Crítica a ‘The Killing of a Sacred Deer’, de Yorgos Lanthimos

Lorena Carbajal

Publicado el 8 de febrero del 2018

El director griego estrena thriller protagonizado por Colin Farrell y Nicole Kidman.

Las películas del director griego Yorgos Lanthimos no admiten medias tintas. O las amas o las odias. Personajes inexpresivos, cámaras quietas y planos reflexivos son el común denominador en su filmografía. ‘The Killing of a Sacred Deer’, su nueva propuesta, no se aleja de estas características.

Lanthimos alcanzó reconocimiento mundial con su primer film en inglés, ‘The Lobster’, una impecable sátira sobre el amor en el mundo de las apariencias. Protagonizada por Colin Farrell y Rachel Weisz, esta película de 2015 ganó el Premio del Jurado en Cannes y le valió su segunda nominación al Oscar, esta vez, por Mejor Guion Original (la primera fue en 2010 por ‘Dogtooth’ como Mejor Película Extranjera).

‘The Killing of a Sacred Deer’, protagonizada nuevamente por Farrell, no consiguió nominación a los premios de la Academia este año, pero fue ampliamente alabada en Cannes. El problema, creo, radica en que la historia que desarrolla pareciera que la vimos o escuchamos antes. El argumento se enfoca en un padre exitoso que debe hacer un sacrificio de sangre tras haber cometido un delito en el pasado. ¿Suena familiar?

Lanthimos se basa –muy a su estilo y de forma genérica– en ‘Ifigenia en Áulide’, la tragedia griega de Eurípides que explica cómo el rey Agamenón ofrece en sacrificio a su hija Ifigenia ante la diosa Artemisa. De forma alegórica, el cineasta ateniense nos presenta a Steven Murphy (Farrell), un exitoso cirujano casado con Anna (Nicole Kidman), una oftalmóloga con la que tiene dos hijos, la adolescente Kim (Raffey Cassidy) y el pequeño Bob (Sunny Suljic).

Crédito: A24


La familia de los Murphy parece desarrollarse en un ambiente bastante acomodado y tranquilo, hasta la aparición de Martin (Barry Keoghan), un adolescente que entabla una relación filial con Steven, que lo ve como su protegido. Gracias a él, surgen los habituales picos de intriga y sadismo a los que Lanthimos nos viene acostumbrando desde hace años.

‘The Killing of a Sacred Deer’ es una película con el cinismo que se necesita para abordar temas como la moralidad y las perversiones humanas. Es un largometraje incómodo, desagradable por momentos y que no se detiene en explicar porqués. Es un film que fatiga, pero que logra la turbación necesaria que debe tener todo thriller psicológico.

Yorgos Lanthimos disfrazándose, por momentos, de Michael Haneke, nos ofrece memorables escenas que exponen la miseria humana en su máximo esplendor. Propone un ambiente sórdido que coquetea con lo fantasioso, pero que terminamos comprando desde un inicio. Definitivamente, un director al que debemos seguirle la carrera.

Crédito: A24



(Imagen de portada: A24)

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