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Los días salvajes han comenzado: Keira Knightley vuelve al cine de época con ‘Colette’

Los días salvajes han comenzado: Keira Knightley vuelve al cine de época con ‘Colette’

12 de julio del 2018
Por Gabriella Botello
La biopic de la novelista bisexual transgrede con todo.

Buenísimas noticias para los amantes de los miriñaques, las convenciones y escaleritas sociales, la infamia del escándalo, las patillas salvajes, los guantes de puntilla, los peinados gigantes, y vestidos aún más grandes. Keira Knightley, la prima donna del cine de época, vuelve a calzarse el corset para Colette, la biopic de la escritora fantasma y novelista bisexual Gabrielle Colette.


Covengamos. Puedes sacar a una chica de la época, pero no a la época de una chica. Con el prontuario de Orgullo y Prejuicio, La Duquesa, Piratas del Caribe, Un Métod Peligroso, El Código Enigma, Anna Karenina, y Expiación, la chica de que le presta el cuerpo a la nobleza (y a veces no tanto) tiene cartón lleno para seguir interpretando obras de corte feminista ambientadas en siglos pasados. Y nuestro placer culpógeno de la sensatez y el sentimiento del cine de época de domingo con dos kilos de helado con extra chocolate tiene todo prospecto de entrar a una nueva Era Dorada.


Colette capta la vida de Sidonie-Gabrielle Colette, que arrancó su carrera como escritora fantasma y después escribió los hitazos del siglo XIX ‘Gigi' (sí, la del musical conocidísimo), 'Las largas horas', 'Claudine y el matrimonio' o 'La mujer oculta'. Y si eso ya era mucho, el frondoso escándalo de la vida privada, sexual y romántica de Gabrielle destacó por divorcios de su excolega, primetimes en cabarets, y el descubrimiento de su identidad sexual con affaires tremendos con herederas como Natalie Clifford Barney.


Es maravilloso interpretar a una mujer inspiradora. Colette se cuestionó la idea del género y de lo que era naturalmente femenino de manera opuesta a lo que la sociedad consideraba femenino. Tuvo amantes mujeres y una relación con una persona que ahora definiríamos como transexual. Ella sentía que era su derecho experimentar y dar placer. Y esa es todavía una idea revolucionaria para una mujer, dice la actriz.

Sin dudas, estamos de acuerdo de que -en el siglo XIX y hoy- el placer femenino sigue firmemente instalado como tabú social y precisamente por eso Colette parecería afirmarse como la crónica de empoderamiento y transgresión que necesitamos.


Imgen de portada: Killer Films.

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