'Jeffrey Epstein: asquerosamente rico' y asquerosamente culpable [RESEÑA]

Brenda Llerena · ElGatoNinjaa

Publicado el 1 de junio del 2020

El documental de solo cuatro capítulos ya está disponible en Netflix y expone al millonario Jeffrey Epstein y su red de tráfico de menores en Estados Unidos.

¿Quién fue Jeffrey Epstein? Un multimillonario nacido en Estados Unidos que a pesar de no tener ningún título universitario, se las ingenió para iniciar su carrera financiera convenciendo a punta de mentiras y carisma a los más grandes inversionistas de Wall Street para que le den una oportunidad dentro de sus empresas. Es así que de ser un joven de clase media baja, pasó a convertirse en uno de los hombres más poderosos e influyentes de Norteamérica.



Sin embargo, hay rasgos que ni con todo el dinero y el poder del mundo se pueden esconder: como las perversiones de un pedófilo. Epstein tuvo a su merced a jóvenes entre los 14 y 17 años que eran reclutadas por su novia de ese entonces, Ghislaine Maxwell, en la zona opuesta a su mansión de Palm Beach, donde residen familias de bajos recursos.

Jeffrey Epstein

(Imagen: Jeffrey y Epstein y Ghislaine Maxwell - Netflix)


Las víctimas narran a lo largo de la miniserie cómo las abordaban amigablemente y las convencían de hacerle masajes a un hombre mayor a cambio de unos dólares. Algunas cuentan que era a través de sus propias amigas que llegaban a la mansión de Epstein y terminaban haciéndole masajes. El millonario las toqueteaba e incluso a otras las violaba o forzaba a participar de orgías con Ghislaine Maxwel, la novia de ese entonces.

Epstein era un maestro de la manipulación y sabía escoger muy bien a sus víctimas, quienes muchas veces volvían a la mansión del terror para recibir dinero y aminorar las preocupaciones que podían tener en casa. Pero la mansión de Palm Beach no era la única, también tenía una propiedad ubicada en la zona más exclusiva de Nueva York y una isla privada en las Islas Vírgenes donde llevaba a las víctimas en su avión privado y solían hacerse fiestas de orgías. Incluso el documental revela que figuras de la política y el cine como Bill Clinton, el Príncipe Andrew o Kevin Spacey también eran asiduos visitantes a la isla del terror.

Uno de los momentos más espeluznantes en la miniserie de Netflix es cuando una de las víctimas revela haber sido víctima del Príncipe Andrés, hijo de la Reina Isabel, en la ahora llamada ‘Isla de las orgías’. ¿Quién sabe qué otras atrocidades pueden haber ocurrido en los rincones de estas mansiones? El documental también cuenta con declaraciones de algunos de los empleados de Epstein que confirman las versiones de las víctimas. .

Otro de sus más cercanos amigos era el actual presidente de los Estados Unidos Donald Trump. Como se conocían de años atrás y por la relación cercana que mantenían, en una ocasión mencionó que a Epstein ‘le gustaban más jóvenes’. Tema que luego evitó hablar y se encargó de negar cuando al multimillonario se le encontró culpable.


Jeffrey Epstein

(Imagen: Príncipe Andrés con una de las víctimas, atrás Ghislaine Maxwell - Netflix)


En el año 2005 la policía ya perseguía a Jeffrey Epstein porque la madre de una de las menores lo denunció. El empresario logró manipular al resto de víctimas amenazándolas sobre el vano esfuerzo por denunciarlo y porque él tenía comprada a la policía de Palm Beach. En el 2006, cuando la policía y miembros del FBI ya tenían la evidencia y testimonios necesarios para mandarlo a la cárcel, se vieron consternados por la decisión del fiscal Alex Acosta sobre la condena de Epstein de 18 meses en prisión a cambio de aceptar el cargo de solicitud de prostitución.

Fueron solo 12 meses que pasó en la cárcel y el resto de su condena fue en prisión domiciliaria. Decisión que muchas veces violó a hacerse evidente a través de fotografías expuestas por los policías y el FBI que el millonario salía de su casa las veces que se le antojaba. En esta condena también se le dio inmunidad a aquellos que se habían venido relacionando con esta red de tráfico sexual.

Ya en 2019, por fin se arma otro caso en Nueva York y allanan nuevamente otra de sus casas donde encuentran un sinfín de fotografías, videos y pinturas de menores de edad desnudas. Es así que Epstein es arrestado por tráfico sexual y algunas de sus víctimas son reunidas para finalmente decirle cara a cara lo repudiable que había sido con ellas, pero que ahí estaban, aún fuertes y firmes para que sus voces sean escuchadas. Esta vez nada ni nadie lo salvaría de la justicia.

A los pocos días de iniciado el juicio y con una posible condena de más de 40 años, equivalente a una cadena perpetua por la edad del empresario, Jeffrey Epstein apareció muerto en su celda de máxima seguridad dejando pruebas de un supuesto suicido donde ningún guardia había escuchado nada y ninguna cámara captó nada. Algunos creen que pudo haber sido asesinado porque contaba con evidencia que podía incriminar a más gente de poder.

Es así que sus víctimas no pudieron decirle todo lo que querían ni pudieron llevarlo a prisión por el resto de su vida como lo merecía. Incluso después de su muerte, los cómplices que atentaron contra su inocencia, como la exnovia Ghislaine Maxwell y los demás de su organización de tráfico de menores, aún están libres. Las víctimas siguen a la espera de que paguen su condena.




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