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Entre la comedia, el horror y la tragedia: sobre 'El hijo de Chucky' [The Creepy Zone]

Entre la comedia, el horror y la tragedia: sobre 'El hijo de Chucky' [The Creepy Zone]

6 de julio del 2017
Por María Paula Ríos
Pacifista, vegetariano y con dudas para definir su sexualidad, así es Glen (o Glenda) el hijo de Chucky y Tiffany, también el protagonista de la mejor entrega de la saga sobre el muñeco maldito.

Para hablar sobre El hijo de Chucky es bueno recordar como surge la saga: en 1988 se estrenaba Chucky: El muñeco diabólico, el éxito de la cinta fue tal que a inicios de los 90´ surgieron dos pésimas secuelas, Chucky: El muñeco diabólico 2 y 3. Pero todo cambia radicalmente cuando en la cuarta parte, La novia de Chucky (1998), el guionista y creador del personaje, Don Mancini, decide virar el argumento por el camino de la comedia. El resultado fue una explosiva película autoparódica, con suficiente terror y sangre para satisfacer las necesidades de todos los fans.

En El hijo de Chucky, Mancini, sigue en la senda de la entrega anterior, reforzando el costado cómico, añadiendo motivos de la tragedia (esto se refleja de lleno en la escena final, donde Glen, despertando su costado asesino, mata a su padre tal Edipo Rey) y varios guiños cinéfilos, entre ellos Chucky llama a su hijo Glen y Tiffany Glenda, aludiendo de forma directa a ¿Glen o Glenda?, el docudrama sobre travestismo y transexualidad dirigido por Ed Wood; aquí actúa el gran John Waters interpretando al reportero amarillista Pete Peters; y también hay referencias expresas a reconocidos títulos, como El Resplandor, El Bebé de Rosemary y Halloween.

Escena homenaje a El Resplandor. (Gif: Rogue Pictures)

En este relato el terror pasará a segundo plano frente a los problemas familiares de Chucky y Tiffany, quienes ahora se deben enfrentar al hecho de que tienen un hijo con una aguda crisis de identidad, pacifista y vegano. Todo comienza cuando Glen se escapa de las garras del ventrílocuo que lo mantenía cautivo y viaja a Hollywood para resucitar a sus padres, los cuales están siendo fisicamente utilizados para rodar una película de terror inspirada en los asesinatos de la pareja.

La cinta lleva el componente metadiscursivo a tal extremo que incluye a la propia Jennifer Tilly, haciendo de sí misma, enfrentando no solo las dificultades de su deteriorada carrera sino también al hecho de que Tiffany está empeñada con transferir su alma al cuerpo de su actriz favorita.

Glen también es Glenda.(Gif: Rogue Pictures)

El plano secuencia inicial trucado, que remite al comienzo de la Blow Out de Brian De Palma, ya nos indica que el gore forma parte de otro film, el que se rueda dentro de la ficción. El hijo de Chucky tiene la habilidad de hibridar la comedia, con escenas terror y el drama, parodiando de forma grotesca al ambito hollywoodense y a la misma sociedad norteamericana. Es una pena que Don Mancini en la última secuela del muñeco asesino se haya desviado de lo tragicómico enfocándose solo en el terror. A los fanáticos de Glen aún nos queda la esperanza de que este sensible muñeco, todo un rey del drama, vuelva aparecer en la pantalla grande desplegando su inusual y atrapante encanto.

(Foto de portada: Rogue Pictures)

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