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Rescate de terror: Sobre 'Teenage Hooker Became a Killing Machine' [The Creepy Zone]

Rescate de terror: Sobre 'Teenage Hooker Became a Killing Machine' [The Creepy Zone]

8 de junio del 2017
Por María Paula Ríos
En The Creepy Zone nos proponemos rescatar rarezas, aquellas películas de género que nunca llegaron a nuestra región, pero son todo un hallazgo. Hoy es el turno de una joyita delirante y ultra independiente de Corea del Sur.

Trash art, indie, bizarra y flesh metal, son algunas de las características que describen a la película coreana a la que nos referiremos: Teenage Hooker Became a Killing Machine (2000), de Nam Ki-Woong. Un cineasta orquesta, con solo tres títulos, que como un artesano ejecutó todo en su cinta, desde la música, pasando por el guion hasta el montaje.

Más libertad no puede exudar esta adolescente que se convierte en una máquina de matar, una mezcla entre la Nikita de Besson y Terminator. Todo comienza cuando una colegiala (So-yun Lee) recibe la noticia de que está embarazada y nada menos que de su profesor. Este último contratará a tres asesinos, quienes literalmente la cortarán en pedazos.

Nuestra heroína se prepara. (Foto: Indiestory)

Pero un personaje misterioso recogerá uno a uno sus miembros y la convertirá en una especie de Frankestein letal. Entre hierros y carne chamuscada, nuestra colegiala cobrará una nueva existencia y tendrá sed de venganza. Una vengadora sin nombre que redimirá a todas las víctimas de violencia de género en mano de asesinos, que día a día se cargan a mujeres inocentes.

Una verdadera killing machine. (Foto: Indiestory)

Cabe rescatar la inventiva del director, ya que contó con un ínfimo presupuesto; el explotation y la clase Z, estéticamente, se cuelan por todos lados en el film. Nam Ki-Woong recurre a varios artilugios con los lentes y las cámaras para lograr el efecto deseado, una estilización brutal que se pone de manifiesto en el momento de la venganza.

Cuando el entorno se convierte en una gran pesadilla, lo rostros se vuelven tan grotescos que parecen de plástico, las luces son cegadoras, los espacios se distorsionan…todo se expone al límite para después concluir de una manera lírica e idílica. Hacia el final los tonos se suavizan y en medio de esa locura violenta, y cyber punk, nuestra heroína trash encuentra algo de paz e inmortaliza una noche de amor verdadero.

La transformación en mujer-máquina. (Foto: Indiestory)

Es valioso rescatar este cine de guerrilla que da cuenta del talento de un realizador ante escasos recursos. Este artista oriental nos sumerge en un universo de acción y venganza salpicado de humor ultra negro, a su vez que enuncia una realidad social. Un artista que nos presenta una escena de baile delirante e inolvidable, así como un collage musical que alterna desde Masive Attack hasta los Gypsy Kings (¡!), siempre en pugna con la imagen.

Surreal, delirante, súper pop, excesiva, gore, neobarroca hasta plástica. Definitivamente Teenage Hooker Became a Killing Machine, se encuentra dentro de un estilo de cine que vale la pena recordar.

(Foto de portada: Indiestory)

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