Falleció Joel Schumacher y despedimos al director que dio vida a Batman y a los vampiros de 'The Lost Boys'

Entre minimalista e hiperbólico, Schumacher nos trajo 'Batman Eternamente', 'Batman & Robin', y 'Phone Booth'.

Estamos en shock. Joel Schucmacher, el prodigioso director que nos trajo joyas como Batman & Robin, Batman Forever, El Fantasma de la Ópera, y The Lost Boys, falleció a los 80 años tras una larga batalla con el cáncer, según detalló su agente a The Wrap. Notorio e infame por su retrato batmámico, Joel supo capturar la escencia de los ‘80 y los ‘00 con una pasmosa facilidad, y despedimos a uno de los narradores más hiperbólicos de su generación.


Joel pasó a la notoriedad en 1985 con su tercer largometraje, St. Elmo’s Fire, protagonizado por los enormes Rob Lowe, Emilio Estevez y Ally Sheedy, y Demi Moore que interpretaron al icónico de graduados de Georgetown que se abrieron paso por la vida y el amor. El trascendental film de los ‘80 capturó una era y una serie de ansiedades de las complejidades de la vida post-universitaria de una forma inteligente y sensible. Desde entonces, Schucmacher entró en el radar de la industria.



Joel lo hizo de nuevo con la gigante The Lost Boys, otro preciso screenshot de la cultura ochentosa con todo y un grupo de vampiros jóvenes que asolaron una pequeña ciudad de California. La cinta Jason Patric, Kiefer Sutherland, Corey Feldman y Corey Haim sigue siendo una legado cultural gigante, que atravesó con sensibilidad la oscuridad del mundo adolescente con una sana cuota de acción.


Como Chicos Perdidos, Flatliners también es una joya imperdible, un ejercicio de horror intenso con Julia Roberts, Kiefer Sutherland, Kevin Bacon, y William Baldwin sobre el grupete de médicos ególatras que jugaron a ser Dios y a cruzar impunemente la delgada línea entre la vida y la muerte. Falling Down, con Michael Douglas, siguió esa curva ascendente y la película hasta llegó al Festival de Cannes de 1993. Con habilidad e ingenio, Schucmacher logró tipificar actitudes estereotipadas del mundo norteamericano y al mismo tiempo las explota con un efecto insidioso para risas y desagrado.


Con tres cintas razonablemente exitosas dos películas decididamente taquilleras, y un peculiar estilo personal bajo el cinturón, Schucmacher fue el elegido para tomar la posta que dejó Tim Burton en la franquicia Batman después de dos cintas exitosísimas. Todos sabemos lo que pasó: Batman Forever fue un hitazo, e inversamente proporcional, Batman & Robin (y los trajes con batipezones) recibió el repudio popular y el título honorario de “Peor Película de Superhéroes” vitalicio. Pero el ridículo sacado de las páginas de los cómics y de la versión twist de Adam West tiene un lugar especial en el corazón de muchos.


En el medio, Joel dirigió una genial 8MM y la aún mejor Flawless, donde Robert de Niro es un policía homófobo que se encuentra con el drag queem de Phillip Seymour Hoffman. La cinta tenía enorme corazón y gigantes protagónicos que le valieron aplausos de la crítica. También, en la misma línea, dirigió Phonebooth, la genial cinta en la que Colin Farrell se la pasa en una cabina telefónica, que nos tuvo a todos alabando el recurso.


A la lista, se sumó su adaptación de El Fantasma de la Ópera, que pese a ser rechazada por la crítica, logró hacerse de tres nominaciones a los Premios Oscar. Destaca también El Número 23, la cinta que alejó a Jim Carrey de la comedia y lo colocó en el podio de nuestros intesos actores dramáticos preferidos.


Pese a ser recordado por su infame participación en la franquicia de Batman, lo cierto es que le debemos horas y horas de entretenimiento magistral al bueno de Schumacher. Sus últimas participaciones dirigiendo episodios de House of Cards revelan que, hasta el último momento, Joel supo mantenernos en el borde de nuestro asiento, y captar las múltiples aristas de la experiencia humana -ya sea de vampiros, superhéroes, médicos, políticos, o abogados- con fantástica profundidad.

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