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En vitrina: 'Tenemos que hablar de Kevin' de Lynne Ramsay

En vitrina: 'Tenemos que hablar de Kevin' de Lynne Ramsay

25 de julio del 2017
Por Renato Carrasco Urbano
Un drama psicológico como pocos, descarnado y políticamente incorrecto. Todo un festín anti-mainstream que no puedes pasar por alto.

Hace algunas semanas estrenamos esta sección e hicimos énfasis en su objetivo principal más allá de la temática que se toque. En aquella oportunidad, se habló de la esperanzadora y divertida trilogía musical de Jon Carney; no obstante, para esta nueva entrega pondré en vitrina a Tenemos que hablar de Kevin, una producción difícil de digerir y qué, en su trasfondo, cuestiona la maternidad desde la raíz y sin ningún tipo piedad.

El filme está basado en la novela homónima Lionel Shriver bajo la dirección de Lynne Ramsay y sigue a Eva, una mujer satisfecha consigo misma, autora y editora de guías de viaje. Casada desde hace años con Franklin, un fotógrafo que trabaja en publicidad. Con casi cuarenta años y tras muchas dudas, decide tener un hijo. Así nacerá Kevin. Pero, ya desde el principio, empiezan a surgir dificultades.

Si bien la película pude mostrarse algo tediosa en los primeros minutos, la atmosfera que va generando desde su arranque es capaz de enganchar, incluso, a aquellos espectadores que gustan de un desarrollo mucho más ágil y menos complicado. En un inicio todo es bastante caótico y puede que no entiendas absolutamente nada de lo que estás viendo, pero llega la media hora y las piezas comienzan a encajar, embonando cronológicamente los eventos divisados hasta el momento y dándole fuerza a la historia.

En cuanto a las actuaciones, no hay nada que discutir. Tilda Swinton esta perfecta en el papel y Ezra Miller realiza la mejor actuación de su vida. La película es bastante introspectiva y pese a tratar un tema bastante delicado, no recurre al morbo para conmocionar al espectador, sino que utiliza la destreza de sus actores para mostrarnos magistralmente un crudo y visceral retrato de una relación madre-hijo bastante retorcida.

La fotografía y la música incidental contribuyen a la evolución de la trama, así como al aumento de la sordidez, la cual va in crescendo con el pasar de los minutos. Como te habrás dado cuenta, no he querido ahondar mucho en el argumento, porque esta es una película que debes verla sin mucho background. Solo déjate llevar por la desoladora experiencia, puedo apostar que si eres de corazón blando esta te seguirá durante mucho tiempo.

En definitiva, Tenemos que hablar de Kevin es una cinta con una fuerza psicológica brutal que no deja a nadie indiferente. Descarnada, perturbadora y políticamente incorrecta, la mejor opción si quieres despejarte un poco de las producciones convencionales.


(Foto de portada: Composición de imágenes sacadas de Internet)

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