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Cinco motivos para ver 'Neon Genesis Evangelion' en Netflix

24 de junio del 2019
Por Gabriella Botello
Con el estreno en la plataforma de streming, revivimos las grandes razones

Pasé los veranos de mi infancia en la sobria y árida arquitectura de la pampa: una planicie eterna que se extendía por kilómetros, medio centenar hasta el pueblo más cercano. A mis 9 años (mediante insistencia de mi tía, ama y señora de la estepa), al generador eléctrico que daba energía al campo se le sumó una antena satelital para ver televisión, cuya recepción caprichosa bañaba la pantalla con una tormenta de estática. Con antena que nos conectó al mundo, llegó Locomotion, el feed underground, vanguardista y contracultural que hizo de los ‘90 un verdadero espectáculo gore. Y con Locomotion, llegó Neon Genesis Evangelion.


La experiencia de mi tía -y la de todos los adultos, francamente- indicaba que la animación era excluyentemente para el mundo infantil y nos permitía una hora de cartoons al día: no contaba con el salto cuántico que había dado la animación japonesa. Pero para ella, daba lo mismo que fueran Los Picapiedras que robots biomecánicos gigantes. Tenía nueve años y mi primer trauma oficial fue ver al masivo EVA aullando bajo la luna del postapocalíptico Tokyo III con las vísceras de un ángel en la boca (el impecable episodio 19). Y cambió mi vida para siempre. La mía y la de varias generaciones.


A más de dos décadas del estreno de Evangelion -la serie del estudio Gainax que salió al aire entre 1995 y 1996- , su retorno a la pantalla del streaming de la mano del leviatán Netflix es un evento trending topic. La revolucionaria animación, filosofía, guión y trama del mítico animé se eyectó al culto transgeneracional, y se afirmó como un evento cultural imperdible. Por eso, te damos cinco motivos de por qué no te la puedes perder.


EL MENSAJERO DEL NUEVO COMIENZO: LA INCREÍBLE TRAMA DE ‘EVANGELION’

Es el año 2015 de la era cristiana, quince años después del primer y desastroso contacto con unos misteriosos seres conocidos como ángeles, que resultó en un cataclismo a escala mundial llamado Segundo Impacto, que redujo a la mitad la población humana en la Tierra. La organización paramilitar NERV desarrolla unos masivos robots biomecánicos para proteger a la humanidad: los Evangelions. Siendo que sólo pueden ser piloteados por adolescentes que logren sincronizarse emocionalmente con los robots, el dirigente de NERV, Gendo Ikari llama a su hijo Shinji para que pilote el EVA 01 y acabe con el Tercer Ángel. Después de un traumático enfrentamiento en que el EVA se come al ángel, Shinji se establece en Tokyo III y se adapta a la vida de piloto con la capitana Misato Katsuragui, va a la escuela, se enamora, y debe seguir luchando contra ángeles.

Con una temática fuertemente tecnocrática, Neon Genesis Evangelion tiene decididamente una espectacular narrativa, que sería suficiente motivo en sí misma para verla… Pero, además, Evangelion debe ser uno de los exponentes de desarrollo temático y psicológico más interesantes y extremos del animé. Es ese desarrollo psicológico el que lleva adelante la trama (y no al revés) y obliga a los personajes a profundizar en traumas, heridas, y desórdenes de la personalidad… Todo con la amenaza del apocalipsis inminente, un profundo mensaje simbólico y una narrativa que se complica cada vez más.


Sin importar cuánto tiempo haya pasado desde su estreno, el principal motivo para ver Evangelion es que es una poderosa y espectacular historia, con todo el arquetípico camino del héroe plasmado en el viaje de Shinji. Pero lo diferencial, lo único, es que esta premisa no sólo se queda en el clásico tropos de adolescente-que-debe-salvar-al-mundo: lo hace dar vuelta sobre si mismo y abre la puerta a una profunda mitología simbólica con decenas de enigmas y sutilezas por un lado; y profundiza sobre la extremadamente realista lucha contra la depresión y la percepción de uno mismo.

TEMAS ADULTOS PARA PÚBLICOS ADULTOS

Evangelion no tenía concesiones: desde su profunda y perturbadora filosofía y ponderación religiosa, pasando por una exploración psicológica oscura hasta la ultraviolencia de los mechas y el morbo de sangre que empapa literalmente una ciudad, la serie siempre estuvo dirigida a un público adulto. Que vamos, que no hay nada intencionado para un público infantil cuando estamos ante una serie de adolescentes emocionalmente inestables y cargados de trauma en titanes de acero conectados biológicamente a ellos peleando a muerte con criaturas venidas del mismísimo cielo para destruir a la humanidad. La cruda brutalidad ya queda marcada desde el segundo episodio en la violenta batalla contra Sachiel


Más allá de las impecables escenas de lucha (donde, francamente, se fue gran parte del presupuesto) y de la violenta sinfonía de sangre y fuego, Evangelion entiende que para diferenciarse del resto de los mechas de la era -estilo Gundam-, la verdadera oscuridad está en la presentación de complejas simbologías que bordean entre las referencias abrahámicas judeocristianas (ejemplo, referencias a la Cabala, las cruces, Lilith y Adán) y una sátira del perturbador poder de la ciencia y la tecnología. Este Black Mirror del animé estira el verosímil hasta el extremo con un maravilloso y complejo relato sci-fi.


Pero, quizá lo más poderoso en términos narrativos, es el auténtico terror al que apela Evangelion… Algo raro ocurre tanto con los ángeles como con los EVAs y gran parte de la solvencia dramática está en resolver ese enigma. Como si fuera poco, el descenso a la locura (y los capítulos finales) quizá son una de las cosas más aterradoras que hemos visto en la pantalla (el grito de arriba sigue siendo una de las cosas que siguen trayendo pesadillas).

DESPLIEGUE VISUAL ÚNICO Y ÉPICA DIRECCIÓN

La maravilla de dibujo y fotografía se la debemos al gigante Hideaki Anno, un director que destaca por su construcción narrativa que pasa de lo micro a lo macro, de lo íntimo a lo universal, de la psique individual a la experiencia de la humanidad en un sólo plano. Pocos cineastas tienen tan buen gusto para maridar planos generales y contextuales con sólo hojas moviéndose con primerísimos primeros planos de pupilas dilatándose. Su montaje simbólico es pura velocidad que nos adentra en un mundo de teens hipermaduros responsables de que la Tierra no caiga por ese precipicio de la destrucción permanente.


Como si fuera poco, Evangelion se demarca incluso del resto de los mechas por su impecable revolución tecnológica que sólo vimos desde entonces en piezas icónicas como Attack on Titan. El dibujo es excepcional - se lo debemos al diseño de personajes del brillante Yoshiyuki Sadamoto (que dibujó el manga) y a Ikuto Yamashita con Anno del de los robots. De una solidez única en términos de norte estético, también nos encontramos con un vuelo narrativo y de guion que hace empalidecer a gran parte de las producciones contemporáneas.

EL PATER FAMILIAS DEL ANIMÉ

Si te sientes identificado con el término otaku (por mucho que la haya criticado Anno), ya sería una rareza que no hayas visto esta serie antes. Neon Genesis Evangelion es una de las obras de ficción que sirvió de punta de lanza para cientos de relatos: nadie duda de la importancia a la hora de marcar tendencia en el mundillo de la animación. De hecho, sugerimos que cualquiera que esté intentando entender la historia del animé le eche un vistazo: su peso cultural es enorme.

EL INCREÍBLE FINAL Y SU INESPERADO MENSAJE

Después de los 26 episodios de la serie televisiva y del OVA Death and Rebirth, está End of Evangelion, algo así como la Fire Walk with Me del animé. Y no es casual que comparemos este finale con el controvertido (y maravilloso) final de Twin Peaks: este final alternativo profundiza los últimos dos episodios de la serie y da conclusión a los misterios de la serie, pero con una vuelta tan oscurísima que sinceramente mete miedo (en varios países se ganó la clasificación R por su violencia sin concesiones y contenido sexual cuando menos particular) de forma infinitamente más trágica que en la serie. Para no spoilear nada, los apocalipsis no pueden venir de una forma tan aterradora y artísticamente bella que esta.

Como si fuera poco, End of Evangelion está cargado d

e la crítica de Anno a la ira otaku que se encendió a raíz del (para ellos, decepcionante) final televisivo de la serie. Para hacerla corta, los últimos dos episodios no ocurrieron de la manera que el fandom esperaba: faltaron combates, las mujeres poderosas y por fuera del objetivación sexual típica de ciertas ramas del animé, y Shinji no estuvo a la altura de la imagen de mesías que habían construido con este conflictuado adolescente/niño que sólo quiere abrazar a su mamá. Cualquiera sea el caso, Anno recibió una tremenda cantidad de amenazas de muerte por no cumplir con esta fantasía de poder.

En la película, Anno no se achica y arma un nuevo final que explica (casi) todos los cabos narrativos que quedaron sueltos en la serie, pero cuyo costo y consecuencia es tan grande que sume a cualquiera en tremendo pozo depresivo. Es una pieza importantísima y poderosa de arte que, además, es increíblemente crítica de sus detractores: Anno incluso sumó las caputras de las amenazas que recibió y las incorporó en el metraje.


Y es aquí donde está lo verdaderamente valioso de esta serie increíble. Al final del día, Evangelion se trata sobre las emociones humanas en situaciones de crisis y de qué hacemos como individuos, como familia, como humanidad, para transitarlas y mejorarlas. Con sus flaquezas (que ciertamente las tiene, como las simblogías que no llevan a ningún lado, los saltos de calidad, y demás) y todo, Evangelion nos invita a entender que somos parte de un todo y que, en esta interconexión, no estar solos es una responsabilidad con uno y con los demás. Es por eso que, a dos décadas de su estreno, sigue resonando.



Imagen de portada: Gainax.

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