Baby Yoda vs. Babu Frik: ¿cuál es el más adorable?

Gabriella Botello · sucucho

Publicado el 24 de diciembre del 2019

En este duelo de ternura, medimos el coeficiente del bebé más tierno de la galaxia y del herrero de los Spice Runners.

No nos sorprende en lo absoluto que la gente de Star Wars -reyes cósmicos del merchandising- hayan creado personajes específicamente con el fin de ser el peluche que todos los niños quieren abrazar en la mañana de Navidad. Y si bien al equipo de marketing muchas veces les sale el tiro por la culata (Jar Jar Binks, sin ir más lejos), desde que Disney tomó el mando de la nave intergaláctica suelen tener más aciertos que decepciones. Es bajo su órbita que nació Baby Yoda, el bebé que puede force-chokearte y que unió a la Humanidad en un enorme suspiro de “Awwww” desde su aparición en The Mandalorian.


De hecho, dimos por sentado que jamás nunca podríamos recuperarnos de el tsunami de ternura que es The Child… Pero parecería que su reinado como más lindo de la galaxia de Star Wars podría haber terminado meses antes de que sus primeros peluches lleguen a las góndolas.


Conozcan a Babu Frik, una criatura con gafas y talento para la piratería que aparece en dos escenas de Star Wars: The Rise of Skywalker y a quien las redes sociales están erigiéndolo en el trono del fandom. De hecho, no nos sorprendería que pronto se anuncie un nuevo Rey de la Ternura en la galaxia muy muy lejana. Y sí, eso sólo quiere decir que el fandom warsie es más bien voluble.


¿Pero cuál de los dos es el más adorable? Pues en Fandango nos pusimos a medir -de manera muy científica, te lo aseguramos- el Cociente de Ternura (CT) de ambos contendientes para dar con un ganador unívoco del que encargaremos un camión volquete llenísimo de Funko Pops, peluches, muñecos de colección, tazas de café, fundas de teléfono, sábanas, ropa, y hasta controversiales golosinas. Así que he aquí la batalla del siglo: The Child vs. The Babu.

BABU FRIK

La fiscalía abre su caso con un hecho contundente: debemos decir que amamos mucho a Babu, pero tiene la cara de un gato que ha perdido demasiadas peleas de bar. Pero, así y todo, el pequeño droidero con experiencia en ingeniería y propensión al contrabando es el tipo de bendición que tenemos la suerte de presenciar una vez en un siglo.


Calienta nuestros corazones, pone sonrisas en nuestros rostros y hace que todas sus travesuras hagan valer la pena múltiples visados de The Rise of Skywalker. Y seamos sinceros: jamás sentimos tanto deleite instantáneo como cuando Babu Frik dice literalmente cualquier cosa con su voz en partes iguales desagradable y adorable.

Babu tiene tremenda actitud y quizá lo que lo vuelve más enternecedor es el hecho de que puede hackear, reprogramar o modificar un droide en minutos. Siendo que los droides son la piedra angular en el mundo de Star Wars (son los que abren puertas, hablan miles de idiomas y pueden proyectar imágenes holográficas de princesas que necesitan ayuda), el talento de Frik es bastante sustancial, lo que sólo agrega a su CT.


Lo que quizá le resta es el hecho de que -como con Baby Yoda- quisiéramos acurrucarlo contra nuestro corazón para que nada jamás le haga daño, seguramente podría patearnos el trasero. De hecho, sin dudas lo haría, si es lo que quisiera hacer. Babu Frik, a diferencia de Baby Yoda, no es un ser indefenso que requiere de un Mando que lo lleve y lo traiga en brazos (no porque no quisiéramos). No: es más bien el amigo que siempre quisimos tener.


Digamos que concatenando su tremenda voz y sus increíbles habilidades, y restando a penas por el hecho de que en ocasiones es decididamente hostil, le damos un sólido Coeficiente de Ternura de 120 a Babu Frik.

BABY YODA

En la otra esquina, y luciendo las orejas más tiernas y la toga más diminuta de la galaxia, está Baby Yoda, que debutó como The Child en The Mandalorian. Y fue amor a primera vista: tan pronto como se reveló que el bebé (que en realidad tiene 50 años) era sensible en la Fuerza, el Planeta Tierra dejó atrás sus diferencias para unirse en una peregrinación para canonizar a lo único bueno que ocurrió en el 2019.


De hecho, su CT era tal que cuando los fanáticos llegaron a los sitios de compras en línea en busca de merchandising y no había ninguno, entramos en histeria colectiva. Cuando efectivamente llegó unas pocas semanas después, fue lamentable, pero no le importó a nadie: los artículos de Baby Yoda volaron de los estantes virtuales


¿Hace falta decir por qué amamos a Baby Yoda? ¡Haste Neil de Grasse Tyson lo adora! El hecho de que, a todas luces, sea un indefenso bebito (que puede ahorcarte con la Fuerza si te percibe como amenaza, vale la aclaración) nos hace querer recogerlo, darle de comer ranas y soplar su té… Todo mientras le dejamos poner la música que quiere en nuestra nave espacial.

Baby Yoda se hace de un impecable 160 de CT, que sería millones de veces más alto si sus caprichos de nene chiquito no estuvieran avivados por la Fuerza... Que nos mete alguito de miedo, já.

Y EL GANADOR ES…

Bueno, quizá sea el espíritu navideño, pero en Fandango concluimos que no tenemos que elegir entre los dos. En principio, porque no podemos siquiera imaginar traicionar al Baby que fue la única luz a la que aferrarnos cuando la temperatura de nuestro planeta siguen subiendo hacia un hervor constante. Pero tampoco podemos imaginar no hacerle lugar en nuestro corazón al nuevo amigo Babu, que será algo así como el pegamento que nos unirá cuando hablemos de The Rise of Skywalker.


Pues si Baby Yoda es como un hijo, Babu Frik es como nuestro amigo más antiguo. No tenemos que decidir entre cualquiera de los dos, pues ni siquiera ellos se merecen que elijamos a uno por encima del otro. Quizá podríamos sugerir a los cabecillas de Disney un spinoff estilo buddy cop movie con Baby Yoda y Babu Frik, ¿no?


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