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DC

Por qué el Joker de Joaquin Phoenix ya es mejor que el de Leto (y que cualquier otro Guasón)

3 de abril del 2019
Por Gabriella Botello
No nos linchen: tenemos razón.

Preguntas clave: ¿cómo te desprendes de Cesar Romero? ¿Cómo haces para llenar los gigantes zapatos de payaso de Jack Nicholson?¿Cómo rebooteas al personaje que, signado por la fatalidad farandulizada, eyectó a Heath Ledger al estrellato batmánico? ¿Cómo le das voz a quien Mark Hamill ya convirtió en una leyenda? Respuesta: pues no lo haces. Y ese es precisamente el salto cuántico que el Joker necesitaba.


El estreno del primer tráiler oficial con el Arthur de Joaquin Phoenix nos hizo delirar del hype y puso a todas las lenguas de la industria a funcionar full mode para sentenciar que lo que sea que esté haciendo Todd Phillips con la origin story del payaso anarcodemencial, funciona. Y una cosa queda en claro: la maestría de Phoenix en la creación de un personaje único acierta por su independencia de cualquier interpretación previa. Y, para los evangelizados del Joker, ya podemos asegurar que el tráiler nos regala una interpretación del pyscho clown muchísimo mejor que la de -por ejemplo- Jared Leto.

Parte del éxito está en el radical rediseño del personaje. El tráiler nos revela a un Guasón que en nada se parece a lo que vimos con Romero, Nicholson, Ledger (más allá del easter egg de la máscara del pagliacci), y Leto en los retratos anteriores. Tampoco nos sorprende que el director Todd Phillips esté intentando algo completamente nuevo después del trauma de Suicide Squad. Con un personaje tan icónico, definitivamente no queda otra salida que pensar afuera de la caja. Así, Joaquín se desprende sin tapujos del imaginario visual y la paleta de colores a la que estamos habituados del Joker.



En parte, esta mejora cualitativa del personaje desprende de un hecho cuantitativo: el Joker es protagonista de su solo film, dándole mayor cantidad de tiempo para explorar y tensar un arco dramático de mayor calidad y con un foco indiviso en su trama. Por otro lado, ésta es la primera ocasión en la que se profundiza sobre la misteriosa origin story de un personaje misterioso que cautivó por jamás regalar un atisbo de sus motivaciones o de cuál fue el evento trascendental que le enloqueció (Nicholson aparte).

Pero el principal motivo por el cual podemos asegurar que Phoenix superará cualquier versión del Joker está en en está el hecho de que el actor es un verdadero tour de force. Su interpretación nos recuerda más al asesino serial John Wayne Gacy que a cualquier otra caricatura del villano del cómic: el único humor que detenta es de una acidez tan siniestra que mete miedo en serio. El adelanto nos revela la lenta degradación en un lenguaje visual de simbolismo superior, un trip hacia la locura que se manifiesta con el anárquico maquillaje y la risa demencial.

Principalmente, Phoenix hace carne al Joker de una manera dolorosa y descarnada, en un cuerpo delgado hasta que la piel tiene forma de hueso, con un andar siniestro y desgarbado, con unas lágrimas que podemos creer, y una actuación vocal impecable. Joaquín logró capturar los aterradores y sutiles manierismos que hacen al Guasón uno de los personajes más relevantes de la cultura popular. La risa es clavada, el fumar compulsivo es espectacular, y su mirada atormentada debería ser parte de todo manual de actor.


El sólido guión y los tropos de enfermedad mental, brotes psicóticos, relaciones con la madre a estilo Noman Bates, y la tensión urbana de una Gotham al borde del estallido es un patio de juegos en el que Joaquin brilla, y da vida a uno de los personajes más icónicos del mundo de una forma que jamás vimos. Quitarle a Batman como contrapunto narrativo es otra liberadora elección para un personaje tan anclado en su lucha contra el Vigilante Gótico.

De ahí, se emanan cantidad de elecciones dramáticas interesantes: la madre enferma, la carrera de comediante que se encara de forma obsesiva como forma de rescate de la cruel tragedia que es la vida de Fleck, el acoso en la vía pública y los golpes (reales y figurados) que recibe Arthur, la relación con Thomas Wayne, el contexto sociopolítico de basuras y tensión en Ciudad Gótica, y hasta el ascenso a convertirse en un héroe de masas invitado a un talk show (un excelso guiño a El Rey de la Comedia). Pero nada de esto sería suficiente sin un guión con una transformación tan profunda como la que experimentamos ya sólo en el tráiler de Joker.


Es ahí donde más brilla el tráiler. En meros dos minutos y medio, vemos una profunda evolución entre Arthur Fleck y el Guasón… Y sólo podemos imaginar qué tiene que pasarle a un personaje para convertirse en un arlequín genocida. Lo peor (o lo mejor), es que Joaquín logra que empaticemos con las miserias y el dolor de Arthur (el tipo que baila con su mamá, el que se quiere dedicar a la comedia para hacer que la gente sea más feliz, al que ridiculizan en todos los ámbitos de la vida, al que golpean en la calle y en el metro, el que llora mientras se pone su maquillaje) hasta el punto de justificar el monstruo en el que se convirtió.

Sin dudas, darle al Joker un marco símil Taxi Driver o Réquiem por un Sueño se distancia muchísimo de la última rendición que vimos en Suicide Squad, que resultó en el rechazo eyectivo de la interpretación de Jared Leto y su versión gangsta, sumamente prolija, con dientes de aluminio, y vestido a la moda que vimos con todo y un tatuaje diciendo “Dañado”. El de Leto parecía más un intento para ser chocante/actual que de verdad intentar comunicar qué era lo que ocurría con el personaje (y, si debemos ser francos, parecería que quien sea que haya diseñado los tatuajes de Leto no tenía demasiada idea de nada del personaje).


Más allá del look divisivo, el hecho que separa a Phoenix de Leto es la aparición de éste último es poco más que un cameo glorificado y poco contundente en términos narrativos. Y, también, es ese el punto que divide a todas las interpretaciones previas. Mucho nos puede gustar Ledger y su mística agravada por la tragedia de su partida, pero este Phoenix pinta que es una buena opción para llenar sus gigantes zapatos de payaso.


Imagen de portada: DC.

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