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Crítica a ‘María Magdalena’: La pasión de la apóstol.

Crítica a ‘María Magdalena’: La pasión de la apóstol.

28 de marzo del 2018
Por Cristhian Manzanares
Garth Davis nos cuenta la (con)versión que la Iglesia por muchos años trató de ocultar

Hay una imagen muy extendida sobre quién realmente fue María Magdalena, apoyada no solo en la imaginería artística religiosa sino también en la misma educación que hemos recibida y transmitido a lo largo del tiempo: esta María fue una mujer de mal vivir que se “reforma” luego de encontrarse con Jesús. Este film busca contar una historia fiel a como se debió haber entendido el rol de la nacida en Magdala, en esta oportunidad en la piel de la actriz Rooney Mara.



El director Garth Davis nos introduce en oníricamente al lago de Galilea, que baña el hogar precario y machista de la joven María, un lugar al que no quiere pertenecer más, porque rechaza los matrimonios arreglados por su padre, porque no puede orar entre hombres en el templo, porque su vida solo tiene sentido puertas adentro. En esa primera escena la apreciamos grácil, ingrávida, casi etérea, para luego salir, emerger con una nueva vida, llena de fuerza y convicción, segura de sí misma, en búsqueda de un sentido a su vida, que se arropa de convicción contra las convenciones con la llegada de Jesús.

Dicho papel recae en Joaquin Phoenix, a quien quizás a algunos les tome trabajo asumir como el rostro y cuerpo del Hijo de Dios. De hecho, basándonos solo en los estereotipos que manejamos, aquí se muestra con más carnes que huesos, algo malhumorado, bastante alicaído y quizás incómodo; pero lo más relevante no es el aspecto de Phoenix/Jesús sino que él, su personaje, no es el centro de atención; es la fe y la noción de compasión, motores de las motivaciones de María.

Ese empoderamiento de María es continuo incluso hasta el momento de la resurrección de Jesucristo. Ella, pues, fue la primera persona en ver a Jesús, y a quien este le encomienda extender la buena nueva, la misma que fue recibida al principio con incredulidad, y luego con envidia. ¿Por qué a ella antes que a nosotros?, se preguntan todos los apóstoles hombres. No obstante, la película subvierte ciertos preconceptos que seguramente nosotros arrastraremos hasta las butacas del cine: no faltará quien cuestione la elección de Chiwetel Ejiofor como Pedro, por su raza; o la reinterpretación del personaje de Judas (Tahar Rahim), arrojando un acercamiento distinto a sus motivaciones y sus anhelos de salvación.



En vez del castigo y la penitencia física explícita, Davis opta por un relato pausado, apoyado en planos extensos sobre paisajes agrestes, en donde no hay acciones trepidantes ni desenlaces brutales (teniendo en cuenta, además, que esta historia muchos ya la conocemos), más bien apela a lo reflexivo e induce a una conversación íntima con el espectador, sin alejarse mucho de los evangelios y el dogma; no obstante, es dueña de simbolismos muy cuidados (ese inicio con María sumergida en el mar, a punto de “renacer”), así como textos muy potentes y emotivos.

‘María Magdalena’ no es una cinta apegada al nuevo testamento, y en tiempos de #TimesUp es evidente que no pretende serlo, todo lo contrario. Busca una aproximación humana, más realista y hasta vulnerable de todos los involucrados en uno de los pasajes definitivos en la historia de la humanidad. Uno en donde una mujer tuvo un protagonismo esencial, y que es importante señalar de forma inequívoca.

78/100

‘María Magdalena’ (título original: Mary Magdalene)

de Garth Davis

Estados Unidos, 2018 – 120 min.

(Foto de Portada: Universal Studios)



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