9 series con grandes finales para disfrutar de principio a fin

Fandango Noticias · FandangoLatam

Publicado el 5 de julio del 2020

Tras el épico final de 'Dark', te traemos series increíbles con finales épicos para no decepcionarte.

Terminar una serie y que tenga un pésimo final es análogo a que nuestras parejas nos dejen por nuestro mejor amigo en el altar en el día de nuestro cumpleaños, y secuestrando a la mascota en común. Es decir, tiene un potencial calamitoso. Por suerte, y como nos recordó Dark esta semana, existen grandes finales para las series y en Fandango recordamos los mejores aquí.


Ver una serie es una experiencia emocional en la que invertimos horas y horas de tiempo de calidad en construir vínculos con los personajes y las tramas. Por suerte, por cada Game of Thrones existe un Dark y por cada Lost, un Chernobyl. Los finales increíbles que coronan la experiencia de visado son más que satisfacción: es la prueba de que existe el balance kármico en el mundo.


Por eso, para los que no quieran decepcionarse, recopilamos nueve series increíbles con finales a tono para que nunca te sientas estafado (o abandonado en el altar de tus expectativas). ¿Cuál fue tu favorito?

BREAKING BAD

Breaking Bad fue -sin miramientos- la madre de todas las series: la historia del profesor de Química devenido en Rey de la Metanfetamina nos tuvo a todos agarrados del asiento durante años y, por fortuna, el final fue la épica conclusión que merecía el show.


En Felina (que, por si no lo sabías, recibe su nombre no sólo por anagrama de FInale, sino por Hierro (Fe), Litio (Li) y Sodio (Na), elementos principales que componen la sangre, la metanfetamina y las lágrimas) vemos a un Walter White consumido por el cáncer terminal que disparó la cadena de eventos en primer lugar y que -tras el encuentro con Skyler- no deja ninguna duda de que está listo para abrazar el final. De hecho, está tan listo para él que arma un dispositivo con un arma automática M60 en su coche para aniquilar al grupo de neonazis que mantienen cautivo a Jesse Pinkman, su side-kick en el negocio de la meta.


En el interín, también es herido por una bala y (pese a pedirle a Jesse que lo mate), White no colapsa hasta no entrar en el laboratorio de Todd mientras admira el lote que había cocinado Jesse. Ahí, y con una máscara en la mano, Heisenberg cae al piso, dejando un rastro de sangre en el tonel que había creado con Jesse. Para cuando llega la policía al laboratorio, Walter tiene una mirada serena y un charco de sangre debajo de él. Increíble: lo sabemos.

CHERNOBYL

Chernobyl - la recreación hiperrealista de la explosión de la central nuclear homónima en la madrugada del 26 de abril de 1986- es una pesadilla en cámara lenta, una temporada en el infierno, una tormenta perfecta, una secuela de la devastación. Después de cuatro episodios viendo los aftershocks inmediatos de la explosión del reactor, y cómo la Unión Soviética se desespera por reaccional, Chernobyl se guarda la lección sobre cómo falló el reactor para el último episodio.



Es una maravillosa decisión estructural que nos obliga a atravesar el caos y la incertidumbre de la fusión con el resto de los personajes sin saber por qué sucedían las cosas o cómo solucionarlas. Vichnaya Pamyat es una hazaña narrativa de proporciones épicas que muestra en tiempo real el accidente. Es esta lenta marcha de la muerte la que nos devuelve en el tiempo antes del caos, un último horror dramático, histórico y científico que nos recuerda por qué estamos ante una de las mejores series de la historia.



THE OFFICE

Vamos a condensar el final de The Office en una palabra: “perfecto”. Después de 9 años con los empleados de Dunder Mifflin, empresa distribuidora de papel en la que siempre quisimos trabajar, pasamos de la risa explosiva al llanto más sentido en una milésima de segundo. El mockumentary primigenio sigue fiel a su formato hasta el final: la conclusión es un panel que conmemora un año el fin de emisión del documental con las campanas de boda de Dwight y Angela. Es redondo y es perfecto desde lo formal, pero resuena profundamente en el corazón.

Es que el enorme éxito de la serie radica en convertir a sus personajes en verdaderas personas. La despedida es, para el espectador, absolutamente real y todo se siente como esos videos lacrimógenos de boda -ya, porque eso es lo que es. Y eso que no lloramos con esas cosas, pero en esta ocasión, no pudimos cerrar el grifo y estábamos cual tía solterona pidiendo pañuelos a lo loco.



Sí, hasta Michael (un retornado Steve Carrell, que lo fue todo en ese finale) logró dar en la tecla: “Siento que todos mis hijos crecieron y luego se casaron entre sí. Es el sueño de todos los padres”. Parecería que 50 minutos son insuficientes para decirle adiós a un pedazo de nuestra vida, pero The Office logra darle su momento de gloria a todos los personajes y así despedir con bombos y platillos a esa familia de la oficina.

FLEABAG

Para hablar del final de Fleabag hay que meternos profundamente en la forma de esta serie espectacular, una dramedy hecha y derecha que nos rompió el corazón. El ejercicio de ruptura de la cuarta pared de Fleabag tiene a Phoebe Waller Bridge empujándonos a su espiral de autodestrucción que, enfrentémoslo, es desopilante. No es sólo un mero recurso formal de la serie: es literalmente Fleabag disociándose de la intensidad de su vida, una escotilla de escape para evitar abrumarse.


En parte, esto es lo que nos hace acercarnos tanto a Fleabag: el recurso nos hace sentir que nos cuenta las verdades más difíciles y humillantes, nos vuelve partícipes de su intimidad, guardianes secretos de la honesidad descarnada de Fleabag. Es más, podemos decir que tenenemos una auténtica relación con ella. Cuando irrumpe El Cura, el mecanismo de supervivencia psíquica de Fleabag queda a la luz, y se desmorona: Fleabag ya no nos necesita para lidiar con su vida.

En el final de la temporada, cuando El Cura elige a Dios sobre Fleabag, Fleabag también hace la misma elección. Ya no se evade mirando a la cámara y haciendo una broma, relativizando su devastación emocional. Se aleja. No nos habla. Al final, Fleabag rompe con nosotros. Y es por ese tipo de cosas que este finale es tan espectacular.


NARCOS

Es el fuego que late en nuestra piel, el agua que mata nuestra sed: Narcos se convirtió en la adicción de Netflix. Las sólidas tres temporadas del auge y caída de Pablo Escobar, y el ascenso del Cartel de Calí es prácticamente un libro de historia del narcotráfico y el finale de la tercera entrega tiene todo lo que hizo grande a Narcos.


Narcos siempre fue la historia de Javier Peña, por lo que es apropiado que la serie termine con su retiro de la DEA, y profundizando en la guerra contra las drogas y el desastre que es la política exterior norteamericana. La conclusión es tan dolorosa como es la realidad: no hay heroísmo que alcance en la batalla con las drogas, y es la corrupción política la misma que mantiene las ruedas del narcotráfico girando.


Peña se mantiene fiel a sus convicciones, pero resuena la futilidad de luchar contra el sistema (de hecho, hacia el final, Peña ve cómo una lancha que lleva drogas en un río cercano se pierde en el horizonte sin molestias, llevando la promesa de la violencia sangrienta que vimos por tres temporadas). El hecho de saber que es una lucha que sigue hasta hoy sólo agrega drama a la conclusión.


Suma puntos el intento de darle un cierre circular que, a su vez, sirve como patada inicial para la continuación espiritual de la serie, Narcos: México. Después de ser interrogado en la sede de la DEA, Peña se detiene frente al muro de honor viendo la foto de Enrique “Kiki” Camarena, cuyo asesinato llevó adelante la verdadera cacería de los carteles alrededor del mundo. Con la "cuarta" temporada de Narcos centrándose específicamente en la true story del agente que derribó al cartel de México, es absolutamente apropiado.

THE AMERICANS

Elegante, potente: el finale de The Americans le pone el moño a una de las mejores series de nuestra generación. Lejos de la ultraviolencia y los cadáveres en maletines que aprendimos a esperar de este soberano juego de espías bañado de sangre, el finale se aleja de la catarsis rojo brillante y nos arroja en un inclemente final donde las heridas más profundas son las que no dejan marca.


Pasamos seis temporadas empatizando con la dupla antiheórica de los agentes soviéticos Elizabeth y Philip Jennings. Sabíamos que no iba a ser bonito cuando el relato finalmente cayera, pero en particular, sabíamos que la revelación de que todo era una mentira iba a golpearnos fuerte. La escena en la que Philip revela a Stan su doble vida es una masterclass de tensión que se lleva el segundo puesto. El premio se lo lleva montaje final en el que vemos a los Jennings escapar del país, separando a su familia, demostrando que la lealtad a un ideal tiene a veces el costo de la lealtad a la sangre.

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