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'El Primer Hombre en la Luna', claustrofobia en el espacio [RESEÑA]

'El Primer Hombre en la Luna', claustrofobia en el espacio [RESEÑA]

27 de noviembre del 2018
Por Samantha Cerff
El largometraje inspirado en la vida de Neil Armstrong se perfila como una de las favoritas en esta temporada de premios.

Lo nuevo de Damien Chazelle nos lleva, literalmente, fuera de este mundo. El Primer Hombre en la Luna ha logrado convertirse en una de las preferidas de la temporada de premios y muchos ya vocean a los protagonistas como posibles candidatos a los Oscars 2019. Y es que, después de películas como 'Whiplash' y 'La La Land', el joven cineasta parece haber encontrado la fórmula secreta para conquistar a la crítica especializada.



A sus 33 años, Chazelle llega con su tercer largometraje, esta vez con Ryan Gosling en el rol protagónico. Esta segunda colaboración, tras La La Land, está centrada en la historia del astronauta americano Neil Armstrong (Gosling) y su llegada a la Luna en 1969. El drama también cuenta con la participación de Claire Foy, Jason Clarke, Kyle Chandler, Corey Stoll, Patrick Fugit, entre otros.



Desde su primera escena, El Primer Hombre en la Luna nos sorprende con una experiencia inmersiva que deja entrever las sensaciones que provocará el resto de la película. Gosling demuestra un completo manejo en escena y la formidable interpretación a la que ya nos tiene acostumbrados. Asimismo, Foy se roba varios momentos con el personaje de Janet Armstrong, quien será responsable de mantener los pies de Neil en el planeta Tierra.

Dejando de lado las actuaciones, el guion es el verdadero protagonista de la propuesta. El film no muestra intensión alguna de retratar a Neil Armstrong como el héroe americano al que muchos admiran, si no como el hombre detrás de los éxitos, la persona detrás del mito. Al enfocarse en Neil, otros aspectos quedan de lado, como el momento en que se clava la bandera de Estados Unidos en la Luna, algo que provocó mucha polémica en el país y provocó intentos de boicotear la cinta. Sin embargo, el símbolo sí está presente durante la secuencia y otras escenas del film.



La propuesta de Chazelle es una película tensa, puede provocar cierta sensación de claustrofobia de forma intencional. Esto se ve reforzado en el aspecto técnico del largometraje con escenas que muestran las complicaciones detrás de tremenda hazaña. Esto se ve contrastado con otros planos que muestran la belleza del espacio, esto produce una sensación opuesta y transmite tranquilidad.

Aunque no se trata de un musical como en el caso de La La Land o Whiplash, la música —y, en ciertos momentos, la ausencia de ella— juega un papel fundamental. Chazelle incluye Lunar Rhapsody, una de las melodías preferidas de Armstrong, que de hecho escuchó durante la misión del Apollo 11. También podemos escuchar el poema Whitey on the Moon de Gil Scott-Heron, un momento poderoso que muestra cómo vivieron los ciudadanos de a pie la carrera espacial y qué opinaban sobre los millones de dólares invertidos en los programas.

Las casi dos horas y veinte minutos que dura la película, más el ritmo irregular que mantiene, puede provocar que se sienta muy larga. Sin embargo, los aspectos positivos probablemente mantengan enganchado al espectador. Al final del día, El Primer Hombre en la Luna es sobre el camino, no el logro.

(Imagen de portada: Universal)



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