#34MDQFilmFest: Reseña 'Family Romance LLC', de Werner Herzog

María Paula Ríos · _Live_in_Peace

Publicado el 10 de noviembre del 2019

Ecléctico, arriesgado, provocador… ¡el maestro alemán nos dejó knock out!

Lo cierto es que Werner Herzog estaba de paseo por Japón y en 300 minutos filmó una cinta, el resultado: Family Romance. Historia que sigue un concepto distinto a sus anteriores trabajos, y que demuestra que el maestro del cine sigue más vigente que nunca. Realmente logra sorprendernos con este híbrido que se mueve entre la delgada línea de la ficción y la realidad.

¿Por qué? Porque el relato se basa en una empresa “emocional” que existe, y le otorga el nombre a nuestra película. Una compañía japonesa que alquila a actores para satisfacer las diferentes necesidades, y deseos, de la gente. Pero un verdadero conflicto se pone en juego cuando la madre de una niña de 12 años contrata a uno de los actores más activos, para que se haga pasar por su padre. El vínculo se torna tan profundo como caótico.

Y así entre largos planos de registro documental, también diálogos, además de estar en una especie de estado de trance en pacto con el espectador, observando a los clientes; en la cotidianidad vamos descubriendo rasgos de esta rica cultura. Nuestro protagonista deja a un lado su identidad (¿o es todas las que representa?) para traer satisfacción a los demás, desde probar un cajón a ver cómo se siente la muerte, hacerse pasar por un empleado de un ferrocarril que deja que parta el tren en el momento equivocado, hasta ponerse en el rol de un padre ausente.

"No se nos permite amar o ser amados", este será el principal conflicto cuando el actor se sienta muy a gusto con el vínculo que ha formado con su nueva hija y su madre. Más allá de lo que es genuino, o no, esta familia “fake” lo obsesiona. Family Romance, es un drama que también tiene momentos de humor (absurdo) muy logrados, y dentro de su simpleza formal propone una complejidad emocional que nos invita a reflexionar sobre nuestra sociedad actual tan atomizada y solitaria.


(Foto de portada: Skellig Rock)





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