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'Dead Set': la serie zombie de Charlie Brooker para prepararte para el retorno de Black Mirror

'Dead Set': la serie zombie de Charlie Brooker para prepararte para el retorno de Black Mirror

28 de diciembre del 2017
Por Gabriella Botello
Un aterrador encuentro con las consecuencias.

Charlie Brooker lo hizo de nuevo. Después de un año de espera para la cuarta temporada de Black Mirror, la distopía techno sci-fi del streaming de Netflix, el anuncio de que el nuevo reflejo del espejo negro llegaría a finales de diciembre -tras una ristra de inquietantes teasers- nos regaló una certera. Ya sabemos que pasaremos las primeras horas del 2018 – con todo y copas de champaña- encerrados en nuestro búnker seriéfilo maratoneando lo que augura ser una nueva e impecable temporada de Black Mirror. Pero si un día es demasiado para ti y quieres calentar los motores, bien puedes mirar Dead Set: Muerte en Directo, la prima lejana y más vieja que craneó Brooker en 2008.

La premisa es sencilla: los cinco capítulos de Dead Set narran la historia de los participantes y equipo de producción dle megahit Gran Hermano sobreviviendo a una hecatombe zombie en la Inglaterra contemporánea -con mayor y menor éxito. Así de fácil (y así de difícil): lo que nace imitando el estilo del clásico de los reality shows, se degrada a la verdadera destrucción de la civilización y una catástrofe de propociones magnas. Y es en ese factor en el que podemos encontrar al gérmen de lo que eventualmente sería la marca registrada Brooker. El precursor análogo a la digital Black Mirror está plagada de paralelismos creativos y de planteos primales de la condición humana. Y, ante todo, ambas son relatos de encuentros con las consecuencias de nuestros actos.

Parte de lo que hace que ambas series sean un hitazo -Dead Set fue nominada alBAFTA y no hace falta que hablemos del éxito de Black Mirror- es el talento con el que Brooker da en el clavo. El creador de ambas series tiene talento para encontrar el meollo de los virus sociales contemporáneos tanto a 2008 como a 2014 y convertirlo en una reflexión social en un estilizado paquete de terror. Lo que en Black Mirror es el un análsis (apocalíptico y siempre fatal) de la inserción de la tecnología en las dinámicas personales, interpersonales, y sociales que ya nos afectan; en Dead Set es el concepto de encierro que se popularizó a finales de la década pasada vía los múltiples realities que aislaban grupos de gente en un wannabe laboratorio social. Lo que en una punta del cuadrante es los peligros techy en un futuro distópico, en el otro es la retracción a un estado primal ante un apocalipsis. Amén del punto común del Big Brother panóptico, parecerían no tener nada en común. Pero un tipo muy especial de supervivencia se da en ambos casos.

Ese es el tropos made in Brooker. En sus dos creaciones, la posibilidad -e inevitavilidad- de la catástrofe aprieta a sus personajes para tomar decisiones divididas y, de forma férrea y sin conseciones, los pone cara a cara con sus consecuencias. Ya sean las hordas de monstruos comecerebros sedientos de sangre de Dead Set o sucumbir a servicios tecnológicos de vigilancia digital en Black Mirror, Brooker nos encuentra con un tipo muy específico de escenarios de "luchar o huir". En ese espacio, las convicciones personales, las debilidades, y -en menor grado- la valentía magnifican o merman las catástrofes. Si bien podemos verlo de manera más urgente y elemental en Muerte en Directo -después de todo, los ejércitos de zombies siempre aceleran las tramas-, hay una pulsión de supervivencia que se repite en ambas series, una especie de apelación al instinto y a la condición humana más básica.

La elección narrativa de anclar a sus personajes en los impulsos más fundacionales es exitosa porque no tiene concesiones o reservas. Brooker no perdona a nadie: en las situaciones límites, sus escenarios y protagonistas se espiralan con perfecta coherencia y fidelidad a lo que conocemos de ellos de forma habitualmente sólida. Charlie es un fatalista que no dispensa gracias y, en ambos productos. Los horrores más espectaculares se desdoblan justo frente a la gente que contribuyeron a que ocurrieran. No basta con que un personaje deba vivir con la culpa de cerrarle la puerta en la cara a alguien en medio de un escape: tienen que ver cómo esa persona es devorada lentamente con todo y una cámara llena de sangre.

Ahí está el ADN de ambas series: lo monstruosa que puede ser la humanidad y el fatal encuentro con las consecuencias de nuestros actos. En él, las situaciones límites operan como enzimas que magnifican la debilidad y amplifican los simples hechos de audacia. Dead Set -también en la pantalla de Netflix es la hermana mayor punk y rebelde del estilizado Black Mirror y la marca genética es innegable. Y te lo recomendamos si quieres pasar más noches sin dormir.

(Imagen de Portada: Channel 4)

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