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Crítica a ‘Venganza’: No es la “típica” película de Liam Neeson (y eso está bien)

Crítica a ‘Venganza’: No es la “típica” película de Liam Neeson (y eso está bien)

21 de febrero del 2019
Por Cristhian Manzanares
Mucha nieve, humor negro, y hasta denuncia social, es lo que veremos en este remake de Hans Petter Moland

Estamos seguros que no fuimos los únicos que pensamos “creo que ya he visto esta película antes” cuando vimos las primeras imágenes de ‘Venganza’. Vamos, ¡si hasta el título nos hacía pensar eso! Sin embargo, debemos confesar que nos hemos llevado una agradable sorpresa luego de ver las casi dos horas de este filme dirigido por el noruego Hans Petter Moland, quien tomó la osada decisión de “americanizar” la temática original de la cinta ‘Kraftidioten’, que él mismo dirigiera el 2014 en su país natal (conocida como ‘In order of disappearance’). La vuelta de tuerca, digamos, que le ha dado a este remake funciona muy bien.



Aun cuando la cinta comienza con un ritmo muy similar al de ‘Búsqueda implacable’ (el hijo de Nels Coxman, el personaje de Liam Neeson, es asesinado por unos narcotraficantes, y él, ciudadano ejemplar de Kehoe, decide matar a los culpables), el sello que Moland le impregna al filme una vez que el sufrido padre encuentra su encarnizada motivación, lo aproxima a referentes como los hermanos Coen o Tarantino (la “ineptitud” expuesta por alguno de los personajes y los desenlaces de sus decisiones, nos hace pensar en ‘Fargo’ definitivamente como referente). Aquella escena en que los padres (Liam junto a su esposa, un rol pequeñísimo y algo desperdiciado de Laura Dern) deben reconocer a su hijo en la morgue, filmado con toda la intención de mofarse de los clichés de este tipo de películas, tiene un delicioso tinte de humor negro que empapará toda la cinta.

Neeson se desenvuelve como un personaje taciturno, aunque algo plano emocionalmente, como mimetizado en ese desierto blanco y frío en el que vive y labora, y que hábilmente no fue alterada en este replanteo. Se quiere marcar una rutina que quizás desgasta pero que al mismo tiempo mantiene seguros a quienes viven ahí. Coxman barre la nieve de las carreteras para que los carros puedan circular. Parece ser un hombre unidimensional, que solo “reacciona” cuando su hijo es asesinado. Pero todo es hecho artesanal y torpemente, con las armas que tiene a la mano (lo cual incluye sus propios puños), y hasta pide ayuda a otras personas para cometer los crímenes, lo que aleja a la cinta de esas películas de acción hecha-para-papás, y casi que la coloca como una parodia de alguno de los personajes que el protagonista ha realizado en el pasado.

Quizás si el filme de Moland hubiera preferido contarnos una historia tan literal como la que el título nos sugiere, con Neeson bajándose sin preguntar todo lo que se mueve, habría descartado elementos que alimentan la historia, como por ejemplo la irrupción de un cartel de drogas conformada por indios americanos bajo la fachada de un exclusivo resort (porque los productos “nativos” son hechos en China), o la apatía expresa de un policía viejo y cansado en desmedro de una joven oficial con muchas ganas de hacer su trabajo, es decir, hacer cumplir la ley.

Sí, el título no le hace justicia a esta cinta, porque en el fondo más que buscar venganza, Coxman lo que quiere es encontrar algo que le devuelva el fuego interior que suponemos alguna vez tuvo su vida, y a su manera, el asesinato de su hijo, lo hace “salirse del camino” que eligió y nunca dejó. Compra tus entradas online en este link y disfruta de esta película.

(Imagen de portada: New Century Films)

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