Este fue el peor error de '13 Reasons Why' [SPOILER]

Gabriella Botello · sucucho

Publicado el 20 de junio del 2020

En su cuarta temporada, '13 Reasons Why' tomó una polémica decisión sobre el arco dramático de Justin Foley y su manejo fue controversial.

Siendo completamente sinceros, podemos asegurar que 13 Reasons Why metió la pata más de una vez. La meritoria discusión del suicidio adolescente de la primera temporada llevó a las mesas del mundo el tópico de la salud mental teen, una urgente conversación que apremiaba.

Pero conforme fueron avanzando las temporadas, Por Trece Razones le soltó la mano al sucidio de Hannah Baker y sus terribles temblores posteriores en su familia y comunidad, la serie se arrojó más hacia la tramoya telenovelera de las series adolescentes que la verdadera (y necesaria) reflexión sobre cómo transitar el trauma y el dolor.


Lo que comenzó como una acertada (y cruda) profundización que nos confrotó con la cruda cara del tabú del sucidio, la cultura de la violación, y demás vulneraciones de la preparatoria en la primera temporada, terminó convirtiéndose en un culebrón con todos los condimentos. Durante las temporadas 2, 3 y 4, eso incluye, pero no se limita a: asesinatos juveniles, drogadicción y sobredosis, violación, encubrimiento de crímenes adolescentes ante la policía, demencia, detectives menores de 18 años…

Pero de todos sus crímenes, el que verdaderamente no podemos perdonar e hirió de muerte a 13 Reasons Why no fue que sólo cómo abandonó la trama original de qué empujó a Hannah a quitarse la vida en una bañera. No: fue la tragedia final de la cuarta temporada en la que -sin solución de continuidad- muere Justin Foley, interpretado en la serie por Brandon Flynn, una de las partes integrales de 13 Reasons Why.

Y no sólo es porque no le hace justicia a su arco dramático. Es que el retrato de las condiciones de su muerte es un enorme paso atrás que estigmatiza a las personas VIH positivo.


Recapitulemos. El arco dramático de Justin arrancó ya en el primer tape de Hannah, que lo responsabiliza bastante directamente por contribuir a su suicidio (primero compartiendo una foto lasciva de ella, y cuando habilitó la violación Jessica Davis).

En la primera temporada, le valió el odio comunal: pese a que Justin intentó eventualmente salvar a su novia Jessica de las garras de Bryce Walker, también participó en tratar de mantener la verdad enterrada. Entre eso y el bullying a Clay Jensen (Dylan Minette), se ganó nuestro repudio.


Pronto, no obstante, Justin se redimió e intentó consistentemente reparar sus errores, sin dejar nunca de luchar y proteger a Jessica (recordamos la situación del tirador en el baile). Además, testificó en nombre de las víctimas de Bryce en un caso judicial de la temporada 2, protegió a Alex Standall en la temporada 3 y acompañó a Tyler Down en general. Quizá más importantemente, se conviritó en el aliado más firme de Clay y en su hermano adoptivo.

El arco dramático de Justin fue claramente de redención pero desafortunadamente, los esfuerzos del personaje fueron en vano. Al final de la serie, Foley falleció de varias enfermedades causadas por su consumo de drogas y trabajo sexual en el pasado. Y sentimos que esa decisión fue un error.


Según nos enteramos al final de la cuarta temporada, Justin había contraído VIH y hacia el final de la serie, ya había pasado a las etapas posteriores del SIDA, desarrollando una neumonía y meningitis micótica. Con todo su cuadro médico deteriorado, los amigos y familia de Justin solo podían mirar y decir adiós antes de que finalmente sucumbiera…. Y hasta en un nivel técnico, la escena hasta fue repudiada por organizaciones como el National AIDS Trust del Reino Unido.

Es fácil entender por qué: es que el VIH tarda aproximadamente 8-10 años en convertirse en SIDA, con lo que el marco temporal no cierra como para que Justin desarrolle el deterioro que presenta en la serie. La progresión inusualmente rápida parece ser un caso de oportunismo narrativo y mala investigación sobre un tema sensible.


La presentación de 13 Reasons Why se aleja mucho de los enormes avances médicos que permiten tratar esta condición, permitiendo que muchas personas que viven con VIH tengan vidas largas y plensa después del diagnóstico. Y, al hacerlo, sigue propagando el prejuicio y la estigmatización del VIH y el SIDA.

Quizá más tristemente, y sin juzgar la necesidad de terminar la serie con una enorme tragedia, es la oportunidad desaprovechada de tener una conversación significativa sobre el SIDA y el VIH, pudiendo elegir encarar la historia desde la importancia de hacerse chequeos y análisis anuales para diagnosticar oportunamente, y enfatizando la importancia de utilizar métodos preventivos. Esto es especialmente relevante, siendo que 13 Reasons Why está orientado a una audiencia más bien juvenil, que se podría beneficiar mucho de la concientización sobre enfermedades de transmisión sexual y los peligros del consumo de drogas.



Más allá de la responsabilidad social, hay un enorme factor narrativo al que sentimos que no se ha hecho justicia. Justin estaba a punto de ver florecer su historia redentora, pero desafortunadamente, los escritores lo hicieron sufrir más, sufrir una recaída en sus adicciones y finalmente morir, en una auténtica tortura emocional. Y eso nos hizo sufrir a todos.

Entendemos que la tragedia es una parte inevitable de la vida, pero también hay esperanza y recuperación, dos cosas que el programa pasó por alto en repetidas ocasiones. Así, 13 Reasons Why redujo el verdadero potencial de Justin como personaje y de la serie como un todo: cambiar inspiración por dolor, y redención por otra trágica historia de advertencia no es ganar.

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