Hablemos sobre el cine de horror ruso

María Paula Ríos · _Live_in_Peace

Publicado el 22 de noviembre del 2019

A propósito del estreno de la terrorífica 'Reflejos Siniestros'.

Si bien el cine de género en Rusia no tiene una gran tradición por cuestiones ideológicas y porque el modelo norteamericano ha influido en el gusto de los más jóvenes debido al alto nivel de producción, hay cintas de este país que vale la pena revisar. Que intentan de algún modo dejar impreso un rasgo cultural propio.

Es el ejemplo de Myortvye docheri (2007), de Pável Ruminov, en la que tres niñas fantasmas, asesinadas por una madre esquizofrénica, se ensañan con un grupo de amigos eligiendo a quienes matan con poderes telequinéticos. Fantasmas que se materializan nos hacen acordar a la tradición japonesa, pero aquí Pável le da un giro a lo puramente dramático para añadir humor negro y sarcasmo.



Volvemos a los años 90’ para destacar una película de terror experimental, si como lo leen. Papa, umer Ded Moroz, de Yevgeny Yufit, en la que un biólogo que prepara un ensayo sobre musarañas, tras el suicidio de su hijo, comienza a experimentar extraños y macabros acontecimientos. Casi sin diálogos, y ambientada en Navidad, esta historia llena la pantalla de escenas de violencia, suicidio y sadomasoquismo. Horror crudo en su máxima expresión.

Otra locura localista rusa es Visions of Suffering (2006), de Andrey Iskanov. Aquí el protagonista tiene pesadillas aterradoras y surrealistas ¡cuando llueve!, lo que lo lleva a cuestionar su estado mental. Sin saber qué hacer, nuestro protagonista sin nombre, toma una droga que permite que sus aterradores sueños se mezclen con la realidad. Cero diálogos y pura psicodelia.




¿LA NUEVA OLA?

Si bien con los films anteriores hemos demostrado que hay autores de cine de terror en este país, es cierto que los que cruzan el charco son más mainstream, por decirlo de alguna forma. Tomemos tres ejemplos: La Novia (2017), de Svyatoslav Podgayevskiy; Pesadilla al amanecer (2019), de Pavel Sidorov; y el reciente estreno, Reflejos Siniestros, de Aleksandr Domogarov. Todas tienen una narración, y ciertos tópicos, semejantes a la de la tradición clásica estadounidense: alucinaciones, espectros, protagonistas teens, jump scares…

Pero vale tener en cuenta que estas películas que surgen a nivel global, forman parten de un proceso del cine ruso que más allá de los convencionalismos adelanta un paso para asumir su identidad. ¿Estamos ante una nueva ola?


(Foto de portada: BF Paris)




Tags: