'Becky': un Kevin James nazi se mete con la adolescente equivocada

Gabriella Botello · sucucho

Publicado el 12 de mayo del 2020

No, no leíste mal. Y sí, el 'King of Queens' tiene una esvástica tatuada en la cabeza en esta versión de 'Home Alone' fascista.

Hay pocas películas que estrenen directo on demand por las que estemos genuinamente emocionados por que lleguen a la pantalla y Becky, un nuevo thriller independiente con un inesperado protagónico de Kevin James, es definitivamente una de ellas. Es que esta versión de Hard Candy políticamente incorrecta (y eso es mucho decir) lo tiene como un nazi que se mete con la niña equivocada. Y si esa premisa no te conquista, no sabemos qué lo hará.


Vamos a los hechos: el mundo necesita saber sobre esta película Lulu Wilson es la Becky titular, una adolescente valiente y rebelde cuyo padre (Joel McHale) la lleva a una remota casa del lago para una escapada de fin de semana para (típico de padre ausente) reconectar. El viaje inmediatamente empeora cuando un grupo de convictos invade repentinamente la casa, liderado por el despiadado Dominick (James).


Para los que pecan de poca fe, pues conviértanse en creyentes de Kevin ASAP. Y si pensaban que Kevin James sólo podía interpretar a un gordito simpático estilo King of Queeens, basta que vean el tráiler para demostrarles cuán equivocados estaban. Es que el tipo tiene una esvástica gigante tatuada en la parte de atrás de la cabeza y una épica barba negra. De más decir que la pregunta que nos hacemos todos es qué diantres empujó al buenazo de James a incursionar en los roles dramáticos de forma tan, bueno, dramática, pero respetamos su compromiso con el personaje.


Los dos minutos de adelanto son un auténtico trip a las fauces del horror, con una vibra noventera en el diseño de producción que -como los thrillers de entonces- logra captar nuestra atención con una premisa original y sólida. Esta versión de Mi Pobre Angelito con nazis y venganza prepúber tiene tremenda estilización (sí, incluso con los gorros de lana tejidos y las tirolesas en los bosques) y, tan inventiva como la trama, es la fotografía disruptiva que busca incomodar y llevar al espectador al límite visual.


Imagen de portada: Fotomontaje con imágenes de Quiver Distribution y Redbox Entertainment

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