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Reseña de ‘Colette’: una historia de emancipación creativa y sexual

6 de diciembre del 2018
Por Cristhian Manzanares
Keira Knightley interpreta a la famosa escritora francesa en el biopic dirigido por Wash Westmoreland

'Colette: Liberación y deseo' es una invitación al descubrimiento de muchos escenarios que desconocemos. El primero de ellos es la Francia machista de finales del siglo XIX, época en la que vive Sidonie-Gabrielle Colette. Ella vive sus primeros lustros en una casona rural dedicándose junto a su madre a su cuidado, visitado eventualmente por su pretendiente, Willy, un caballero correcto en apariencia, pero a quien posteriormente –en otro de esos detalles que desconocemos– terminaremos identificando como un patético timador, y quien la desposa para llevarla a la capital transformando definitivamente su vida.




El siguiente develamiento es el talento natural de la propia Colette, que ella misma no se termina de creer del todo, cegada (y engañada) por ese disfraz de galán enamorado que trató de vestir en todo momento su esposo. Él se dedica a publicar textos ajenos, de escritores a quienes contrata para su redacción, editándolos con su propio nombre. El negocio parece ir de mal en peor, pero la pluma de Colette, bajo el alias artístico de Claudine como protagonista de las historias que escribe, aparece para reflotarlo, aunque aún es Willy quien se lleva el crédito.

El proceso no fue inmediato, sin embargo, porque Willy considera que, si bien hay potencial en los manuscritos de su mujer, estos son “muy femeninos”. A partir de este punto nace una nueva Colette, aquella que se trashuma en las páginas de sus libros exponiendo con honestidad sus experiencias adolescentes con este seudónimo. Ella sigue descubriendo cosas, y por consiguiente alza su voz: demanda que su nombre sea el estelar, y no siga oculta con el nombre de su esposo; claro, con el éxito en franco ascenso, él también aumenta su dosis de adulterio.

Pero es precisamente ese éxito que termina por carcomer su matrimonio el que también potencia otro de los importantes descubrimientos de Colette: La real posibilidad de una emancipación femenina en todo sentido, desde lo artístico hasta lo sexual, pues su atracción por otras mujeres responde a una búsqueda íntegra de plena satisfacción, y es igual de vital y representativa como su lucha por poner su nombre en sus propios textos o vestir con trajes de hombre. Incluso el hecho mismo de escribir para Coletter significa “un dolor”, porque en efecto fue prácticamente esclavizada por Willy para hacerlo, pero también lo era porque su reconocimiento duramente mucho tiempo fue ignorado.



Se sabe que en vida la verdadera Colette fue lo que ahora conocemos como una “celebrity”. En el filme de Wash Westmoreland no hay una representación exacta de esa imagen, y es porque, entendemos, el director se preocupó en mostrarnos la lucha personal más que el lucimiento público de su protagonista. Las consecuciones de Colette (magníficamente interpretada por Keira Knightley) son numerosas y no deben pasar desapercibidas; por el contrario, hacemos bien en identificarlas todas y cada una porque nos educan sobre las terribles inequidades que muchas mujeres siguen padeciendo.

(Imagen de portada: Diamond Films)



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