En vitrina: 'Once', 'Being Again' y 'Sing Street' (la trilogía musical de Jon Carney)

Renato Carrasco Urbano · RenatoCarrascoU

Publicado el 4 de julio del 2017

Sueños, romance, desamor, tristeza y música, mucha música. La aclamada "trilogía" del director irlandés Jon Carney no solo nos ha regalado historias divertidas y conmovedoras; sino que tiene la virtud de ofrecernos un increíble repertorio musical lleno de grandes canciones que podrían ser un éxito en cualquier parte del mundo.

Antes de empezar con el tema de fondo es importante aclarar de qué se trata esta nueva sección de la página. En vitrina es un espacio donde encontrarás recomendaciones de películas de las que quizás no has oído hablar mucho o prácticamente nada. Pero que, debido a mérito propio, merecen aunque sea un poco de tu atención. En este mostrador no solo difundiremos material de culto, de autor o de cine clásico, también podrás encontrar cintas de género para todos los gustos. Semana a semana traeremos algo nuevo y serás tú quien decida si vale la pena echarle un ojo.

En esta primera entrega, tenemos un grupo de cintas que, si bien han participado de premiaciones importantes como Los Oscars o Los Globos de Oro, pasaron bastante desapercibidas y no obtuvieron la recepción y el reconocimiento que realmente se merecen.

Estamos hablando de la trilogía musical del director irlandés Jon Carney conformada por Once, Being Again y Sing Street, tres películas que pese a contar con historias y personajes totalmente diferentes poseen varias cosas en común, entre ellas, la lucha por alcanzar un ideal; el dolor de la perdida y el desamor; la esperanza de un futuro mejor; y principalmente, la música, como ese ingrediente indispensable que hace que la trama fluya, permitiendo que las emociones nos guíen a través de todo el viaje.


Todas las entregas de la trilogía Carney son bastante ligeras y fáciles de disfrutar, con personajes empáticos que derrochan carisma a borbotones e historias de vida que realmente captan nuestra atención, pese a reflejar la mundanidad de la vida misma. Claro, con uno u otro factor extravagante que convierte a esos eventos cotidianos en algo extraordinario y memorable.


Sencillamente, son historias verdaderas sobre personajes que sufren, pero que, en vez de echarse a llorar y ahogarse en su miseria, hacen algo con ese dolor. Convierten al sufrimiento en inspiración y crean hermosas canciones que ayudan a sanar esas heridas.

Obvio, nunca lo hacen solas, ya que cuentan con amigos y/o personas que los apoyan en esta dura etapa, convirtiendo un cuento triste, en una oda a la amistad y el cariño sincero. Sí, suena bastante poético y todo, no obstante, es lo que trasmiten cada una de estas películas, siempre con un estilo propio, pero siguiendo esas ideas primordiales citadas anteriormente relacionadas con la resiliencia y la autorrealización. Sin más que comentar, te recomiendo enteramente que las veas.


(Foto de portada: Composición de imagenes sacadas de Internet)

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