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Crítica a ‘Pie Pequeño’, cuando los yetis te enseñan a cuestionar todo lo que te han enseñado

Crítica a ‘Pie Pequeño’, cuando los yetis te enseñan a cuestionar todo lo que te han enseñado

2 de octubre del 2018
Por Cristhian Manzanares
La cinta animada de Karey Kirkpatrick y Jason Reisig nos presenta a una criatura dispuesta a, ejem, desafiar a la autoridad

Migo es parte de un lugar especial. La introducción que él gentilmente nos hace a su hábitat en la cinta animada 'Pie pequeño' nos permite ver que, entre otras cosas, aparte de mucho hielo en muchas formas y distintos grados de blancura, la gente está convencida de una cosa: ellos son los únicos que existen. Y eso lo saben desde siempre. Y ese conocimiento es pasado de generación en generación por una persona encargada de proteger y conservar tal sabiduría, inscrita en piedras. ¿Por qué no en hielo? Eso sí escapa a mi conocimiento, pero así es.



La vida de Migo y los yetis transcurre con mucha normalidad y una profusa alegría, sin cuestionarse y, sobre todo, sin alejarse de dicho espacio, tanto físico como mental. Es decir, si todo va bien de acuerdo a las reglas impuestas, ¿para qué modificarlas? Claro, todo comienza a hacer agua, como un cubo de hielo bajo el sol, cuando Migo se cruza con alguien diferente, alguien cuyas dimensiones son significativamente más reducidas que las suyas pero, sobre todo, alguien que de acuerdo a lo que él siempre aprendió, no existe. Al regresar a su aldea a contar lo que vio, es prontamente acallado por quienes mantienen solemnemente el statu quo. No vio lo que vio, y punto.



Migo insiste. Pero ahora se entera que no está solo en sus “alucinaciones”, que no lo son, pues descubre que hay otros como él –unos pocos, pero basta para empezar a hacerse preguntas– quienes además de ver lo mismo, tuvieron el acierto de conservar evidencia. ¿Suficiente? Para nada. Migo quiere más respuestas. Comienza a entender que lo que alguna vez les fue validado como LA verdad… ya no lo es más. En ese afán por pensar, preguntar, cuestionar lo que no debe, va más de donde las nubes permiten ver, y se topa con un piepequeño ¿Y ahora? Ese piequeño no es otro que Percy, el anfitrión de un programa de animales y aventura cuyo rating se viene desplomando y necesita una buena historia ya mismo. Para quienes creen están convencidos que no existen las casualidades…

Los momentos más divertidos de ‘Pie Pequeño’ se suceden durante todos estos minutos, desde ese primer encuentro, cuando las voces de Migo y Percy son escuchadas e interpretadas de distintas formas por cada uno, que es solo una pequeña manifestación de nuestras propias opiniones y elucubraciones mal formadas sobre cómo creemos que sería alguien del que nos han hablado alguna vez, pero que realmente nunca hemos conocido. Ese tomar conciencia del otro, conocerse, ganar su confianza, y por fin comunicarse de una forma que sirva para entenderse, generó muchas risas bien merecidas en la platea.

Claro está que Migo y Percy no decidieron huir del frío nepalés y vivieron en armonía felices para siempre. Cada uno tiene sus propias motivaciones, no necesariamente correspondidas. Migo obtuvo la gran prueba que acallaría a quienes lo censuraron (y si eso desafía, altera, y subvierte el orden establecido, y la forma como han vivido, tal como su padre, Dorgle, así sea); Percy encontró lo que todos buscaron y nunca pudieron localizar: un piegrande. A partir de aquí la cosa empieza a complicarse, no solo por el evidente conflicto que se sucederá entre el choque ¿cultural? primero entre un humano y un yeti, sino también entre Migo y su comunidad. Ese conocimiento nuevo resulta hasta agresivo para quienes estaban conformes con la vida que llevaban, sobre todo para quien lidera al grupo, que como podíamos suponer, escondía tras sus pesadas piedras un secreto que suele ser más grande que la comunidad que rige.

Y este pesado secreto también lo es al momento de explicarse, lo que hacen que la cinta baje el buen ritmo que venía llevando. Sin embargo, es notable cómo una cinta familiar y que busca que los niños salgan del cine queriendo comprarse todos los muñequitos en las tiendas de juguetes, también busque dejar una enseñanza sobre la importancia de cuestionar con rigurosidad –es decir, con pruebas fehacientes e irrefutables– aquello que se nos es dicho con el solo objetivo de controlarnos. ¿Acaso cuando vemos que Migo presenta a Piepequeño a sus similares, la primera reacción de todos no fue negar eso que estaba ahí delante de ellos? Exactamente como lo seguimos viendo más de una vez en televisión, con personas en saco y corbata delante de un micrófono en algún edificio privado o estatal.



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(Imagen de portada: New Century)

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