'100% Fresh': gracias por envejecer con nosotros, Adam Sandler

Gabriella Botello · sucucho

Publicado el 30 de octubre del 2018

El especial de stand-up del veterano nos recuerda por qué lo amamos.

Es horrible decirlo, pero hace mucho que Adam Sandler no nos hace reir. Y habíamos perdido toda esperanza (convengamos, La Peor Semana es -por lejos- la peor pelìcula de Adam)... Pero finalmente llegó lo que Sandler necesitaba, lo que nosotros necesitábamos, lo que el mundo necesitaba: 100% Fresco, un nuevo especial de la anarquía del humor del principal exponente de la nueva comedia americana. Adam empaca las guitarras y nos recuerda por qué lo extrañábamos tanto.


Vamos a ser sinceros: si en los noventas no explotaste de risa con las joyitas Billy Madison y Happy Gilmore no estuvo al borde de hacerte orinar con sus cocodrilos y sus mancos afroamericanos, es que no tuviste infancia. La magia desopilante de Sandler (y sus chistes sobre pitos enfrascados de una ingenua ternura) nos acercó al humor escatológico, hiperbólico, simple, yiddish, y efectista que lo consagró como el Astro cómico de la década. Tenía con qué: el chico de Brooklyn era un crack grosero inigualable.


La crisis de la mediana edad llegó con una serie de malas decisiones profesionales en las que, ante todo, Adam cometía el crimen de sostener el mismo humor púber sin renovación. Le soltamos la mano y el ex capo cómico cayó en una espiral descendente de fracasos y pifies cinematográficos. De hecho, sus proyectos no nos emocionaron en lo más mínimo... Hasta que llegó 100% Fresh, el nuevo show especial para Netflix. Y sí: eso quiere decir que, contra todo pronóstico, Adam Sandler hizo algo bueno… ¡Cantando!


100% Fresco es un cóctel de inmediatos himnos a la estupidez, un adorable compendio de hits adolescentes pegajosísimos con un espíritu tan inmaduro como sentimental. Adam, cuando quiere y canta, es una maravilla armada hasta los dientes de chistes fáciles y desgarradoramente honestos… Que nos tiene con lágrimas fáciles en ambos extremos del asunto.

Sé que tengo que ir a mear -pero el inodoro está muy lejos, está muy lejos. Soy un animal, soy un asesino, me engancharon meando en la pileta del vecino, y ahora necesito un abogadillo. Valió la pena”, una narrativa sobre un pianito épico. Obvio, nos rompemos de risa… Pero nunca llega tan alto como con los hitazos yiddish Bar Mitzvah Boy y Happy Hannukah, un revival de humor de las experiencias judías más vitales del año. Hay Uber, hay secretos de sábanas, hay intimidades, hay idishe mames, hay familia y cómo criar a sus hijas adolescentes, hay turbiedades, y mucha, muchísima música.


Y parte del éxito de 100% Fresh no depende únicamente del gen Sandler de chiste escatológico: de hecho, hay acierto es la adaptabilidad al humor millenial de 73 minutos de golpes ininterrupidos de humor que, punch a puch, podrían tranquilamente funcionar de forma aislada. Adam entendió que el stand-up de la era digital no puede durar más de 60 segundos de humor sólido para ver en el feed de Instagram sin perder la esencia retro que lo eyectó a la fama. La pura tontería se adapta al público online con una edición rapidísima que hasta parecería leer un scroll infinito de Twitter de mensajitos de 280 caracteres sin solución alguna de continuidad.

La fórmula, sin dudas, es pura acrobacia… Pero el verdadero éxito de 100% Fresh no es meramente la adaptabilidad de un oldie del stand-up a la microcomedia efectitsa instagrammer… Es la capacidad de volver a conectar con las emociones -puras, ingenuas, humildes, familieras- que nos hicieron amar a Adam más allá del humor de prender bolsas de papel con caca de perro dentro.


Es que los últimos diez minutos del show, Sandler desarma el sofisticado mecanismo de defensa que es su humor y lo redirige para -en la cruda vulnerabilidad de sus emociones- mostrarnos al Adam que vive debajo de la gorrita de Billy Madison. Y ahí nos desarma a nosotros. Sandler nos arrebata con la sinceridad de su amor y nos empuja a ese precipicio en el que la risa y el llanto son exactamente iguales. Conocer la sensibilidad profunda que habita en este tirabombas anárquico (que hizo una carrera sobre lo brillante que es mearse los pantalones) es uno de los regalos de 100% Fresh.

Sin dudas, esos dos puntos finales en los que Adam le canta a Chris Farley y a su esposa nos revela qué tan importantes son los vínculos afectivos -colegas, amigos, esposa, hijos, público-... Y como supo cantar en la brillante The Wedding Singer, también es la belleza de envejecer juntos todos.

Imagen de portada. Netflix.

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