora podían complacer a cualquier multitud, es difícil encontrar quién puede llenar ese escenario… Y teniendo en cuenta que vimos a Lady Gaga saltar desde un estadio y a Prince tocando "Purple Rain" bajo una condenada lluvia (míralo, es lo mejor que le pasó al Rock), es lógico que Maroon 5 no lograra emocionarnos en los más mínimo.


En este esquema, el refuerzo la hipocresía racista de la NFL sólo agrega ofensa a la herida. Y es ahí donde está el verdadero crimen de la banda: Levine se había jactado de un show cargado de hip hop con críticas a la injusticia social que el público desesperadamente necesitaba, sobre todo teniendo en cuenta el precedente de Kaepernick. Sin la materialización de esa profecía, y ante uno de los shows más aburridos de la herencia del Super Bowl, sólo podemos decir que estuvimos ante una de las presentaciones más inútiles de nuestras vidas.

Imagen de portada: CBS

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