Los "abrazos no deseados" del Ratón: la ola de acoso sexual impacta en Disney

Gabriella Botello · sucucho

Publicado el 23 de noviembre del 2017

El Jefe Cereativo del estudio debió tomarse una licencia de seis meses,

El Huracán Weinstein no se detiene. El sacudón que dinamitó a la industria del entretenimiento hasta los cimientos inició con el vendabal que destapó la infame sistematización de abuso, acoso, y silencio que las entrañas hollywoodenses habían engranado hasta la total legimitación de la violencia de género. Tras decenas de años de naturalización de prácticas abusivas, las revelación de que Harvey Weinstein, co-fundador de la Weinstein Company que capitaneó el mercado de cine independiente durante dos décadas, había abusado de al menos 8 mujeres tuvo un sonic boom que se expandió a los rincones más recónditos donde la fama, el prestigio, la edad o el status no podían escudar. La masa crítica se acopió fugazmente: el Escándalo Weinstein, bajo el que se engloban al menos 60 casos de abuso y/o acoso sexual fue el primero de un dominó que hizo tambalear a los poderosos. Ni los propios Hermanos Weinstein, ni Kevin Spacey, ni Dustin Hoffman, ni Roman Polanksi, ni Casey Affleck se salvaron del escarmiento o el escrutinio y cada vez más peces gordos mueren por la boca (y las manos, y los toqueteos inapropiados, y las conductas predatorias, y una penosa escalerita de etcéteras). Y, desde hoy, el más gordo, poderoso e insospechado de los peces acaba de caer: el mismísimo Disney acaba de ser golpeado por el tornado del abuso cuando John Lasseter, el jefe creativo del estudio y cofundador de Pixar, anunció que se tomaría seis meses de licencia voluntaria luego de reconocer en una carta pública una serie de "errores aún sin especificar.

Disney no se salva, ni siquiera con la admisión temprana de culpa Spacey Style con la que esperan bajar la espuma de la leche. "Quiero disculparme especialmente con cualquiera a quien le haya tocado un abrazo no deseado o cualquier otro gesto que sintieran que traspasaba la línea en cualquier forma", escribó el cacique creativo del Imperio del Ratón, en el puesto desde 2006. "No importa cuán benigna sea mi intención, todos tienen derecho a establecer sus propios límites y a ser respetados", agregaba el escrito. Y ahí es donde nos empieza a hacer ruido. A nadie le gusta pensar que el hombre que nos trajo Cars y las primeras Toy Story era un toquetón.

Es que el timing es más que cuestionable. La carta abierta de Lasseter difícilmente puede nacer deel genuino arrepentimiento cuando coincide en su publicación con la investigación en la que The Hollywood Reporter destapa las inapropiadas conductas del poderosísimo ejecutivo dentro de Pixar, infame por "agarrar, besar y hacer comentarios sobre atributos físicos" sin consentimiento (o ubicación). Es más, la denuncia del THR agregó que la actriz y guionista Rashida Jones debió abandonar la producción de Toy Story 4 -anunciada para 2019- debido a " un avance no deseado" de Lasseter". Si bien Jones desminitó luego haber sido víctima de acosos, firmó su carta abierta aduciendo que su distanciamiento de Pixar se debió a "diferencias sobre todo filosóficas" (lo que sea que eso quiera decir).

A la denuncia se le agrega la de Variety, que sumó su granito de arena compartiendo los testimonios anónimos de varias mujeres jóvenes que trabajaron en Pixar que explicaron que parte del briefing para trabajar en el estudio venía con advertencias sobre las conductas inaporpiadas de Lasseter. En definitiva, eso cataloga como una sentencia de consciencia de los mandamás de Pixar y Disney, que no consideraron oportuno apartar al ejecutivo creativo, sino que resolvieron que era apropiado guarnecer a las mujeres jóvenes de sus manos inquietas.

Una cosa es segura. La propia Jones, pese a haber negado el acoso, afirmó que parte del conflicto con Pixar era, en efecto, de corte de género. "Hay mucho talento y somos enormes fanáticos de sus películas. Sin embargo, también es una cultura donde las mujeres y la gente de color no tienen una voz creativa igualitaria", concluyó. Por su parte, la gente de Disney lanzó su propio comunicado. "Estamos comprometidos a mantener un entorno en el que todos los empleados sean respetados y estén empoderados para trabajar en su máximo potencial", contraatacaron.

El tiempo sabático de Lasseter, voluntario, con goce de sueldo y por mero medio año, se nos antoja como una mera palmada en la muñeca. Después de todo, la gente de Disney no parece haber tomado seriamente las acusaciones. "Apreciamos la franqueza de John y su sincera disculpa, y apoyamos totalmente su tiempo sabático", concluía su declaración oficial. Aparentemente, todo es como era entonces en Hollywood.


(Imagen de Portada: )

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