Estos son los mejores 5 episodios del Joker en 'Batman: The Animated Series'

Gabriella Botello · sucucho

Publicado el 30 de abril del 2020

Larga vida al Payaso Criminal de Ciudad Gótica.

Desde que llegó a las páginas de DC Comics en 1940, el Joker ha sido nuestra confesa pasión. Peor quizá para la generación millenial nuestro mad love no comenzó precisamente con la iteración torturada de Joaquin Phoenix, el Guasón gangsta style de Jared Leto (¡Batman nos libre!) o ni siquiera la turbia presencia oscura de Heath Ledger. No señores: la voz del Joker que suena en nuestra cabeza cada vez que imaginamos al Clown Prince of Crime es la del one and only Mark Hamill.


Es que, según dictó la tele infantil de mediados de los noventa, Batman: The Animated Series fue sinónimo de nuestras meriendas prepúberes, y muchos crecimos con tazas de leche chocolatada y cereales mientras veíamos a Bruce Wayne salvar a Gótica de las garras de un ejército de villanos deformes. La serie animada de Batman es icónica en general, pero la representación del Joker es legendaria en particular. Y por eso, en este feriado, hacemos un Joker-appreciation-post donde elegimos los cinco mejores episodios de nuestro payaso anarcodemencial preferido.

PUESTO 5: NAVIDAD CON EL JOKER

El único episodio navideño de la serie (vamos, que en Estados Unidos, donde hasta Star Wars tiene un especial de las Fiestas, nadie sale indemne de los villancicos) es un delirio que le pone un arbolito de Navidad a las clásicas escapadas del Joker.

En este episodio, el Joker se hace cargo de las celebraciones navideñas organizando una serie de misiones con temas festivos para que Batman y Robin resuelvan, y lo hace con estilo. Como ya es clásico, escapa de Arkham montando un cohete gigante que se ha escondido dentro del árbol de Navidad de la instalación psiquíatrica, y Batman y Robin deben dejar el ponche para salvar el día (y las Fiestas).


Ahí arranca un loquísimo trip lleno de accesorios temáticos que le hacen merecer al Guasón el título honorario de party planer. En última instancia, todo termina bastante jovialmente (después de todo, es un episodio navideño) y el episodio es un clásico por un motivo, ¿no?

PUESTO CUATRO: SÉ UN PAYASO

Puede que este haya sido uno de los primeros episodios que muestran qué tan perturbado está el Joker, el alcance de su psique dañada, y la tremenda creatividad para sus extravagancias mefistofélicas. Y además, nos regala este épico GIF de Batman.

Fuente: Warner/DC

Fuente: Warner/DC


En el episodio, el Guasón se siente tan insultado por una comparación con Batman hecha por el alcalde (hay similitudes, convengamos) que se hace pasar por otro payaso para bombardear la parte de cumpleaños del hijo del alcalde, Jordan Hill. Si ese plan no les parece tener el sello de garantía made in Joker no sabemos qué lo hará… Excepto que las cosas no salen cómo lo esperaban y Jordan escapa con el Guasón para huir del yugo paterno opresero y aprender cómo convertirse en un payaso y un mago.

Eso podría dar lugar a cierta ternura, excepto que el Joker -siendo el Joker- no tiene sentimientos y Hill se convierte en un peón involuntario en el plan maestro para capturar y matar a Batman en una serie de trampas mortales en un entorno de parque de atracciones bastante apropiado.



PUESTO TRES: HAZLOS REÍR

Animándose al tropos de comediante frustrado, la última aparición del Guasón en la serie animada original nos tiene al Joker haciendo a la gente reír.

Con nuevos supervillanos que empiezan a adueñarse de Gótica cometiendo los crímenes más bizarros (no, en serio), Batman y Robin deducen lo único lógico: son un grupo de comediantes lobotomizados con el cerebro lavado por el Joker. De hecho, todo el plan es una venganza por haberlo excluido de una competencia de stand-up antes de que el Joker se convirtiera… Pues, en un sádico crominal.


El episodio no sólo nos demuestra el frágil ego del Joker -algo que siempre reacciona de las maneras más explosivas cuando se siente ofendido-, sino que también tiene un increíble talento para los crímenes temáticos (si queda alguna duda, tan sólo mira el episodio navideño).

Eventualmente, el Joker logra su cometido y hace reír a todos… Porque su cabeza se atasca dentro del trofeo de los Comediantes. No debe haber sido bonito.

PUESTO DOS: LA ÚLTIMA RISA

Pero el mejor ejemplo de la verdadera naturaleza del Joker fue en este episodio (algo) navideño en el que el Joker inunda la ciudad con gas de la risa, cortesía de una barcaza de basura dirigida por un submarino debajo de ella. The Last Laugh es el epítome de todo lo que hace que el Guatón sea el Guasón y, además, prueba que Batman y su archinémesis se completan, son dos caras de la misma moneda.


The Last Laugh funciona por ese binomio en el que los mundos de ambos se entrelazan de una forma narrativa bastante compleja, cada uno con un pie en su propio mundo y un pie en el otro. En el capítulo, vemos cómo el anárquico Joker se enoja muchísimo cuando la gente no sigue las reglas que establece al pie de la letra; y cómo el justiciero de Batman también tiene un don para el teatro y el espectáculo.

Quizá el premio se lo lleva al secuaz robótico del Joker, el Capitán Payaso, tan aterrador como fuerte. Es uno de los pocos grandes minions del reinado del Joker pero, lamentablemente, se fue demasiado pronto, aplastado por un compactador de basura industrial. Imperdible capítulo.

PUESTO UNO: MASK OF THE PHANTASM

Sabemos que técnicamente no es un episodio, pero el largometraje de Batman: The Animated Series debía entrar en el ránking. Este trabajo magistral que en realidad tuvo un estreno en la pantalla grande (que hizo a una generación de niños muy felices en Navidad) y nos regaló una épica historia noir que nuestros cerebros infantiles podían comprender.

En La Máscara del Fantasma, Batman rastrea a un nuevo vigilante en Gotham justo cuando Bruce Wayne se enfrenta a la reciente reaparición de un viejo amorío (¿Coincidencia? No lo creemos). En esencia, nos regala un vistazo al pasado de Batman -su lucha para mantener su compromiso para defender a la ciudad, las cosas que ha dejado de lado para cumplir esa misión, y los traumas acompañantes. En el cuadrante opuesto de su código moral, está el Joker y, por primera vez, tenemos un vistazo a la vida del villano previo al accidente con ácido que lo deformó para siempre.

Mask of the Phantasm no entra en el ácido, o el papel de Batman en esa terrible situación, en cambio, es una de las pocas versiones del Joker donde vemos cómo era antes del evento. Spoiler alert: siempre fue un ser humano terrible.


En la cinta, es impredecible, pasando de divertido a aterrador a tonto a homicida en segundos sin perder el ritmo. Mark Hamill es perfecto, desde su risa aullante hasta sus gruñidos terroríficos, y el tono ligeramente más adulto de la película permite que el Joker sea aún más espeluznante y aterrador. Más allá de eso, es la batalla final y sorprendentemente sangrienta entre Batman y el Joker que hace de esta película uno de los mejores momentos de la gran pantalla para el supervillano.



Imagen de portada: Fotomontaje con imágenes de Warner bros.

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