La espeluznante historia real detrás de Chucky

Gabriella Botello · sucucho

Publicado el 30 de mayo del 2020

El muñeco diabólico que nos aterró cuando crecíamos es tiene un perturbador antecedente.

La mayoría de las veces, el primer mejor amigo de un niño es un animal de peluche o una muñeca. O, así fue, hasta que vimos la primera entrega de Chucky, El Muñeco Maldito. El culpable de nuestro trauma letal infantil a los muñecos pelirrojos con instinto asesino que vuelven de la tumba está firmemente ubicado en el Trono del Terror Transgeneracional: el muñecazo de culto de nuestras pesadillas nos inspira pavor desde 1988 con la primera Child’s Play, que se demarcó con su gráfica violencia gore y su tono de humor negro que demarcó al juguetito poseído del resto del horror paranormal de teles poseídas, gatos poseídos, niños poseídos, etcétera del terror noventoso.


Ahora bien, si bien parecería que la historia del asesino en serie Charles Lee Ray que usa el vudú para transferir su alma a un muñeco Good-Guy es poco verosímil, piensa de nuevo. La historia del Colorado Carlitos tiene un gran parecido con la historia real de Robert the Doll y se rumorea que se basará en parte en los eventos. ¿Pero cómo? Pues, sí, eso -como dicen- es de creer o reventar.

robert the doll tumblr

Crédito: Tumblr


Robert era un muñeco de paja de tres pies de alto con traje de marinero que se le regaló a Robert Eugene Otto, un crío que vivía en 534 Eaton Street, en Key West, Florida hacia 1906. El presente fue de parte de una sirviente de la familia Otto que había llegado de las Bahamas. Los rumores aseguran que había sido víctima de abuso por lo que, en un intento de exigir su venganza, la joven utilizó su amplio conocimiento del vudú para maldecir al muñeco de paja. Otras fuentes dicen que fue un regalo alemán del abuelo de Eugene.


Cualquiera sea el caso, Robert y Eugene se convirtieron rápidamente en mejores amigos, y ambos hasta comían juntos... Pronto, no obstante, las cosas empezaron a ponerse extrañas. No pasó mucho tiempo antes de que los padres de Eugene comenzaran a notar algunos sucesos extraños. Aunque estaban acostumbrados a escuchar a Eugene hablar con Robert, fue un poco desconcertante cuando comenzaron a escuchar dos voces muy distintas conversando en la habitación del niño. Al principio, creían que solo Eugene estaba cambiando su voz, sin embargo, pronto descubrieron que este no parecía ser el caso.

Cuanto más tiempo permanecía Robert con la familia Otto, más extraños eran los eventos. En varias ocasiones, los padres de Eugene se despertaron en medio de la noche al oír que los muebles se movían en la habitación del niño. Cuando entraban y le preguntaban al niño qué había pasado, contestaba que "Robert lo hizo". El tiempo pasó y eventualmente el joven Eugene creció para convertirse en un notable escritor y artista y a estudiar en París.

Robert the doll chuck

Crédito: Tumblr


Pero todo volvió a cambiar con la muerte del matrimonio Otto: Eugene volvió a casa y encontró a Robert en el ático. Emocionado, el Otto sobreviviente habría puesto al muñeco junto a una ventana para poder ver la calle. Y ahí empezó el terror: los peatones afirmaron haber visto al muñeco moverse de una habitación a otra y mirar por cada ventana.


Eugene murió en 1974 y el siniestro muñeco volvió a ser desterrado en el ático. Allí permaneció hasta que se mudó una nueva familia, cuando la hija de diez años de la nueva familia se enamoró de Robert de inmediato. Al poco tiempo, volvieron los reportes de que el muñeco tiraba los muebles de la habitación y aterrorizaba a la familia. Robert fue devuelto al ático.

Eventualmente fue donado al Museo de Key West, donde se exhibe detrás de una capa de vidrio de seguridad. Muchos creen en la leyenda de que Robert tiene habilidades sobrenaturales que le permiten moverse, cambiar sus expresiones faciales y emitir risas. Otras historias afirman que tenía poderes telequinéticos y que estaba "consciente de lo que sucedía a su alrededor".


Según el folklore local, el muñeca ha causado "accidentes automovilísticos, fracturas de huesos, pérdida de trabajo, divorcio y una gran cantidad de otras desgracias", y los visitantes del museo supuestamente experimentan "desgracias posteriores a la visita" por "no respetar a Robert". Es por eso que varios visitantes del museo han dejado cartas de disculpa a Robert, según se puede ver en el museo.


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