Crítica a 'El Hoyo', un retrato al peor lado del ser humano

Samantha Cerff · SamanthaCerff

Publicado el 25 de marzo del 2020

La producción española cuestiona los límites físicos y morales de las personas, en medio de situaciones extremas.

Diversas obras de ficción han intentado explicar, en mayor o menor medida, las facetas del ser humano en el mundo que lo rodea; sea a través de libros, series o películas. Es por eso que no resulta extraño descubrir a personajes protagónicos en situaciones extremas. Sin embargo, cuando llega una producción que presenta una forma fresca de abordar el tema, el resultado se convierte en algo especial.



El Hoyo es el primer largometraje del director Galder Gaztelu-Urrutia, una propuesta distópica protagonizada Ivan Massagué, quien interpretará al nuevo integrante de 'El Hoyo'. 'Goreng' despertará en una especie de prisión vertical en la que se encuentran dos personas por nivel. Disponen de un lugar dónde dormir y agua, pero la situación se complica en cuanto al tema de la comida. La Administración dispone de un enorme banquete para todos los que se encuentran dentro del lugar y esta plataforma irá bajando piso por piso, eso provocará que los primeros se atiborren de comida, mientras que los pisos inferiores tendrán por sobrevivir a cualquier costo.

"Hay tres clases de personas: los de arriba, los de abajo y los que caen", explica Trimagasi, interpretado por un brillante Zorion Eguileor. Y es que la película hace un gran trabajo al dejarnos claro cómo se comporta cada una de las personas, según la posición que les haya tocado. Trimagasi se convertirá en la guía de Goreng, quien tendrá que aprender a adaptarse a cada nuevo piso que se le asigne mensualmente.



Manteniendo en todo momento el estilo minimalista con el que abre la película, El Hoyo logra convertirse en crítica política y social, a la vez que ofrece un espectáculo de violencia que podría provocar arcadas a más de uno. Gaztelu-Urrutia también muestra momentos y personajes más compasivos, que nos hacen pensar que no todo está perdido.

El largometraje no intenta ocultar el lado más terrible de la sociedad que habita El Hoyo. Profundiza en privilegios y desventajas en momentos oportunos para la historia de Goreng y quizá ese es su mayor acierto: la historia no se desprende de él, punto que será clave en los momentos finales de la propuesta.

El Hoyo ha llegado a Netflix tras su paso por festivales como el TIFF (Toronto International Film Festival), el Austin Fantastic Fest y en Sitges. Sin duda causará bastante revuelto, tanto por la propuesta en sí misma como por el enigmático final que nos propone.



¿Ya la viste? Queremos leer tus comentarios, ¿qué impresión te dejó El Hoyo?

(Imagen de portada: Netflix)



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